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Domingo, 27 de Marzo 2011


Plácido Domingo: “El público hace al artista y en eso no hay nada que hacer”


“Un coloso en el teatro del mundo”, así se titula la biografía que el periodista y escritor Rubén Amón ha escrito sobre el tenor español Plácido Domingo. “Un ser incansable y un cantante sin límites”, como él lo describe, que, recién estrenada una nueva década –cumplió 70 años el pasado 21 de enero–, nos descubre los momentos más importantes y hasta ahora nunca revelados de su vida. Pasado y futuro de un divo muy humano que continúa subiéndose a los escenarios con la misma fuerza que en su debut, hace más de medio siglo. Además, de la mano de Amón, que ha asistido a los hitos de Plácido Domingo en los últimos 20 años, recorremos la historia de la ópera y nos adentramos entre bambalinas.


Plácido Domingo: “El público hace al artista y en eso no hay nada que hacer”
Plácido Domingo, hijo de los cantantes de zarzuela Plácido Domingo Ferrer y Josefa Pepita Embil Echániz, nació en la calle Ibiza, en el barrio del Retiro en Madrid, el 21 de enero de 1941. Y aquí viene su primera anécdota: "Es curioso que tres de los artistas que formamos parte de La Gioconda, de Ponchielli, mi obra de presentación en Madrid un día de San Isidro de 1970, naciéramos ese año: Ángeles Gulín, Ruggero Raimondi y yo", apunta el tenor. Pero su infancia, desde los ocho años, la pasó en México, donde sus padres se habían trasladado por motivos de trabajo con la compañía del maestro Federico Moreno Torroba. Mis padres estrenaron un gran número de zarzuelas aquí y en México, Cuba, Puerto Rico... Estoy muy orgulloso de que la historia de la música en España, desde el año 30, y particularmente el género lírico español, esté ligada a mi familia", explica el cantante lírico.

Su primera audición fue como barítono. Más tarde, en 1959, apenas superada la mayoría de edad, debutó como tenor interpretando a Alfredo en La Traviata (Verdi), en el Teatro María Teresa Montoya de la ciudad de Monterrey. Posteriormente, pondría rumbo a Tel Aviv junto a su esposa Marta Ornela para actuar en la Ópera Nacional de Israel, donde en dos años y medio representó 280 funciones. Y en 1969 de vuelta a Monterrey llegaría su primera ópera como protagonista. Aún así, "cuando llegué a España decían: ¿Y este de dónde viene? ¿Quién es? Recuerdo también las palabras de algunos profesores cuando comencé a cantar: Este no canta el año que viene, este no dura". Y, sin embargo, más de medio siglo después Plácido Domingo continúa recitando ópera encima de los escenarios.

De cómo llegó a la capital de España entonces es otra historia. "Estaba haciendo mi debut en Verona con la ópera Turandot de Puccini y más tarde representando Don Carlo, de Verdi, con Montserrat Caballé y la compañía de arte lírico Marcos Redondo, cuando me encontré por la calle con un grupo de españoles que resultó que eran de la Asociación Amigos de la Ópera de Madrid, con muchos amigos muy queridos como Ana y Gloria Arroyo y Antonio Fernández Díez, crítico del periódico ABC. Y en ese momento, me dijeron: "Bueno, Plácido, tienes que ir a Madrid". "Espero que sí", contesté. Y creo que su intervención tuvo mucho que ver con que viniera a debutar al año siguiente, en 1970, al Teatro de la Zarzuela con La Gioconda. Para mí fue una gran alegría", cuenta el tenor.

Plácido Domingo: “El público hace al artista y en eso no hay nada que hacer”
"Nada más terminar de cantar la dificilísima romanza Cielo e mar –continúa relatando Plácido Domingo–, el aplauso del público madrileño, que era el primero que sentía en directo, me emocionó profundamente. Y lloré tanto, que después de la romanza, que hay un dueto tremendamente complicado con Laura, creí que tenía que parar. Pero salimos adelante". Desde aquel día, Plácido Domingo tuvo "la suerte de cantar aquí por más de 25 años. ¡Bendito sea el Teatro de la Zarzuela! Lo que nunca creí es que también llegaría a actuar en el Real, porque los años pasaban y no pasaba nada". En esta ocasión, el que se equivocaba era él. "Tengo la satisfacción de haber estado presente en el Teatro Real casi desde su reapertura. Y todos los años con grandes alegrías", asegura.

Plácido Domingo sabe por experiencia propia lo importante que es contar con el aplauso del público para triunfar en estas lides. Y es que, a veces, para llegar a lo más alto, además de talento, se necesita el favor del auditorio. "No creo que haya un cantante en el mundo que no quiera llegar a lo más alto y que no tenga el entusiasmo todos los días de dar el máximo de lo que tiene. Pero los nombres los determina el público. Ellos hacen al artista y en eso no hay nada que hacer", declara el tenor. No obstante, afirma que "hay lugar para todos en el mundo de la ópera y de la música en general. Somos unos privilegiados por poder hacer una carrera dentro de un mundo tan difícil, pero tan fascinante. Es un placer subir al escenario y hacer que el público se olvide por un momento de sus preocupaciones".

Plácido Domingo: “El público hace al artista y en eso no hay nada que hacer”
Madrileño por el mundo

El madrileño Plácido Domingo es famoso en el mundo entero. Una estrella universal. A sus 70 años, es reconocido como uno de los cantantes líricos más influyentes y mejores en la historia de la ópera. Además, el tenor español dirige desde hace ocho años la Ópera de Washington, cargo que abandonará en junio, y la Ópera de Los Ángeles, con quien ha renovado su contrato hasta 2013.

Como cantante, su repertorio abarca 130 papeles, un número jamás alcanzado por cualquier otro tenor célebre de la historia y que incluye casi todas las piezas importantes de las óperas italianas y francesas. Asimismo, gracias a su extenso trabajo en el estudio de grabación: más de 100 óperas completas, compilaciones de arias y duetos y discos antológicos, ha conseguido 11 premios Grammy y dos Grammy Latino. También ha realizado más de 50 videos musicales, además de cuatro largometrajes de óperas: Carmen (Bizet), La Traviata, Otello (Verdi) y Tosca (Puccini).

Ha realizado actuaciones en la Metropolitan Opera House de Nueva York, Covent Garden de Londres, Opera Estatal de Viena y Los Ángeles Opera y conciertos sinfónicos con la orquesta de Chicago, Londres, Montreal, Filarmónica de Berlín, etc. En 1990, junto a sus colegas José Carreras y el fallecido Luciano Pavarotti formaron Los Tres Tenores. Su primer concierto en Caracalla (Roma) en 1990 fue seguido en televisión por cerca de 1.000 millones de telespectadores y el disco del concierto se ha convertido en el más vendido en la historia de la música clásica, con diez millones de copias.

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