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Martes, 11 de Octubre 2016


Recupera tu visión y olvídate de las gafas



La catarata es una de las patologías oftalmológicas que más preocupa a las personas mayores, porque supone una reducción de su calidad de vida y una pérdida de autonomía debido a la disminución visual. Sin embargo, se diagnostica fácilmente y se puede corregir de forma sencilla, con resultados excelentes. Además, actualmente, en la misma intervención, se puede colocar una lente intraocular multifocal, que puede corregir la vista de cerca o de lejos y que, por lo tanto, permite prescindir de las gafas.

La catarata es una alteración oftalmológica frecuente. Se estima que cuatro de cada diez españoles sufre cataratas a los 60 años, y este porcentaje aumenta con la edad, ya que se trata de un proceso natural en el que el cristalino, que es la parte del ojo cuya función principal consiste en enfocar, se vuelve opaca de manera progresiva. Esto provoca una lenta y progresiva disminución de visión y vista nublada y desenfocada, signos que no mejoran al cambiar las gafas o lentes de contacto. 

Según los expertos, estos síntomas puede comenzar a notarse a partir de los 45 o 50 años. De hecho, a partir de los 50 años es cuando la densidad del cristalino aumenta (lo que está asociado con la aparición de cataratas) y comienza a molestar. Además, se empieza a perder vista de lejos. Por todo ello, recomiendan a esta población realizarse revisiones cada dos años aunque no se tenga ningún problema, porque cuanto antes se detecte la catarata y se ponga solución, mejor y más sencilla será la recuperación de la visión.

La catarata afecta por igual a hombres y mujeres, pero sí que existen personas más susceptibles a padecerlas como los pacientes con diabetes, colesterol alto, inflamaciones intraoculares, alta miopía o que toman alguna medicación. En estos casos, se debe extremar precauciones porque la catarata puede aparecer a edades más precoces.

¿Se puede prevenir?
Las razones de la opacidad del cristalino se desconocen con exactitud, por lo que es difícil establecer algunas medidas para prevenirla. No obstante, se sabe que la luz solar, la diabetes, el estrés oxidativo y el tabaco son factores que aceleran el proceso. Con lo cual, esto puede darnos una idea de cómo debemos actuar si queremos retrasar su aparición: 

  1. Protege tus ojos de los rayos ultraviolenta (UV). Esto implica utilizar gafas de sol con lentes de alta calidad. Los cristales polarizados, además, cuidan frente a la sensibilidad al resplandor. También se debe evitar estar al sol entre las 12 y las 16 horas, que es cuando los rayos solares son más dañinos.
     
  2. Deja de fumar y evita la exposición al humo del cigarro. El tabaco favorece que el organismo libere radicales libres, lo que provoca oxidación celular y un envejecimiento de los órganos, entre ellos los ojos. Lo mismo ocurre con el exceso de alcohol.
     
  3. Consume frutas y verduras. Estos alimentos son ricos en vitamina C, A y E y son una fuente importante de antioxidantes, lo que permite una mejor salud, en general, y también ocular. Los especialistas aconsejan tomar cinco raciones de fruta y verdura al día. 
     
  4. Evita mirar la televisión, el teléfono móvil, la tablet o cualquier otro tipo de pantalla desde una distancia inferior a dos metros. Asimismo, es beneficioso realizar ejercicios para descansar los ojos. Por ejemplo, después de fijar la vista durante 20 minutos, mira al horizonte 20 segundos.

 

José Miguel Román Guindo
José Miguel Román Guindo
Solución eficaz
Aunque se trata de una patología muy molesta, la catarata puede detectarse fácilmente con un examen sencillo y, actualmente, se corrige de manera eficaz mediante cirugía. Con esta operación, que es la más frecuente en oftalmología, se extrae el cristalino opaco y se sustituye por una lente intraocular. Así lo explica el doctor José Miguel Román Guindo, oftalmólogo especialista en cataratas y cirugía refractiva de Vissum Madrid Santa Hortensia: “La cirugía consiste en facoemulsificar el cristalino, es decir, romperlo en trozos mediante una corriente eléctrica y aspirar los restos para después introducir la lente intraocular. Todo ello, con anestesia en gotas y sedación”. 

