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Lunes, 3 de Octubre 2016


Nuria González: “El escenario es un lugar mágico”



La vocación es muy importante para disfrutar de una profesión. Y más en estos tiempos, y en el teatro. La actriz Nuria González (Málaga, 1962) lo sabe bien. Ha pasado el verano interpretando a Mercedes, “una mujer bipolar, hiperactiva, a la que no le falta un defecto”, afirma. Para ella, han sido unas vacaciones, porque “cuando no estoy haciendo función, estoy como un pollo sin cabeza”. La obra en cuestión se llama Milagro en casa de los López, una divertidísima comedia de Miguel Mihura sobre un matrimonio que lleva diez años encerrado en casa, y que podemos seguir disfrutando en el Teatro Reina Victoria de Madrid hasta el 18 de septiembre. Después, no hay que perderla de vista, porque seguramente la veamos con Las harpías en Madrid, una reflexión sobre los dudosos avances que se han logrado en la igualdad entre hombres y mujeres.

¿Por qué hay que ver Milagro en casa de los López? ¿Qué tiene de especial? 
Tiene que Mihura es siempre un regalo para el espectador y tiene que nos hemos quedado este verano aquí en Madrid con el calor. Venid, por corresponder, por no hacernos el feo (risas).

¿Qué temas se abordan?
La temática del teatro del absurdo es un poco lo de menos. Se rozan muchos temas, la pareja, la convivencia, pero no se incide en ellos. La comedia del absurdo es un choque entre personajes, el reflejo más fidedigno de lo que es la realidad, porque todos nos movemos por ahí, pero decidimos estar en buena órbita con algunos y en cambio con otros eclosionamos. Lo importante es la descripción de la vida que se hace a través de un personaje.

¿Y te sientes cómoda en este género?
Mucho. Me parece que el humor del absurdo es imprescindible.

¿Los López podrían ser una familia cualquiera del siglo XXI?
Alguien con mucha pasta, da igual de qué siglo. Los López son un matrimonio sin hijos que, por cuestiones que no se pueden abordar ahora mismo, permanecen en su casa durante diez años. El que perpetra el encierro es el señor López, la señora López le sigue el rollo, pero no tiene ni idea de lo que hay debajo de todo eso. A ella la ha convencido su marido de que lo mejor es quedarse en casa y ella, como es una mujer muy clásica, muy católica, que está más perdida que una cabra en un supermercado, una mujer bipolar, hiperactiva, a la que no le falta un defecto, pues se ha creído a pies juntillas a su marido, porque su concepto del matrimonio es un poco antiguo y de alguna forma tiene que respaldarle.

¿La señora López puede recordarnos a alguna otra señora?
No sé, porque no estoy al tanto de la actualidad. Si he hecho algún paralelismo ha sido absolutamente fortuito (risas).

¿Cómo te enfrentas a este Mihura por segunda vez? ¿Cambia algo?
Cambia, fundamentalmente, que el señor López es ahora Nacho Guerreros y el año pasado era Carlos Chamarro. Entonces, es otra función. La energía que él aporta, el personaje que él imagina y nos muestra, también me afecta a mí. Sería absurdo que se incluyera una persona diferente y yo pudiera continuar haciendo el mismo patrón de personaje.

¿Es muy importante conocer quiénes van a ser tus compañeros?
A mí cada vez me importa más, porque hay mucha gente con la que quiero repetir y otra gente con la que aspiro a trabajar algún día a mi lado y a la que no sabría renunciar.

¿Algún nombre?
No voy a dar nombres porque son demasiados y me dejaría alguno en el tintero, pero está claro que cada vez importa más con quién viajas, porque cada vez te das más cuenta de lo importante que es, el valor que tiene, la comprensión, la comunicación, la química con los compañeros.

¿Es duro trabajar un verano en Madrid?
Bueno, el concepto duro muchas veces depende del contexto. He estado haciendo ensayo por la mañana y función por la tarde, y sin librar llevaba desde junio, así que esto, de alguna forma, son vacaciones. El hecho de tener dos días libres a la semana para mí es como ver un oasis en el desierto. De todos modos, en temporada alta tengo poco que hacer por ahí, mucha gente, mucha gente (risas). Prefiero la temporada baja, menos calor también.

La comedia es el género que más abunda en esta época en el teatro. ¿Da mejores resultados?
No soy empresaria, pero supongo que debe ser más fácil venderla, hacerla no. Una comedia es como una partitura y tienes que estar pendiente como un músico, para que nunca baje de ritmo, para que todo tenga su tiempo, para que el silencio sea exacto. Digamos que en la comedia el oído musical importa muchísimo, pero también hay que tener vis cómica o un texto. Bueno, lo básico es tener un texto, si tienes un buen texto da igual lo que hagas, cuando lo dices la gente se ríe, y con Mihura pasa un poco esto, no tienes que andar aportando nada. Mihura tiene gracia escrito, leído, aunque no deja de ser un ejercicio complicado, sobre todo, porque la respuesta de la gente es inmediata y tú la percibes.

¿Los actores estáis pendientes del momento en el que los espectadores se tienen que reír?
No, nunca pienso aquí se tienen que reír. De hecho, no quiero hablar por boca de nadie, pero creo que ningún actor está pensando en eso. Cuando estás diciendo un texto, estás completamente implicado y haciéndolo de la mejor manera posible .../...


Por Esther Eugenio

 

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