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Sábado, 4 de Septiembre 2010


Vitaminas: un plus de energía para tu salud


No cabe duda de que las vitaminas son nutrientes esenciales para el funcionamiento óptimo del organismo, por eso, las tomamos todos los días, aunque no siempre en las cantidades recomendadas. Conozca más a cerca de estas sustancias, de los alimentos que las contienen y de sus beneficios para la salud, y renueve su energía.


Vitaminas: un plus de energía para tu salud
Protegen la vista, refuerzan el sistema inmunológico, regeneran la piel, actúan frente al envejecimiento, mejoran el estado de ánimo... son algunas de las propiedades que se le atribuyen a las vitaminas. Todas ellas son sustancias orgánicas imprescindibles para la vida y, por eso, son requeridas en la dieta.

En total, podemos destacar seis tipos de vitaminas distintas. Las más conocidas son las vitaminas B y C y, últimamente, estamos escuchando hablar cada vez más de la D, pero también las otras (A, E, K...) son parte fundamental en la mejora de nuestra salud.

Existen dos grupos de vitaminas distintos. Por un lado, las liposolubles, que son solubles en grasas y aceite, lo que quiere decir que se almacenan en el cuerpo, concretamente en el hígado y en los tejidos grasos, por lo que en exceso pueden resultar tóxicas. Entre ellas, se encuentran las vitaminas A, D, E y K. También hay vitaminas hidrosolubles (B y C) que son solubles en agua, por lo que el cuerpo no puede almacenarlas y, por lo tanto, es necesario incluirlas regularmente en la dieta.

A, la vitamina de la vista
 
Es la primera vitamina liposoluble que se descubrió, a principios del siglo XX, de ahí que se llame como la primera letra del abecedario. Se aconseja su consumo porque fortalece el sistema inmunitario y favorece la formación y buen mantenimiento de la piel, el cabello y los huesos pero, sin duda, despunta por su acción protectora de la vista. No en vano, se considera como tratamiento preventivo y terapéutico del glaucoma. Mantener niveles adecuados de vitamina A es primordial para la salud visual. Para conseguirlo, se deben incluir en la dieta los siguientes alimentos: lácteos, pescado, yema de huevo y frutas y verduras de color amarillo, naranja y verde oscuro (melón, zanahoria, mango, melocotón, albaricoques, brócoli, espinacas, tomate, calabaza y sandía).

Con B, de buen humor

La vitamina B está formada por un conjunto de vitaminas que tienen funciones específicas, pero que actúan complementándose unas con otras y potenciando sus resultados. Uno de sus beneficios más atractivos se deriva de los efectos que tiene en el sistema nervioso. Este nutriente interviene en el metabolismo energético de las neuronas y en la síntesis de neurotransmisores fundamentales, tales como la serotonina, encargada de regular el sueño, el placer y el bienestar.

Uno de los tipos más importantes de este grupo de vitaminas para los mayores es la vitamina B9, también conocida como ácido fólico. Su consumo es indiscutible durante el embarazo para prevenir defectos del cerebro y de la médula espinal en el feto, pero también los mayores se benefician de su ingesta. Así lo pone de manifiesto un reciente artículo publicado en el British Medical Journal que sostiene que el ácido fólico podría brindar protección a las personas de más de 50 años frente al cáncer de colon y algunos problemas cardiacos. A esto último también contribuyen las vitaminas B12 y B6.

Asimismo, tomar ácido fólico, nutriente que se obtiene del consumo de hígado de pollo y ternera, vegetales de hoja verde oscura (consumidos frescos), carne de ternera magra, cereales integrales, patatas, cítricos... favorece el buen estado del cutis, retarda la aparición de canas y protege contra los parásitos intestinales y la intoxicación por tomar comidas en mal estado.

Vitaminas: un plus de energía para tu salud
C, la reina de las vitaminas

Está presente en frutas y verduras (kiwi, naranja, fresas, frambuesas, mango, uvas, arándanos, espinacas, coliflor) y es especialmente conocida por sus cualidades como potenciadora del sistema inmunológico y por aportar energía en estados de cansancio y agotamiento. De hecho, las personas mayores que tienen déficit de este nutriente presentan gran debilidad muscular. Aún así, no son las únicas ventajas. Los especialistas también reseñan otras funciones como la de disminuir la frecuencia cardiaca o el aumento del colesterol HDL, conocido como "colesterol bueno", que previene las enfermedades cadiovasculares. Al igual que las vitaminas A y E, es un interesante antioxidante y favorece la asimilación de hierro.

La D está de moda

Es la compañera ideal del calcio, ya que ayuda a que este mineral se sintetice en nuestro organismo. Esta función la convierte en un nutriente relevante para la población mayor que necesita más cantidad de calcio para prevenir enfermedades como la osteoporosis. Los médicos cada vez conciencian más a sus pacientes de la importancia de tomarla, no obstante, todavía queda mucho camino por recorrer en este sentido. Tal y como afirma Belén Castro, especialista en nutrición y autora del libro Equilibrio alimentario, claves para una buena salud, "existe una alta prevalencia de déficit de vitamina D en la población mayor ya que, la vitamina D se encuentra presente en pocos alimentos (aceite de hígado de bacalao, atún o rodaballo; hígado de ternera y vaca; caballa; sardinas ahumadas; atún; leche de vaca; yema de huevo; queso y mantequilla), lo que puede provocar una menor ingesta si se consumen dietas monótonas".

E, la vitamina de la juventud

La vitamina E puede considerarse un escudo para el organismo puesto que es un importante antioxidante, que protege las células de las agresiones externas (contaminación, tabaco, alcohol, medicamentos, etc.) e, incluso, internas como el estrés. La piel es una de las primeras beneficiadas por esta vitamina, pero no la única. Hay estudios que demuestran que su consumo también tiene ventajas para el corazón, ya que es capaz de evitar la formación de trombos y, por tanto, disminuye el riesgo de padecer infarto de miocardio, angina de pecho o embolias.

Las mayores fuentes de vitamina E se encuentran en el aceite de oliva, frutos secos, mango, soja, arenques, camarones, etcétera.

Como vemos, el déficit de estas vitaminas puede originar distintas enfermedades, por eso, se habla de que son nutrientes esenciales. Su consumo puede considerarse beneficioso, siempre que se tome en la cantidad recomendada, porque su exceso, generalmente provocado por el empleo de suplementos sin indicación médica, también puede tener efectos tóxicos y dañar la salud. Para evitarlo estos productos siempre tienen que estar recomendados por un especialista.

Vitaminas: un plus de energía para tu salud

Secretos en la cocina

Algunas vitaminas (A, C y E) son muy susceptibles a las altas temperaturas, por tanto, lo recomendable es tomar crudos ciertos alimentos, como las frutas y las verduras, para aprovechar todos los nutrientes. Según los expertos en dietética y nutrición, la cocción en agua o en un medio graso destruye gran parte de las vitaminas. Esto no quiere decir que no se puedan cocinar, pero siempre intentando que permanezcan el menor tiempo posible en el fuego.
 
Lo aconsejable es retirarlas cuando estén tiernas. Otro detalle que debes tener en cuenta es añadir las verduras al agua antes de que llegue a su punto de ebullición. Aún así, la mejor opción para cocerlas es al vapor o al microondas con un poco de agua, porque, de este modo, se pueden mantener mejor sus propiedades nutricionales y organolépticas (sabor y aroma).

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