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Lunes, 7 de Febrero 2011


Teruel, una ciudad que enamora


A poco más de 300 kilómetros de Madrid, la ciudad de Teruel es la gran desconocida. Pero Teruel existe y está llena de amor y de leyendas. Y si no que se lo digan a Diego de Marcilla e Isabel de Segura, que vivieron en las calles de esta villa medieval, allá por el siglo XIII, la más bella historia de amor.


Teruel, una ciudad que enamora
La ciudad de Teruel fue fundada hacia el año 1171 por las tropas del rey Alfonso II y en ella convivieron de manera pacífica durante muchos años mudéjares y cristianos al amparo del Fuero de Teruel. Como consecuencia, esta localidad aragonesa posee hoy un importante patrimonio artístico mudéjar, parte del cual ha sido reconocido por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. Los monumentos mudéjares más destacados son las torres de la Catedral, San Martín, El Salvador y San Pedro y la Techumbre de la Catedral de Santa María de Mediavilla.

La Torre de la Catedral, construida entre 1257 y 1258, está decorada con arcos de medio punto entrecruzados, frisos de esquinillas con fustes de cerámica, ventanas abocinadas en arco de medio punto y platos y azulejos vidriados en verde y morado. Un rasgo original de todas las torres es su ubicación sobre la red vial, que las atraviesa. La Catedral de Teruel tiene su origen en la Iglesia de Santa María de Mediavilla, que comenzó a edificarse en estilo románico en 1171 y se concluyó con la construcción de la torre mudéjar.

La estructura interna de la Torre de San Martín (1315-1316) es similar a la del Salvador: se trata de dos torres, una envolviendo a la otra y entre ambas las escaleras de acceso al campanario. La interior está formada por estancias abovedadas superpuestas, mientras que la exterior soporta todo el repertorio decorativo. La Torre de El Salvador (siglo XIV) presenta abundantes elementos cerámicos en verde y blanco y posee un paño de arcos lobulados entrecruzados.

La Torre de San Pedro (siglo XIII) sigue la misma estructura e igual decoración, aunque más sencilla, que la de la Catedral. El modelo se corresponde con la tradición de los campanarios cristianos. A sus pies se encuentra la iglesia que recibe el mismo nombre, también de arte mudéjar y declarada Patrimonio de la Humanidad. El interior del templo fue decorado entre 1896 y 1902 en estilo modernista neomudéjar y en él yacían los Amantes de Teruel (desde septiembre de 2005 los restos de los Amantes reposan en el nuevo mausoleo).

La Techumbre de la Catedral de Santa María de Mediavilla está formada por una armadura de par y nudillo de madera policromada. Se encuentra profusamente adornada con elementos vegetales estilizados, geométricos y epigráficos de tradición islámica y con decoración figurada gótica lineal. La riqueza y variedad de esta última ha llevado a interpretarla como una representación cósmica del devenir del tiempo, presidida por los meses del año y las distintas actividades humanas vinculadas a los mismos.

Otros restos de la época medieval los encontramos en la muralla que rodeaba la ciudad: el Portal de Daroca o de la Andaquilla, el Portal de San Miguel o de la Traición y los torreones de la Lombardera, Ambeles, San Esteban y del Rincón. La Escalinata neomudéjar, la Plaza del Torico –símbolo de la ciudad y centro neurálgico–, el Acueducto de los Arcos o la Torre de la Merced son otros de los destacados monumentos de Teruel. Completan la visita: las elegantes viviendas modernistas diseñadas por Pablo Monguió, discípulo de Gaudí, declaradas bien de interés cultural en 2007 (Casa Ferrán, La Madrileña y El Torico).

Teruel, una ciudad que enamora
Historia de amor de los Amantes
Isabel de Segura y Diego de Marcilla, más conocidos como los Amantes de Teruel, vivieron una bella y a la vez trágica historia de amor, en el Teruel medieval hacia el año 1217. Sus restos fueron hallados en 1555 en el transcurso de unas obras llevadas a cabo en la Iglesia de San Pedro. Pero no será hasta 1619, cuando gracias a un documento titulado Historia de los Amantes de Teruel, se confirme la identidad de los cuerpos y los hechos acaecidos en la villa a principios del siglo XIII.

Cuenta la leyenda, que Diego se enamoró de Isabel, hija de Pedro Segura, desde muy niño y pronto surgió el amor entre ellos. El problema vino porque ella era de una familia muy adinerada y él no tenía ninguna riqueza. Entonces, ambos llegaron a un acuerdo, como el padre de Isabel tan sólo le despreciaba por la falta de dinero, él iría a trabajar por mar y por tierra durante cinco años para poder ganar dinero y ella le esperaría para casarse.

El mismo día que cumple el plazo, Diego regresa a Teruel, donde se vive un ambiente festivo. Isabel, que no había tenido noticia de su enamorado en estos cinco años, está a punto de casarse con Pedro Fernández de Azagra, hermano del señor de Albarracín. La presión de su padre y un pretendiente de familia bien han acelerado el enlace. El joven decide ir al encuentro de su amada.

Diego llega entonces a la casa de Isabel y mientras está durmiendo con su marido, le pide que le bese: "Bésame que me muero". Sin embargo, la doncella se niega porque ya está desposada. "Por la pasión de Jesucristo os suplico que busquéis a otra, que de mí no hagáis cuenta, pues si a Dios no ha complacido tampoco me complace a mí". El joven vuelve a insistir, pero ella contesta: "No quiero".
En ese momento, él cae muerto. Los criados llevan el cadáver de Diego hasta la casa de sus padres. Al día siguiente, Isabel decide ir al funeral en la Iglesia de San Pedro para darle el beso negado en vida. Tan fuerte le besa que muere allí. La tradición asegura que murieron de amor, por eso se dispuso que fueran enterrados juntos y así han permanecido hasta hoy. En la actualidad, los restos de los enamorados reposan en un mausoleo de alabastro y bronce, obra de Juan de Ávalos.

Regreso a la tierra de los dinosaurios
Hace más de 110 millones de años vivió en Teruel el dinosaurio más grande de Europa. Era herbívoro, medía de 30 a 35 metros de la cabeza a la cola y pesaba entre 40 y 50 toneladas. Los restos de este gigante del Cretácico salieron a la luz en mayo de 2003 en un campo de labranza de la localidad turolense de Riodeva. Hoy, el centro de ocio Dinópolis está dedicado a estos reptiles fósiles y tiene una extensión de 12.000 metros cuadrados, de los cuales 9.000 pertenecen a la exposición paleontológica, la mayor de toda Europa y la única en los cinco continentes en la que se pueden ver, al mismo tiempo ,los esqueletos de un Tyrannosaurus Rex y un Brachiosaurus.

                                                     ¿Qué comer?                                                                    

La ciudad de Teruel, al igual que su comarca y el resto de la provincia, tiene como base de su gastronomía el cerdo y el cordero (denominado ternasco). Pero, sin duda, el alimento estrella es el Jamón de Teruel, con denominación de origen. Por ejemplo, un plato que no deben de dejar de probar son las famosas "delicias de Teruel", rebanadas de pan con tomate, aceite de oliva del Bajo Aragón y un poco de ajo, acompañadas de jamón. Sin olvidar otros productos de la tierra como el melocotón de Calanda o la trufa de Sarrión. Otros productos típicos de Teruel son el "regañao", una masa de pan horneada en la que se pone jamón o sardina con pimiento rojo, los "suspiros de amante", pastelillos con una base de queso, y la trenza y los dulces mudéjares.
Teruel, una ciudad que enamora

Nota







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