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Martes, 13 de Julio 2010


Que no te paren los pies


El cuidado y la salud de los pies y las piernas son esenciales para mantenernos activos, en forma y llenos de bienestar. Sobre los pies y piernas descansa y se apoya nuestro cuerpo, por eso es indispensable esmerarse en su cuidado para que nos sigan llevando tan lejos como queramos. Las malas posturas, la vida sedentaria, una mala higiene, zapatos apretados, tacones altos y el paso del tiempo, hacen resentir el bienestar de nuestros pies y piernas. Con unas sencillas medidas como adoptar una buena postura, seguir una adecuada alimentación, hacer gimnasia moderada y mantener unos correctos hábitos higiénicos, podremos presumir de pies y piernas en plena forma.


Que no te paren los pies
Varices, celulitis, sequedad, durezas, grietas y callos son algunos de los problemas que pueden afectar a nuestras piernas y pies. Prevenirlos y lucir y disfrutar de unas piernas y pies en perfecto estado es muy sencillo, si diariamente les prestamos un poco de atención y tiempo.

Podemos empezar los cuidados generales practicando tareas tan fáciles como andar descalzos, lo que ayuda a que respiren mejor y a que la circulación de la sangre fluya más hacia ellos. También debemos usar zapatos de la talla correcta en los que el pie se encuentre holgado y cómodo, evitando así una mala circulación, callos y deformaciones en los dedos.

Es importante realizar de forma habitual ejercicios para los pies y piernas con el fin de mantenerlos activos. No piense que esto le robará mucho tiempo, sólo tiene que caminar de puntillas o sobre los talones, rotar, flexionar y girar los tobillos, masajear las plantas de los pies, recoger canicas o mover objetos con los dedos de los pies. Puede aprovechar cualquier rato para estirar las piernas, apoyarse en los talones y hacer giros con el pie a izquierda y derecha, y extenderlos y flexionarlos adelante y atrás al máximo. Al final del día, sus pies y piernas llegarán más descansados y relajados.

Para reducir la pérdida de suavidad y elasticidad de las piernas a medida que cumplimos años, es suficiente con aplicar diariamente una crema nutritiva mediante un ligero masaje. Y, además, exfoliar las piernas con un guante, pasar la piedra pómez por los pies o realizarnos una pedicura son algunos tratamientos complementarios que deberíamos hacer de vez en cuando. Tenga en cuenta que la belleza de sus pies y piernas repercute también en su salud.

Una buena higiene de los pies pasa por lavarlos a diario, sobre todo entre los dedos, secándolos cuidadosamente para eliminar bien la humedad. Al menos una vez a la semana, podemos hacer una exfoliación pasando suavemente una piedra pómez o una lima por las partes endurecidas, así se eliminan callosidades que suelen aparecer alrededor de los talones. Para los pies que transpiran en exceso o se hinchan a causa del calor, son recomendables los baños preparados con infusiones de plantas.

Las uñas se deben cortar de forma recta, pero no demasiado cortas, especialmente las esquinas, ya que pueden dar lugar a deformaciones y que se claven en la piel produciendo heridas. Por otro lado, las personas con diabetes o problemas circulatorios deben extremar los cuidados porque son más propensas a la infección.

Para descongestionar los pies del cansancio diario y cuando se hinchen, lo mejor es un baño alternando el agua fría y la caliente, así logrará estimular la circulación sanguínea. También puede ponerlos en alto unos minutos, a una altura superior a la del corazón, para mejorar el riego sanguíneo. Además, es aconsejable bañarlos por la noche con agua tibia añadiendo un puñado de sales de baño o de sal común, y friccionarlos con alcohol alcanforado después.

Asimismo el verano es una ocasión perfecta para mimar nuestros pies y piernas: caminar descalzos sobre la arena es una verdadera cura de salud, ya que tonifica los músculos, agiliza las articulaciones y mejora la circulación sanguínea de las piernas. Los mismos resultados se logran si tenemos la oportunidad de andar descalzos por un prado verde, sobre todo si es a primera hora de la mañana y el rocío deja mojado el suelo. No deje pasar estas vacaciones sin probar alguno de estos dos placeres, dará bienestar no sólo a sus extremidades, sino a todo su cuerpo y mente.

