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Sábado, 27 de Octubre 2018


Personas mayores y niños, los colectivos más afectados por el cambio de hora



El domingo 28 de octubre se produjo el cambio de hora, a las 3 de la madrugada fueron las 2, con lo que sumamos una hora extra de sueño en un intento de tener más luz a primera hora de la mañana.

El número de horas de luz que disfrutamos tiene consecuencias directas sobre la salud, y en especial sobre la salud de las personas mayores. Según Conchita García, médico de la Dirección Asistencial de Sanitas Mayores, “la reducción de exposición a las horas de luz puede afectar al ritmo del sueño, provocar ansiedad y conllevar cuadros depresivos. Los grupos de edad más afectados por estos efectos son los niños y las personas mayores, porque son los que suelen tener una rutina más marcada”.

Cabe destacar que con el otoño se experimenta una bajada del estado de ánimo que puede derivar en depresión y que se conoce como depresión otoñal.

La doctora explica que “el descenso de las temperaturas y, sobre todo, la reducción de las horas de luz son responsables de la sensación de tristeza de algunas personas, más aún si viven solas, algo que ocurre con más frecuencia en las personas mayores. Hay quien resulta más sensible a estos cambios y padece síntomas depresivos, tristeza, astenia, irritabilidad y una mayor necesidad de consumir dulces”.

Además, al ponerse el sol, algunos mayores con demencia presentan una mayor agitación, confusión, ansiedad, irritabilidad o incluso pensamientos paranoicos o alucinaciones. “El hecho de que oscurezca antes les desorienta mucho y les confunde en su día a día”, explica García.

Para García, la falta de vitamina D es otro de los trastornos de la reducción de horas de sol; de hecho, las personas mayores es uno de los grupos poblacionales que más ausencia de esta vitamina presenta. “Esta vitamina es muy buena para huesos, músculos y para la piel. Cuantas menos horas de luz, menor será nuestra exposición solar, lo que puede traducirse en lesiones o en osteomalacia en adultos y personas de la tercera edad”, afirma la doctora Conchita García.

Pero ¿cómo sabemos cuántas horas de sol son necesarias para paliar el déficit de vitamina D? La doctora hace alusión a un estudio reciente del Grupo de Investigación en Radiación Solar de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) sobre el tiempo necesario de exposición para obtener las dosis recomendadas de vitamina D sin que eso dañe nuestra salud.

“Se comprobó que, alrededor del mediodía en enero, con un 10 % de exposición corporal, se necesitan aproximadamente 130 minutos para obtener la dosis diaria recomendada de vitamina D. Como este tiempo es menor que el que produciría eritema, no hay riesgo de quemaduras solares. En cambio, en abril y julio, con un 25 % de exposición corporal, serían suficientes unos 10 minutos para adquirir la vitamina. Y en octubre, por ejemplo, se necesitarían unos 30 minutos”, explica la especialista de Sanitas Mayores.

Por otro lado, tendemos a quedarnos más en casa, lo que puede afectar al sistema inmunitario. Según explica la doctora, “científicos de la Universidad de Copenhague han descubierto que la vitamina D es crucial para activar las defensas del organismo y que, sin suficiente ingesta de la misma, las células 'asesinas' del sistema inmune (las células T) podrían no ser capaces de reaccionar contra las infecciones graves”.

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