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Lunes, 12 de Diciembre 2011


Planes de pensiones: ¿lo sabemos todo de ellos?


Según las conclusiones del IV Observatorio Caser Pensiones, sólo el 36,20% de los españoles ahorra para su retiro, de los cuales el 75,20% lo hace a través de instrumentos específicamente diseñados para la jubilación: planes de pensiones, planes de previsión asegurada, mutualidades de previsión social, planes individuales de ahorro sistemático, planes de jubilación... A simple vista, estos mecanismos pueden parecer similares; sin embargo, en la práctica las diferencias son bastante notables. Por eso, antes de invertir nuestros ahorros, conviene que nos informemos al detalle de los pros y los contras de cada producto y despejemos cualquier duda al respecto. En esta ocasión, hablaremos de los planes de pensiones.


Los planes de pensiones del sistema individual (cuyo promotor son una o varias entidades de carácter financiero y sus partícipes son cualesquiera personas físicas) son el instrumento de inversión mayoritariamente escogido por las personas que ahorran para la jubilación. Se trata de un producto financiero diseñado para el ahorro, y su finalidad principal es acumular un capital a largo plazo que complemente la pensión de jubilación del sistema público. De esta forma, el ahorrador (partícipe) se compromete a realizar aportaciones regulares que podrá recuperar en el momento del retiro, o cuando se produzcan las contingencias previstas, en un pago único o en forma de renta (mensualidades u otros plazos).

Las aportaciones que vaya acumulando serán invertidas en activos financieros. En este sentido, existe una clasificación básica que habla de planes de renta variable, renta fija y mixtos. El hecho de contratar uno u otro dependerá, en gran medida, de su perfil inversor y de la meta a alcanzar, es decir, del dinero aproximado que queremos tener para cuando llegue el momento de la jubilación. Para ello, es necesario tener en cuenta otras variables como la edad (es importante saber de cuánto tiempo disponemos para llegar al objetivo marcado), el salario (cuanto mayor sea, más recursos tendremos para invertir), los ingresos y deudas actuales y los gastos futuros.


¿Renta fija o variable? Clases de planes

• Renta Fija: Invierten el 100% del dinero en activos de deuda pública y privada. Consisten principalmente en bonos y obligaciones del Estado y de otros organismos públicos, Letras del Tesoro, pagarés de empresas y cédulas hipotecarias.

- A Corto Plazo: La duración de la inversión no puede superar los 2 años. El nivel de riesgo es bajo. La principal ventaja es su alto grado de liquidez y su mayor inconveniente la escasa rentabilidad.

- A Largo Plazo: La duración de la inversión está por encima de los 2 años. El nivel de riesgo varía en función del plazo y la calidad del emisor.

• Renta Variable: Invierten como mínimo un 75% del total de su cartera en activos de renta variable o, lo que es lo mismo, en acciones de empresas. Se diferencian según los mercados donde invierten (España, zona euro, mercado emergente), los sectores (financiero, eléctrico, tecnológico) u otras características. La rentabilidad no se conoce en el momento de su adquisición y depende de infinidad de factores (puede ser muy inferior o muy superior a lo esperado). El principal riesgo es que baje la cotización de las acciones contratadas.

• Renta Fija Mixta: Invierten hasta el 30% de su patrimonio en renta variable.

• Renta Variable Mixta: Invierten entre el 30% y el 75% de su patrimonio en renta variable.

• Garantizados: Son fondos que incorporan una garantía adicional otorgada por una entidad externa, que asegura la totalidad del capital o limita su pérdida, y dan un rendimiento prefijado.
Planes de pensiones: ¿lo sabemos todo de ellos?

¿Invierto o no? Perfiles de inversor
 
• Conservadores: Inversores a largo plazo que no quieren asumir riesgos que puedan hacer peligrar su dinero. Suelen invertir la mayoría de su patrimonio (alrededor del 80%) en renta fija. Prefieren ver su cuenta aumentada un 3% o un 4% anual que arriesgar por mejores rentabilidades. No buscan enriquecerse.
• Moderados: Inversores dispuestos a arriesgar un poco más de capital a cambio de una rentabilidad mayor, en torno al 10%. Suelen destinar la mitad de su cartera a activos de renta variable.
• Agresivos: Inversores a corto plazo que eligen para sus ahorros activos de renta variable o en el caso de inversiones a largo plazo acciones de crecimiento o mercados emergentes. Corren mayores riesgos a cambio de conseguir rentabilidades superiores al 20%.
 