Que no te paren los pies
Masajes placenteros y curativos

Los masajes constituyen una opción sencilla y barata para aportar belleza y grandes beneficios a piernas y pies.

Si tenemos problemas de circulación y reumatismo, podemos darnos un masaje en las piernas en sentido ascendente con aceite de romero, y si aplicamos aceite de lavanda, lograremos suavizar, eliminar la capa de células muertas y relajar las piernas al mismo tiempo. Para mantenerlas suaves, recurra al aceite de oliva.

En el caso de que tengamos las rodillas ásperas, podemos suavizarlas humedeciéndolas y friccionando en sentido circular con un poco de sal gruesa, aclarando con agua tibia y secando con cuidado. Después frotaremos con zumo de limón y dejaremos secar, para terminar con un masaje con aceite de almendras dulces. También es muy útil un masaje con vaselina o bañarlas en aceite de oliva, masajearlas y frotarlas con piedra pómez.

Para evitar la formación de durezas en los pies y para relajarlos, es recomendable masajearlos todas las noches. Se consigue una mayor efectividad utilizando una crema hidratante o un aceite aromático. Los masajes consisten en estirar los dedos y realizar movimientos verticales de delante hacia atrás para agilizarlos. Sujetando el pie con las dos manos, coloque los pulgares sobre la parte carnosa del pie y haga movimientos circulares. Baje los dedos de los pies y levántelos articulación por articulación. Después describa círculos con el dedo grande del pie en un sentido y luego en otro. Por último, se masajean los pies desde los dedos hacia el talón, subiendo en dirección hacia la pantorrilla. Si encontramos algún punto doloroso, se debe insistir en esa zona hasta que desaparezca el dolor.

Las temidas varices
La llegada del verano y el calor acarrean el recrudecimiento de problemas circulatorios de todo tipo, como las varices en las piernas, que son el resultado de la dilatación de las venas. Pueden ser visibles (pequeños cordones de trayecto tortuoso) o de venas dilatadas, e invisibles, por tratarse de conductos profundos. Causan sensación de pesadez en las piernas, dolor o hinchazón de los tobillos, y cuando la insuficiencia venosa es mayor puede llevar a complicaciones como la flebitis.

Su frecuencia de aparición es dos veces mayor en mujeres que en hombres, y la mitad de las personas que padecen varices tiene antecedentes familiares de insuficiencia circulatoria. Algunas de las causas que las empeoran o aumentan su aparición son: permanecer muchas horas de pie; calor excesivo; fajas, ligas u algún otro obstáculo mecánico que interfiera la circulación; y el consumo de tabaco, café, té, chocolate, alcohol, bollería industrial o picantes, porque favorecen, directa o indirectamente, la mala circulación periférica.

Levantar la cama en la parte inferior entre 10 y 15 centímetros o dormir con una almohada en los pies, no permanecer de pie mucho rato, evitar las sillas con aristas, no utilizar calcetines que agarroten la pierna, ni botas muy estrechas que estrangulen la pantorrilla o calzado demasiado plano, evitar las habitaciones demasiado caldeadas y los baños calientes (el agua fría permite que la sangre circule libremente), realizar un poco de gimnasia (pedalear, andar mucho y practicar natación) y controlar la alimentación son algunas recomendaciones generales que nos ayudarán a prevenir la aparición de varices o a evitar que aumenten si ya las tenemos.


¿Y qué hacemos con la celulitis?

La celulitis es uno de los problemas de la piel que más molesta a las mujeres y uno de los trastornos más comunes de las piernas. Sin embargo, puede reducirse considerablemente mediante la realización de determinados ejercicios.

Se puede empezar por caminar una media hora al día e ir aumentando progresivamente la intensidad. En el mercado existen cremas anticelulíticas que podemos utilizar para complementar los resultados del ejercicio físico. También puede hacer una mascarilla casera con agua y sal marina, y frotar con ella las zonas afectadas.

El tenis, la natación y otros ejercicios aeróbicos son muy beneficiosos para reducir la piel de naranja. ¡Nunca es tarde para empezar a practicarlos!
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