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Jueves, 4 de Abril 2013


Las emergencias humanitarias no entienden de edad


Cada día son más los países del mundo donde surgen emergencias que requieren de la acción rápida y eficaz de gobiernos y organizaciones no gubernamentales. Momentos de crisis, sean desastres naturales, generados por conflictos armados o por hambrunas, ante los que hay que actuar porque miles de personas dependen de esa acción, de una ayuda que llega para salvar vidas. Entre esos miles de seres humanos se encuentra un porcentaje muy importante de ellos que ya han superado los 60 años de edad y que tienen unas necesidades de atención específicas. ¿Se cubren esas necesidades? Todo apunta a que no como debiera.


Por Juani Loro

Las emergencias humanitarias no entienden de edad
Cuando hablamos de cooperación al desarrollo y de ayuda humanitaria, el perfil del receptor de esa ayuda se homogeniza, es decir, los matices de los grupos que conforman esas poblaciones se diluyen, se difuminan. Los mayores, al menos hasta ahora, no han supuesto un grupo específico sobre el que actuar cuando se planifica la ayuda de emergencia en las situaciones de crisis que, desgraciadamente, surgen en distintos puntos del planeta. Las tres cuartas partes de las personas mayores del mundo viven en zonas afectadas por catástrofes naturales o conflictos armados, que son especialmente vulnerables y, a menudo, las operaciones de asistencia de emergencia no los tienen en cuenta.

El presidente de Médicos Sin Fronteras (MSF) en España, José Antonio Bastos, que conoce de primera mano cómo cada día nacen nuevos conflictos, y surgen nuevas enfermedades en el mundo, ha dado la voz de alarma y reconoce que la asistencia a este grupo de población es una tarea pendiente en la que todos hemos de involucrarnos. Bastos explica que MSF ha comprobado que el grupo conformado por las personas mayores requiere de un cuidado que hasta ahora no han tenido: “No hemos prestado demasiada atención a las personas mayores en situaciones de crisis o ante movimientos de refugiados, y nos hemos dado cuenta de que es un sector muy importante con necesidades a cubrir al que no hemos dado la correcta atención”.

El proceso de envejecimiento de la población, que supone todo un logro del desarrollo, también implica todo un reto en cuanto a asegurar que la sociedad del futuro lo sea para todas las edades. Según los datos facilitados por la red global HelpAge Internacional, en el año 2050 se habrá triplicado el número de personas con más de 60 años en el mundo, alcanzando los 2.000 millones (un 22 % de la población total). Este crecimiento se producirá, en su mayor parte, en los países en vías de desarrollo.

Estas cifras, que a simple vista ya producen cierto vértigo, dejan entrever la importancia que tiene que los gobiernos de todo el mundo se pongan ya manos a la obra para conseguir un futuro sin desigualdades, en el que la discriminación por edad no tenga lugar.

El director de HelpAge Internacional, Neil Smith, afirma que “según nuestros estudios, durante 2010 y 2011, menos del 1 % de los fondos destinados a ayuda humanitaria fueron dirigidos a personas mayores. Sin embargo, los mayores de 60 años representan ya al 11 % de la población mundial”.

Cada año, unos 200 millones de personas en el mundo sufren las consecuencias de los desastres naturales. Y, siguiendo las progresiones anteriores de envejecimiento global, “cada vez más personas mayores se verán afectados por ellos. Es por eso que, desde HelpAge, creemos que es necesario llevar a cabo las investigaciones pertinentes para saber cómo atender lo mejor posible sus necesidades en las emergencias”, asegura Smith.

Son más vulnerables

En las citadas situaciones de emergencia, los mayores son, en muchos casos, más vulnerables que otros grupos de población y, tal y como afirma Bastos, presentan necesidades muy concretas. “MSF, tradicionalmente, hemos tenido la preocupación de atender a los menores de 5 años en situaciones de crisis como grupo más vulnerable a esas situaciones. Pero tras el estudio que realizaron mis compañeros el año pasado en el Sur de Sudán, ante un movimiento de refugiados, hemos comprobado que, a veces, la mortalidad entre los mayores de 50-60 años es superior a la registrada en los menores. Y tienen necesidades muy diferentes”, subraya.

Por su parte, el presidente de HelpAge Internacional apunta como muy significativo el hecho de que el índice de mortalidad entre la población mayor en las crisis es muy alto. Esto ocurre, según Smith, “en parte por su mayor vulnerabilidad a determinadas situaciones, pero también porque los medios no son los adecuados a sus necesidades”. Como ejemplo, cita los estudios que la red ha realizado en Sudán y en Haití, donde han comprobado que los datos que se recogen de las poblaciones afectadas no están desagregados por edad. Es decir, no se diferencia a los mayores. “La falta de comprensión de sus necesidades, el difícil acceso a los servicios y la falta de su incorporación en los procesos de consulta, son algunos de los factores que hacen que sean más vulnerables. Si no están representadas, difícilmente se les va a tener en cuenta”, manifiesta Smith.

Otros factores que también intensifican esa vulnerabilidad son, por ejemplo, que en situaciones de conflicto tienen más dificultades para huir, más problemas para desplazarse y que “muestran reticencia a abandonar sus casas, sus tierras y posesiones. “Muchos no son capaces de desplazarse a los centros de salud –añade Smith- o no pueden esperar a la distribución de la comida, llevar paquetes pesados o contenedores de agua. No pueden competir con personas más jóvenes en esas situaciones”.