Las nuevas tecnologías permiten una intervención rápida (10 o 20 minutos) y segura, con excelentes resultados. El paciente recupera su visión completa poco tiempo después de la operación. “Y el resultado es definitivo”, sostiene el doctor Román Guindo. 

Tras la operación se puede hacer una vida normal, pero el paciente tendrá que cuidarse los tres primeros días, evitando ambientes sucios o contaminados y no realizar actividades físicas intensas. Este experto en cataratas también recomienda no frotar los ojos ni coger peso durante un mes después de la cirugía para prevenir una hernia del iris. 

Cuándo operar
A pesar de ser una solución sencilla con muy buenos resultados, los especialistas explican que la tendencia del paciente es dejarlo pasar, generalmente por miedo a someterse a la intervención. Pero es un error, porque cuanto antes se opere más sencilla será la actuación, menos riesgo hay para el paciente y menos tiempo de recuperación se requiere. En este sentido, el oftalmólogo de Vissum considera que el momento idóneo es “aquel en el que el paciente esté incómodo con su visión y tenga dificultades en su vida diaria. De todos modos, no conviene esperar a que la catarata esté muy avanzada”. 

Novedad en lentes intraoculares
Actualmente, existen lentes no sólo que sustituyen el cristalino opaco del ojo, sino que también corrigen la visión del paciente para reducir la necesidad de gafas, novedad que supone un importante adelanto. 

El mercado cuenta con una gran variedad de lentes intraoculares que ofrecen distintas soluciones para la cirugía de cataratas. Cuando el cristalino se sustituye por una lente monofocal (las tradicionales) el paciente mejora su visión de lejos, pero necesitará seguir llevando gafas de cerca y media distancia, aspecto que se mejora con la implantación de lentes multifocales (bifocales y trifocales), ya que este tipo de lentes permite ver de cerca y de lejos, en el caso de las bifocales, y de cerca, lejos y media distancia en las trifocales. Del mismo modo, existen las tóricas que corrigen defectos de visión como astigmatismo, miopía o hipermetropía. Las tóricas multifocales son las más perfectas pues corrigen visión de lejos, intermedia y de cerca, además de defectos refractivos de la visión, como el astigmatismo. Y esto permite prescindir del uso de gafas.

Según el doctor Román Guindo, “el tipo de lente que se emplee en la operación de cataratas dependerá de las necesidades y expectativas visuales del paciente”, para lo que se requiere un buen diagnóstico. En concreto, este oftalmólogo indica que los candidatos a las lentes multifocales son personas con cataratas entre 55 y 80 años, sin patologías oculares, como cicatrices corneales, glaucoma, diabetes, ambliopía y problemas retinianos. 

Las lentes multifocales cada vez son más demandadas. Cada año se realizan 450.000 operaciones de cataratas en España, y el porcentaje de implantes de lentes multifocales en estas cirugías es del 10 %, muy superior a la media del 4 % de otros países de la Unión Europea. 

Además, se trata de una tendencia que puede aumentar en el futuro, ya que los pacientes que han sido intervenidos con cirugía refractiva, por miopía, hipermetropía o astigmatismo, si tienen que operarse de cataratas querrán seguir sin gafas. 

Cuando las cataratas están relacionados con la edad, su desarrollo suele producirse de manera gradual, lo que dificulta que los cambios en la visión se perciban en fases tempranas. Éstas son algunas señales de alerta, ante las que deberías acudir al oftalmólogo.

✔ Visión borrosa.
✔ Dificultad para definir bien la imagen por la noche o en lugares con poca luz.
✔ Sensibilidad a la claridad o la luz. 
✔ Deslumbramiento.
✔ Falta de agudeza visual.
✔ Dificultad para percibir los relieves. 
✔ Sensación de ver los colores desvanecidos, sin intensidad. 
✔ Distorsión de las imágenes, e incluso visión doble.
✔ Presencia de halos alrededor de las luces.
✔ Necesidad de cambiar de gafas o lentes de contacto porque dejan de ser útiles.

Por Carmen Moreno

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