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Lunes, 11 de Mayo 2015


Mantén al sol como aliado



El sol, gran aliado para nuestra salud, en muchas ocasiones, puede convertirse en su enemigo si no se toman las precauciones adecuadas ante las exposiciones. De ahí la importancia de cuidar cada exposición para minimizar los riesgos para nuestra piel. Cada año, con la llegada del buen tiempo, los expertos vuelven a recordarnos cuáles son los efectos nocivos del sol sobre la piel e insisten en las pautas que hemos de seguir para conseguir la protección más eficaz.

La luz solar nos ayuda a sintetizar la vitamina D, a reducir la tensión arterial y favorece la circulación sanguínea, como apunta el profesor titular de Dermatología de la Universidad de Granada y miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), Agustín Buendía. El doctor afirma que el sol es un gran amigo del ser humano “necesario para la vida, pero si no pactamos con él puede convertirse en enemigo”. 

Los principales peligros de una exposición excesiva y sin la protección adecuada, a corto plazo, son las quemaduras y, a largo plazo, además del lógico envejecimiento cutáneo, es un factor determinante para desarrollar cáncer de piel. La mejor protección es la que se consigue “por métodos naturales, como el uso de la ropa adecuada, sombreros, gafas de sol homologadas, y recordando siempre que no hay que realzar exposiciones en las horas centrales del día”. Estas medidas han de complementarse con el uso de cremas fotoprotectoras. Las más indicadas, según Buendía, son las que protegen frente a radiación ultravioleta B y A, que han de aplicarse en la cantidad suficiente por las zonas expuestas al sol, sin olvidarse que tras dos horas de exposición hay que volver a reaplicar. La protección, esencial a cualquier edad, se vuelve más importante al hablar de pieles maduras. Para ellas, el experto recomienda el uso de fotoprotectores que incorporen enzimas reparadoras del ADN. Además, recuerda que “deben intensificar la protección, los varones calvos en el cuero cabelludo, las personas con fototipos bajos, es decir, aquellas que tienen piel y ojos claros, pelo rubio y facilidad para la quemadura solar, y aquellas que han tomado mucho sol a lo largo de su vida por motivos laborales”.  

Y, ante el primer signo en la piel de algo fuera de lo normal, lo más inteligente es acudir de inmediato al dermatólogo, ya sea un lunar que cambia de forma o de color, una lesión nueva o una que no termina de cicatrizar. 

Por Juani Loro


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