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Jueves, 5 de Noviembre 2015


Tu gimnasio en casa, ¡Ya no hay excusas!



Anochece pronto, llueve y hace frío. Tres razones de peso que, unidas a la pereza, se convierten en la excusa perfecta para no ir al gimnasio. Pero el sedentarismo es muy perjudicial, tanto para la salud física como emocional, y debes evitarlo. La buena noticia es que también puedes estar en forma sin salir de casa, montando tu propio gimnasio adaptado a tus gustos y necesidades. Con algunos aparatos básicos y unos sencillos trucos, podrás entrenar la fuerza y la resistencia, trabajar el equilibrio, definir y tonificar el cuerpo e, incluso, hacer ejercicio aeróbico. Tu salud te lo agradecerá. 

El ejercicio más adecuado siempre es aquel que mejor se adapta a tu forma física y estilo de vida. Por eso, tu casa puede ser el lugar perfecto. Pero, ¿dónde ponerlo? Esa es la primera y más importante decisión que debes tomar. 

Tienes dos alternativas: convertir una habitación que no uses demasiado en un gimnasio o integrarlo en la estancia donde pases más tiempo. La primera opción tiene la ventaja de que no molesta ni interfiere en la vida cotidiana, pero puede que te dé más pereza ir a hacer ejercicio. Mientras, tener el gimnasio en el salón te invita a hacer media hora de bici mientras ves la televisión. En cuanto al perjuicio que supone tener las máquinas atravesadas entre la mesa y el sofá, piensa que las hay plegables que, además de ahorrar espacio, suelen ser más baratas y, aunque no son tan robustas como las estáticas tradicionales, cumplen su función.  

Optimiza tu tiempo
Otra de las ventajas de tener tu propio gimnasio en casa es que ahorrarás mucho tiempo. No obstante, y aunque siempre lo tengas disponible, procura tener una rutina y hacer ejercicio dos o tres veces por semana. 

Dedícale tiempo a preparar tu programa de entrenamiento, en función de tu forma física y hasta dónde te gustaría llegar. En este punto, la tecnología puede ser un gran aliado. El mercado te ofrece desde una simple pulsera que mide cuántas calorías estás quemando, hasta avanzados sistemas que calculan la distancia que recorres, la velocidad y el ritmo cardíaco. También existen webs que, por un precio razonable, te proponen tablas y programas de ejercicios e, incluso, puedes tener tu propio entrenador en casa.

Lo más importante es intentar hacer cada día un poquito más y plantearte retos para que hacer ejercicio nunca sea monótono ni aburrido. Para ello, cambia la intensidad, el número de repeticiones, el tipo de aparatos, etc. Siempre bajo una premisa: no fuerces más allá de lo que tu cuerpo está dispuesto a ofrecer. 

Por Sonia García


Nota








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