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Miércoles, 20 de Julio 2016


Que tu oído no te aisle



El oído es uno de los sentidos más valorados, a pesar de ello, no le prestamos toda la atención y cuidados que requiere, y esto acaba afectando a nuestra salud auditiva y calidad de vida. Se estima que alrededor del 25 % de las personas mayores de 65 años tiene algún problema de oído. El más frecuente es la pérdida auditiva, alteración que acaba interfiriendo en nuestras capacidades comunicativas y de socialización, lo que puede ocasionar sensación de soledad, aislamiento y frustración, sobre todo en los casos más graves, y si no se recurre a soluciones eficaces. Por eso, la especialista en geriatría y miembro de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), Pilar Serrano,  advierte de que “la vista y el oído nos mantienen conectados al mundo, con lo cual es imprescindible estar atentos a cómo van cambiando a lo largo de nuestra vida”.

¿Tienes problemas para seguir conversaciones cuando hay cierto ruido? ¿Te reprochan que hablas muy alto o que pones la televisión y la radio a un volumen elevado? ¿Te cuesta comprender las palabras de una canción cuando la escuchas en la radio? ¿Pides con frecuencia que te repitan lo que han dicho? ¿Aguna vez no has oído el timbre o el teléfono sonar? ¿Te han sugerido que puedes tener problemas auditivos? Protege y revisa tu oído y no permitas que te deje fuera de juego. 

La sordera puede deberse a causas congénitas y adquiridas. Prevenir las congénitas es complicado, pero la mayor parte de las adquiridas pueden evitarse o retrasarse con cuidados básicos. Entre las los factores que provocan pérdida de audición adquirida están: enfermedades infecciosas, infecciones del oído, otitis (presencia de líquido en el oído), uso de algunos medicamentos, traumatismos y exposición al ruido excesivo. Pero los especialistas coinciden en que la edad y la exposición a ruidos son las más comunes. Además, sostienen que la mitad de los casos de pérdida de audición se podrían evitar.

Con la edad hemos topado
La audición sufre cambios como consecuencia del proceso de envejecimiento. Algunos de ellos son normales y no afectan significativamente a nuestro grado de audición. El problema es que muchas personas piensan que oír mal es cosa de la edad y que hay que acostumbrarse a vivir con ello. Pero se trata de una falsa idea. Así lo explica la doctora Serrano: “Tenemos que vigilar nuestros cambios sensoriales y actuar lo antes posible porque las dificultades sensoriales son consecuencia de una enfermedad y deben ser estudiadas y tratadas por el médico cuanto antes”.

Esta especialista aclara que el cambio más importante en el oído, debido a la edad, es la menor vascularización de sus diferentes partes. Asimismo, es muy frecuente la rigidez de las estructuras. 

La  presbiacusia, ocasionada por cambios complejos en el oído interno y que tiene su reflejo en la pérdida de audición para sonidos agudos, también puede considerarse consecuencia del envejecimiento. En principio, “suele evolucionar de manera muy lenta, permaneciendo estable durante mucho tiempo, aunque, en ocasiones, lo hace de forma patológica afectando progresivamente a las frecuencias medias y bajas”, indica la doctora Serrano.

Por Carmen Moreno


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