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Miércoles, 7 de Octubre 2015


Noches de descanso para una piel en forma



Los rituales nocturnos, aquellos que más pereza nos dan, son nuestros principales aliados para mantener una piel más sana. Una adecuada higiene y la nutrición con cremas apropiadas a nuestra edad y tipo de piel son las reglas de oro antes de irnos a dormir. Si aún no has adoptado este hábito, estás a tiempo. Dedícate unos minutos todas las noches y despierta con una piel más suave y luminosa cada día.

Mientras dormimos, nuestra piel se regenera. Según los expertos, durante un ciclo normal de sueño, las células de la piel se renuevan y se eliminan toxinas. Además, se regula la síntesis de colágeno, que es el componente que proporciona firmeza y densidad a la piel. Por tanto, debemos aprovechar esta actividad nocturna y preparar nuestra piel para que asimile todos los nutrientes que necesita y se mantenga sana. 

Primer paso: limpiar
Te hayas o no maquillado, es aconsejable usar leches limpiadoras, geles, espumas o jabones, en función de tus preferencias, para eliminar el maquillaje y suciedad acumulada durante el día. Aunque todos estos productos son eficaces, para pieles maduras, que tienden a ser más secas, las leches limpiadoras dejan una sensación más confortable porque suelen llevar agentes hidratantes. En cualquier caso, aplica el producto sobre la piel (húmeda, en caso de jabón, espumas o geles) y extiéndelo por todo el rostro mediante movimientos circulares, incidiendo en la zona de la barbilla, las alas de la nariz y la frente, que son donde más grasa se acumula. Luego enjuaga con agua templada o retira con discos de algodón, en el caso de la leche limpiadora. 

Segundo paso: tonificar
Tras la limpieza, llega el momento de tonificar. Para ello, empapa un disco de algodón y pásalo por la cara para eliminar todos los residuos que hayan podido quedar y refrescar el cutis. Otra opción muy interesante para tonificar, es el agua termal. Vaporiza un poco sobre el rostro y deja actuar durante un minuto. Después, seca con un algodón mediante suaves toquecitos, sin arrastrar.

Tercer paso: el poder de la nutrición 
La función de las cremas de noche es nutrir la piel. Por eso, a diferencia de las de día, cuyo objetivo principal es hidratar, tienen una textura más untuosa. Se caracterizan por activar la reparación de la piel y retrasar el envejecimiento. Aceites esenciales, antioxidantes, ácido hialurónico y otros principios activos, considerados alta tecnología, son los componentes principales que conforman sus fórmulas y que consiguen mejorar la firmeza, remodelar el contorno del rostro y prevenir la flacidez.

Por Carmen Moreno


Nota









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