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Lunes, 11 de Abril 2016


Quédate sólo con lo bueno del sol



Como cada año por estas fechas volvemos a insistir en la importancia de tomar las precauciones necesarias ante las exposiciones al sol. Y volvemos a insistir conscientes de que toda la información es poca para intentar reducir los casos de cáncer de piel que se producen en nuestro país. Y también una vez más charlamos con un experto que nos despeja todas las dudas sobre cómo hemos de exponernos al sol y qué precauciones son las que hemos de tomar para quedarnos sólo con lo bueno del astro.

El sol es el gran suministrador de vitamina D, esencial para que el organismo asimile el calcio correctamente, para que los huesos asimilen el magnesio e incluso para atenuar los síntomas de algunos trastornos psicológicos. Pero si no nos exponemos con las suficientes precauciones, el sol más que en un aliado de nuestra salud puede convertirse en su detractor. El sol es, como apunta el dermatólogo miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), Agustín Buendía, un gran amigo con el que hay que pactar, “porque si no puede convertirse en el peor de los enemigos”. 

Una de las principales consecuencias de una exposición sin control a corto plazo es la quemadura solar que, en algunos casos, es determinante en la aparición de algunos cánceres de piel posteriormente, porque los daños provocados son acumulativos a lo largo de toda nuestra vida. El sol sin control es, también, el causante del envejecimiento cutáneo. Sobre todo a partir de los 50 años, cuando empiezan a aparecer las consecuencias de los hábitos que se han mantenido en la juventud e incluso en la infancia. Pero, como recuerda Buendía, “eso no quiere decir que no haya que prevenir a esa edad, ya que está demostrado que el uso continuo de fotoprotector solar puede revertir el proceso de un precáncer ya iniciado”. 

El doctor asegura que, a partir de los 50, hay que estar atentos y vigilar de cerca cualquier lesión incipiente o cambiante en la piel. Sólo así se llegará a un diagnóstico precoz en casos de cánceres cutáneos en estadios iniciales.

Sin olvidar que el sol es necesario, hay que tomar las precauciones lógicas a la hora de exponerse, como evitar las horas de más calor, protegerse con un sombrero y gafas homologadas y tener muy presente que a la hora de aplicarse la crema fotoprotectora no hay que escatimar la cantidad. Ésta debe ser suficiente y repetir el gesto cada dos horas. Las exposiciones deben ser moderadas, de unos 10 a 15 minutos al día y, preferiblemente, según Buendía, a primeras horas de la mañana o a última de la tarde. Es importante, por tanto, evitar las quemaduras solares y las exposiciones largas.

CÁNCER DE PIEL
Las cifras son claras. Cada año se incrementan los casos de cáncer de piel y de melanoma, patología más común entre las mujeres de entre 40 y 70 años. Si cada año tenemos más información sobre cuáles son los efectos nocivos del sol sobre la piel, ¿qué es lo que falla? El doctor es tajante en este sentido: “Quemaduras solares y exposiciones solares intensas y agudas en la infancia y adolescencia pueden desencadenar un melanoma en la edad adulta, ya que los hábitos inadecuados ante la exposición solar es una de las más importantes causas de melanoma”, sobre todo si esos hábitos se produjeron en la niñez. Esta es la causa de que las campañas primarias de melanoma no den sus frutos hasta pasados 20 años. 

“Ahora estamos pagando las consecuencias de nuestra juventud con exposiciones solares indiscriminadas e intensas en busca del bronceado a toda costa. En los años 60 y 70 había muy poca información y se tomó el sol exageradamente tras la imposición de la moda del bronceado. Hoy el bronceado ni está de moda ni es sinónimo de salud”, añade. Éste es, por tanto, el factor de riesgo más importante para desarrollar un cáncer de piel y es, además, “el único factor de riesgo modificable, ya que no podemos actuar sobre los otros factores: color de piel, de ojos y pelo, pero sí podemos modificar nuestra conducta ante el sol”, resuelve el doctor. 

Por Juani Loro


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