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Martes, 23 de Abril 2019


Leer ayuda a reducir el estrés



Leer 6 minutos sin distracciones ayuda a reducir el estrés en un 68 %, según se desprende del análisis que ha realizado Acierto.com sobre los beneficios que nos reporta la lectura para nuestra salud.  Un análisis que ha certificado, además, que la lectura nos ayuda a sentirnos mejor y, en consecuencia, a ser un poco más felices. Leer, refiere este documento, reduce el estrés y la ansiedad, aportando una perspectiva nueva y más enriquecedora de la realidad que nos rodea. 
 
Si nos centramos en la parte psicológica, durante la lectura relajamos los músculos y se reduce nuestro ritmo cardiaco. Sus beneficios son similares a los que se obtienen de la meditación, y existen motivos para pensar que resulta más eficaz que escuchar música o  salir a dar un paseo tranquilo.
 
Otro punto positivo es que favorece el descanso, sobre todo si lo incluimos en nuestro ritual de ir a la cama. ¿El motivo? Que nos permite desconectar de nuestros quehaceres y preocupaciones diarias; y conciliar el sueño más fácilmente. Lo que hace es reducir las posibilidades de que nuestro cerebro continúe activo dándole vueltas a distintos asuntos.
 
Las conexiones de nuestro cerebro también mejoran: los expertos apuntan que leer habitualmente refuerza las interconexiones neuronales. Eso, a su vez, reduce las posibilidades de padecer enfermedades como la demencia y fomenta la agilidad mental.
 
Directamente relacionado con lo anterior, los libros nos ayudan a ejercitar la memoria. Este beneficio, eso sí, se encuentra vinculado en especial a la lectura en verso que, además, es capaz de despertar un mayor grado de intensidad emocional, clave para el recuerdo. Además, estimula la imaginación, el ingenio y la creatividad.
 
Asimismo, nos permite escapar de la realidad, nos enseña nuevas formas de ver la vida, a relativizar, e incluso a ser más empáticos. Sí, porque a través de los personajes, de analizar sus motivaciones, su situación familiar, clase social, etcétera, aprendemos a ser más tolerantes. Al mismo tiempo, incide positivamente en nuestras habilidades comunicativas, enriqueciendo nuestro vocabulario y provocando que nuestro lenguaje sea más fluido.
 
E incluso son útiles para procesar determinadas experiencias, básicamente porque proporcionan a las personas más información sobre algo que han pasado. Por ejemplo, un libro sobre una mala relación podría ayudar a evidenciar una situación de este tipo. Cuando leemos se activan regiones cerebrales que llevan a cabo procesos a partir de los acontecimientos de la narración y que pueden evocarnos confrontaciones y experiencias personales.
 
Por desgracia y a pesar de todos estos beneficios, casi el 33 % de los españoles admite que no lee nunca o casi nunca. La cifra, eso sí, ha caído en casi un 10 % durante el último año. Es decir, que el hábito de lectura ha aumentado. Entre las excusas más habituales esgrimidas por los no lectores encontramos la escasez de tiempo y la falta de gusto por la lectura.
 
Más información en www.acierto.com. 

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