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Martes, 1 de Agosto 2017


Testamento solidario: la donación de tu vida



Rafi, de tres años, se sienta sobre una caja llena de ropa de invierno que su familia ha recibido en uno de los campos de refugiados que Unicef apoya en Irak. © UNICEF/UN042749/Khuzaie.
Rafi, de tres años, se sienta sobre una caja llena de ropa de invierno que su familia ha recibido en uno de los campos de refugiados que Unicef apoya en Irak. © UNICEF/UN042749/Khuzaie.
Cuando Conchi Archidona escuchó decir que con el valor de una casa se podía construir una escuela y que por lo que se vende un coche se podía vacunar a cientos de niños, decidió dar un paso al frente. Conchi sintió la necesidad de dejar un mundo mejor que el que encontró y buscó maneras de hacerlo. Y así, buscando, conoció la posibilidad de hacer testamento a favor de Unicef y llegó a nosotros para informarse. 

Cuando hubo reflexionado, volvió y nos explicó que se había sentado con su hijo y su marido y les había comunicado su decisión. “Ellos, como siempre, me respetaron y me apoyaron, sin ningún tipo de inconveniente”, nos dijo. Precisamente, porque Conchi es madre, su prioridad es dejar lo mejor a su hijo y a todos los niños que lo necesiten para que puedan tener una vida digna. 

Algo parecido sintió María Dolores Tito, a la que también conocimos cuando vino a Unicef a hacer testamento solidario. Nos contó que siempre hablaba a sus amigos y conocidos de lo doloroso que era para ella irse sin haber hecho algo bueno a favor de la infancia.

Ahora, después de haber hecho testamento a favor de Unicef, Conchi y María Dolores saben que, en el futuro, sus herencias servirán para salvar la vida de muchos niños que hoy ni siquiera han llegado al mundo pero que, cuando lo hagan y ellas no estén, necesitarán el apoyo de nuestra organización. Niños que, por desgracia, serán víctimas de catástrofes naturales que hoy no se pueden prever, de guerras, de hambrunas. Niños en situación de vulnerabilidad y sin recursos que podrán acceder a medicinas, educación, nutrición y protección gracias a la generosidad de personas como Conchi, que nos ha contado que se siente muy satisfecha y, a la vez, tranquila por haber hecho testamento solidario a través de una organización como Unicef.
 

Niños felices después de merendar en una de las guarderías que Unicef apoya en Mongolia como parte de sus programas de nutrición. © UNICEF/UN062342/Zammit.
Niños felices después de merendar en una de las guarderías que Unicef apoya en Mongolia como parte de sus programas de nutrición. © UNICEF/UN062342/Zammit.
Incluir a Unicef en el testamento es muy sencillo. Lo primero y fundamental es, precisamente, hacer testamento. Con independencia de si vamos a incluir o no a Unicef en él, se trata de un trámite que evitará problemas en el futuro a nuestros seres queridos porque, si no lo hacemos, será la ley la que designará los herederos siguiendo un orden de parentesco. Además, se trata de un trámite muy económico: en España, el coste ronda los 40 euros, que se pagan en el momento. Los notarios no pueden sobrepasar las tarifas oficiales. La ley sólo designaría como heredero al Estado si, no habiéndose redactado testamento, tampoco hubiese herederos.

Si además de hacer testamento quisiéramos incluir en él a Unicef, bastaría con indicárselo a un notario para transmitirle nuestra decisión y añadir en el documento una frase que indique lo que se quiere legar y los datos de Unicef Comité Español. La organización se compromete a prestar asesoramiento a todos aquellos que lo necesitaran mediante la ayuda de abogados especializados.

Una de las consultas más frecuentes que recibimos es qué tipo de bienes se pueden legar a Unicef. Nosotros siempre explicamos que se puede dejar dinero en metálico o en cuentas bancarias, fondos de inversión, acciones, bienes de especial valor (joyas, arte, etc.) y bienes inmuebles (vivienda, piso, finca rústica, etc.). En ocasiones, Unicef también recibe seguros de vida que los testadores contratan a favor de familiares, incluyendo a la organización como un beneficiario más. 

Además, hay una cuestión clave que suscita muchas de las dudas que atendemos: ¿perjudicamos a nuestros seres queridos si lo hacemos? La respuesta es no. En Unicef entendemos que por encima de todo está nuestra familia y nuestros seres queridos. Por eso, existe la posibilidad de incluir a Unicef en el testamento sin perjudicar a las personas a las que se quiere dejar la herencia. Si tenemos hijos, un tercio de la herencia es de libre disposición y la podemos repartir entre las personas u organizaciones que deseemos. La única limitación que existe es la obligación de respetar la cuota de la legítima de los herederos forzosos.
 