El presidente de HelpAge Internacional también constata algunas realidades preocupantes ya que, según nos cuenta y pese a lo que se pudiese pensar a priori, “en muchas ocasiones las personas mayores no están cuidadas por sus familias. Nosotros nos encontramos que, tras las inundaciones de 2010 en Pakistán, el 10 % de la población mayor vivía sin apoyo familiar; y en los campos para personas desplazadas en Darfur, más de la mitad de las personas mayores viven solas”.

Necesidades a cubrir
Las personas mayores que requieren ayuda en momentos de crisis humanitarias tienen unas necesidades muy concretas. Bastos insiste en que “cuando hablamos de ayuda de emergencia, el perfil de los mayores se diluye un poco. Pero, sí es cierto que, a medida que intervenimos en países con un nivel de desarrollo mayor (desde las primaveras árabes hemos empezado a trabajar en países como Irak o Libia), el porcentaje de personas que superan los 50 y los 60 años es cada vez mayor. Y es un sector con unas necesidades en materia de salud que hay que cubrir, sin duda”.

El presidente de MSF España especifica que los mayores presentan patologías diferentes a las que ellos están acostumbrados a tratar en emergencias habitualmente. “Así, los mayores presentan, sobre todo, enfermedades crónicas, cardiopatías isquémicas, problemas de corazón, hipertensión, diabetes, demencia... Enfermedades que pensábamos que afectan principalmente a los ciudadanos de países desarrollados, pero que hemos comprobado, al acercarnos a ellos, que estos mayores necesitan cubrir estas necesidades y nosotros tenemos la obligación de ofrecerles lo que les hace falta”.

El director de HelpAge apunta que las principales áreas donde hay que actuar son la salud y la nutrición, la protección, la seguridad alimentaria y los medios de vida. “Es necesario que las personas mayores tengan, además de los cuidados de salud que necesitan, la asistencia nutricional adecuada y que la distribución de comida sea accesible para ellos. En HelpAge también nos encargamos de estudiar cuáles son las mejores estrategias para proporcionarles los medios de vida más adecuados y garantizar así su alimentación”, asegura Smith.
El 80 % de las personas mayores de los países en desarrollo no tiene un ingreso regular y menos del 5 % recibe una pensión. Incluso, “los microcréditos y otras actividades de generación de ingresos no contemplan sus capacidades. Por eso, intentamos ofrecerles oportunidades de trabajo y les procuramos acceso a esos microcréditos para que, de esta manera, tengan un ingreso que les permita ganarse la vida”, concluye.

Puntos calientes
La campaña internacional que está llevando a cabo HealpAge está poniendo de relieve que son muchos y muy variados los países en los que las personas mayores carecen de la atención que merecen, como es el caso de Sudán, la República Democrática del Congo, Pakistán, Filipinas y Haití. En todos estos países, la red global está desarrollando varios programas y está en contacto permanente con las ONG que trabajan sobre el terreno.

En Haití, según un estudio realizado por esta organización, un 69,8 % de las personas mayores que viven en zonas urbanas y el 79,8 % de las que viven en zonas rurales, reconoce que no han recibido asistencia durante las respuestas de emergencia frente a los desastres.

En el Sur de Sudán, en el campo de refugiados de Yusuf Batil, se ha comprobado que los mayores conforman el grupo más vulnerable, ya que, aunque representan el 4 % de la población del campamento, suponen el 12 % de los refugiados con necesidades de protección. Así lo ha constatado un estudio realizado en enero de este año por HelpAge y el Consejo Danés para los refugiados.

Según fuentes de Médicos Sin Fronteras, Colombia es otro de estos puntos frágiles, puesto que, a raíz del conflicto armado se calcula que hay un total de 259.146 personas desplazadas, al tiempo que continuaron detectándose irregularidades en el funcionamiento del sistema de salud. MSF se ha centrado en la atención a estas personas, muchas de las cuales son mayores. Otro de los lugares del planeta donde la organización está trabajando es Etiopía, ya que en los últimos años ha sido necesario hacer un gran esfuerzo para atender a los refugiados somalíes.

Éstos son sólo algunos ejemplos, ya que, desgraciadamente y tal y como apuntábamos al comienzo, cada día surgen nuevos conflictos y nuevas necesidades que atender en el mundo.


 INJUSTO 
Es el nombre de la campaña que, con motivo de la celebración del Día Mundial de la Justicia Social, el pasado 20 de febrero, lanzó HelpAge Internacional. Es una iniciativa que reivindica políticas más inclusivas para las personas mayores, que pide a los actores humanitarios que adapten sus políticas y sus prácticas para hacer visibles a los mayores en las emergencias. Para conseguir estos objetivos, HelpAge ha identificado varias áreas de acción y, coincidiendo con el lanzamiento de INJUSTO, se han llevado a cabo una serie de iniciativas en esos países del mundo por parte de las asociaciones de personas mayores para reclamar esas políticas. Acciones como:

- La recopilación de datos desagregados por edad sobre las personas que acceden a la ayuda para no dejar fuera a mayores.
- Que los estudios de las necesidades y de las vulnerabilidades estén delimitados por edad.
- El control sistemático de las personas mayores en los estudios de nutrición.
- La atención adecuada para las enfermedades crónicas.
- Que los controles de infecciones tengan en cuenta las necesidades de los mayores.

Nota







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