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Lunes, 28 de Marzo 2016


Terapia ambiental para que la energía positiva fluya



La terapia ambiental permite conocer la influencia que el ambiente y las relaciones que establecemos en el medio donde vivimos o trabajamos tiene sobre nosotros. Además, logra eliminar cualquier elemento nocivo de nuestro entorno que pueda alterar la salud y el bienestar de las personas. Se trata, por tanto, de una técnica de reestructuración energético-ambiental, que ayuda a encontrar un estado de armonía personal y un equilibrio físico, mental y emocional. 

“Algunos defensores y practicantes de esta terapia explican que se basa en la creencia de que “Tu casa eres tú”. Esta afirmación significa que el lugar donde vives o trabajas queda impregnado por tu propia onda energética, permitiendo así obtener información de cómo se encuentran las personas que allí habitan y qué bloqueos personales tienen que resolver para, posteriormente, poder subsanarlos”, explica la terapeuta ocupacional del centro de día El Enebral, Teresa Marín.
 
Por su parte, la psicóloga María Clemente lo lleva a su terreno y añade que la psicología ambiental estudia la influencia del entorno del individuo en su salud física y bienestar emocional.
 
Beneficios para las personas mayores
Las personas mayores deben vivir en un entorno que les aporte armonía y calidad de vida. “En primer lugar, teniendo en cuenta sus limitaciones físicas, hay que crear un ambiente seguro para prevenir accidentes y evitar situaciones peligrosas, a través de un conjunto de recomendaciones y pequeñas modificaciones”, señala Marín. Para una persona con alzhéimer, su casa puede convertirse en un lugar conflictivo y, por tanto, “deberá reorganizarse atendiendo de manera integral a su sintomatología”. De hecho, la cocina y el cuarto de baño son dos lugares en los que la integridad física de la persona resulta especialmente vulnerable.
 
“El domicilio debe ser un ambiente terapéutico que favorezca también una mayor estimulación sensorial. Por ejemplo, una persona enferma de alzhéimer tiene una capacidad de aprendizaje muy reducida y limitada, pero en los estadios leve y moderado el proceso neurodegenerativo no está tan avanzado y existe cierta capacidad de aprendizaje”, continúa Marín. En este caso, la terapia ambiental debe elaborar adaptaciones que mejoren físicamente el entorno y que, además, estimulen los sentidos que ayudan a sostener las capacidades remanentes de la persona.
 
La orientación en el espacio, el reconocimiento del lugar y la comprensión del mismo resulta imprescindible para mantener activos los sentidos. “Los recursos ambientales deberán apelar a la mayor cantidad de sentidos posible al mismo tiempo. De eso se trata la estimulación ambiental”, apunta. 
 


Nota







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