¿Cuánto dinero? Aportaciones
Las aportaciones son las cantidades de dinero que se van realizando al plan. El partícipe dispone de una gran flexibilidad a la hora de fijar la cuantía y la periodicidad de las mismas (mensual, trimestral, semestral o anual), pudiendo suspenderlas o modificarlas cuando se desee, así como efectuar ingresos extraordinarios en cualquier momento. El importe mínimo de las aportaciones es diferente en cada plan de pensiones, mientras que la aportación anual máxima está fijada y depende de la edad:
 
• Hasta los 50 años, el límite máximo anual es de 10.000 euros.
• Mayores de 50 años, el límite máximo anual es de 12.500 euros.
 
En el caso de personas con una minusvalía física o sensorial de, al menos, el 65%, o una minusvalía psíquica superior al 33%, o con incapacidad declarada judicialmente cualquiera que sea el grado de minusvalía, se permiten aportaciones tanto del propio partícipe discapacitado como de sus familiares en línea directa o colateral hasta el tercer grado inclusive. También de su cónyuge y de las personas que le tuviesen a su cargo en régimen de tutela o acogimiento, hasta la cantidad de 24.250 euros anuales.
 
Fiscalidad. ¿Qué rentabilidad obtendré?
El gran atractivo de los planes de pensiones y una de sus mayores ventajas es la desgravación fiscal, así el partícipe podrá deducirse de su base imponible general, en el impuesto sobre la renta, las cantidades aportadas con ciertos límites:
Planes de pensiones: ¿lo sabemos todo de ellos?

Asimismo, la deducción dependerá no sólo de la aportación realizada sino del tipo impositivo del partícipe. "La ventaja inicial de los planes de pensiones, que no tienen los demás productos, es el ahorro fiscal que se produce en el mismo año en el que se realizan las aportaciones. Las personas más favorecidas por esta medida son aquellas que tienen rentas más altas y, por tanto, que tributan a un tipo marginal más alto", explica el portavoz de Gestha-Técnicos del Ministerio de Hacienda, Salvador Faura.
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¿Cómo tributan en el rescate?
Cuando se rescata el plan de pensiones, sea en forma de capital, de renta o mixta, se considera todo (aportaciones más rentabilidad) como rendimientos del trabajo, que se integrarán en la base imponible general, tributando al tipo marginal del IRPF que en cada caso resulte aplicable al beneficiario (otros fondos de inversión lo hacen al 18% como rendimientos del capital mobiliario).

No obstante, si el plan se cobra en un pago único, las prestaciones derivadas de las cantidades aportadas con anterioridad al 1 de enero de 2007 están sujetas a una reducción del 40%, tal y como se recogía en la anterior Ley del IRPF vigente hasta el 31 de diciembre de 2006. La cuantía de la prestación estará en función del importe acumulado de las aportaciones más los rendimientos generados.
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Contingencias. ¿Cuándo puedo rescatarlo?

El dinero del plan se puede rescatar siempre que se produzca alguna de las contingencias para el cobro previstas por ley:

• Jubilación. Cuando el partícipe acceda efectivamente a la jubilación en el régimen de la Seguridad Social correspondiente, sea a la edad ordinaria, anticipada o posteriormente.

• Incapacidad laboral del partícipe. Incapacidad permanente total para la profesión habitual, absoluta para todo trabajo, y gran invalidez. Para la determinación de estas situaciones se estará a lo previsto en el régimen de la Seguridad Social correspondiente.

• Fallecimiento del partícipe o beneficiario. Puede generar derecho a prestaciones de viudedad, orfandad o a favor de otros herederos o personas designadas.

• Dependencia severa o gran dependencia del partícipe. Conforme a lo dispuesto en la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia.


No obstante, según la normativa, las especificaciones de los planes de pensiones podrán prever la percepción de la prestación correspondiente a jubilación por:

• Enfermedad grave del partícipe, del cónyuge o de alguno de los ascendientes o descendientes en primer grado o persona que, en régimen de tutela o acogimiento, conviva con el partícipe o de él dependa (durante un mínimo de 3 meses).
• En el supuesto de desempleo de larga duración (al menos, 12 meses).

Nota



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