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Lunes, 9 de Abril 2012


Los cuatro caminos



Los cuatro caminos
Cualquiera que sea la biografía de una persona que ha transitado por la vida y ha llegado a lograr sus metas, su plenitud y su felicidad posible, observaremos que, necesariamente, ha tenido que recorrer estos cuatro caminos:

• Responsabilidad de sí mismo, autocontrol o estar al mando de su propia existencia.
• Sociabilidad y buena convivencia, creándose anclajes afectivos fuertes y duraderos que le han permitido sentirse aceptado, valorado y seguro.
• Constante entrenamiento, capacitación, aprendizaje, adaptación y renovación; con suficiente resiliencia o capacidad de renacer de las cenizas y no hundirse.
• Tener un motivo fuerte, tan estimulante y gratificante que le dé pleno sentido a su existencia y le lleve a disfrutar en el camino, como si hubiera llegado a la meta.

Fue Goethe quien nos dejó este profundo y bello pensamiento que encierra la mayor parte de la sabiduría necesaria para saber vivir: “Lo que convierte la vida en una bendición, no es hacer lo que nos gusta, lo que nos apetece, sino que nos guste aquello que hacemos”.

Después de ser conscientes de que es nuestra propia actitud positiva quien marca la diferencia, consiguiendo que nos guste lo que hacemos, saber hacia dónde nos dirigimos es la segunda condición para saber vivir, ya que no hay puerto favorable para quien no tiene la menor idea de hacia qué punto dirige el barco de su vida.

Tras estas dos cualidades, lo único que nos falta es reflexionar si realmente estamos al mando de nuestra vida, si somos responsables y consecuentes con lo que hacemos y seguimos una hoja de ruta clara y definida o si, por el contrario, son las circunstancias y los demás quienes se ocupan de dirigir nuestros pasos.

La capacidad de crearnos buenos anclajes afectivos y rodearnos de personas que “sumen” en nuestras vidas y nos ayuden a ser mejores y más felices, es la habilidad que no puede faltar; y, finalmente, no dormirnos en los laureles, adaptándonos, renovándonos y superando las adversidades que se vayan presentando. Tagore lo resume así: “La felicidad en esta vida consiste en tener algo que hacer, alguien a quien amar y por quien luchar y algo que esperar”.

El amor necesariamente está en toda persona que pretenda ser feliz y darle sentido a su existencia, sea cual sea la edad que tenga y el lugar del mundo en que viva. El motor de la vida es esa razón poderosa que nos da fuerzas cuando todo parece perdido. Por eso, en medio de las dificultades, luchar por algo o alguien que nos importa tanto o más que nosotros mismos, nos lleva a no desfallecer, a resistir y a superarlo todo.

Nota



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