A la derecha, niños de Etiopía en clase. En este colegio, hay 152 alumnos por aula debido a la falta de instalaciones adecuadas y de profesores. © UNICEF/UNI160368/Ose.
A la derecha, niños de Etiopía en clase. En este colegio, hay 152 alumnos por aula debido a la falta de instalaciones adecuadas y de profesores. © UNICEF/UNI160368/Ose.
Sobre esta cuestión, Romana Martínez, también testadora, nos explicaba cuando se acercó a nosotros con el deseo de hacer testamento solidario que “los niños de familiares y amistades tendrán todas sus necesidades más que cubiertas; ellos saben de mis desvelos por la infancia que no dispone ni de lo más básico. Desde mi más profunda convicción, apoyada y alentada por la persona con quien comparto mi vida y patrimonio, deseo que cuando ya no esté en este mundo mi contribución continúe favoreciendo a esta infancia”. 

En el caso de que se quiera entregar los bienes a más de una persona y/o institución, se puede nombrar a Unicef coheredero, señalando en el testamento el porcentaje asignado a cada una de las partes. Si no se tienen herederos, se puede nombrar a Unicef heredero universal, entregándole todos los bienes, derechos y/o acciones. Otra posibilidad es donar un bien concreto a Unicef a través de un legado. Y, por descontado, cualquier persona que haga testamento solidario tiene derecho, en cualquier momento, a modificarlo o a cambiar de opinión sobre su decisión de incluir a Unicef en él. Siempre actuamos con la máxima transparencia, cumpliendo y haciendo cumplir la voluntad manifestada en el testamento y priorizando el respeto a la privacidad del donante, entendiendo que su testamento es un documento absolutamente personal.

Si un ciudadano previsor ya tuviese redactado su testamento y decidiese ahora incluir a Unicef, no tendría que empezar de cero. Sólo sería necesario contactar con su notario, transmitirle su decisión e incluir en el documento una frase indicando qué se quiere legar y los datos de Unicef Comité Español. También es interesante conocer que la parte de la herencia otorgada a Unicef no se verá mermada por impuestos, ya que no está sujeta al impuesto de sucesiones por tratarse de una persona jurídica. Por otro lado, y puesto que Unicef es una organización no lucrativa declarada de utilidad pública, los ingresos derivados de herencias y legados están exentos en el impuesto de sociedades.
 

Umara, de siete meses, ha superado gracias a uno de los programas de Unicef en Nigeria la desnutrición aguda que sufría. © UNICEF/UN041141/Vittozzi
Umara, de siete meses, ha superado gracias a uno de los programas de Unicef en Nigeria la desnutrición aguda que sufría. © UNICEF/UN041141/Vittozzi
Unicef recibió en 2016 más de tres millones de euros en concepto de herencias y nuestro objetivo es que se conviertan en una fuente de financiación básica, como ya lo son los donantes o los socios. Una tarea nada sencilla si se tiene en cuenta que en España la costumbre de redactar testamento no está demasiado extendida, ya sea por superstición o por falta de previsión, y que todavía pocas personas conocen la opción de dejar una herencia o legado a organizaciones como la nuestra. Aún con todo, desde 2009 -año en que empezamos a promover esta vía de colaboración- Unicef ha gestionado 340 testamentos solidarios. A nivel mundial, España es el octavo país del mundo en términos de ingresos por herencias recibidas, una lista que encabezan Francia, Japón y Estados Unidos. 

Durante los últimos años, una de las caras visibles de esta iniciativa ha sido y es nuestro querido Juanma López Iturriaga, amigo de Unicef. El exjugador de baloncesto decidió embarcarse en esta aventura porque entiende que no hay mejor manera de despedirnos de este mundo y de nuestros seres queridos que desencadenando una ayuda para aquellos que, si bien no son tan allegados a nosotros, sí la necesitan más que nadie. “Aquellos niños que no han tenido tanta suerte como nosotros y cuyas vidas podemos cambiar con muy poco”, nos decía. Su implicación ha servido no sólo para dar a conocer la posibilidad de hacer testamento solidario, sino también para dar testimonio de que el dinero que la organización recauda se gestiona con la máxima transparencia y sirve para hacer mejor la vida de los niños. Él ha estado en terreno y ha visto lo mucho que se puede lograr con poco, y desde entonces anima a todo el mundo a colaborar. 

En concreto, Iturriaga visitó el año pasado Monrovia, la capital de Liberia, para conocer de primera mano los proyectos en los que Unicef trabaja gracias a, entre otros, los recursos obtenidos a través de los testamentos solidarios. Allí comprobó que siempre gestionamos las aportaciones que recibimos de la ciudadanía con todo el cuidado, sensibilidad y respeto, y las utilizamos de la forma más eficiente para conseguir el máximo impacto en la infancia.

Estamos convencidos de que una vida puede dar muchas vidas y de que es muy sencillo hacer que nuestra solidaridad trascienda. Cualquier aportación, por pequeña que sea, puede marcar la existencia de muchos niños cuando tú ya no estés. ¿Te sumas? 

Más información
www.testamentounicef.es 

Por Silvia Llorens. Responsable de Herencias y Legados de Unicef Comité Español.


Nota







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