Mayores activos - SALUD, NUTRICIÓN, ECONOMÍA Y OCIO
Sendasenior.com Sendasenior.com

Síguenos en:
Mayores activos - SALUD, OCIO, DEPENDENCIA y UNIVERSIDADES



Miércoles, 4 de Abril 2018


La pirámide de las pensiones



El envejecimiento de la población agranda la parte alta de la pirámide y eso afecta al sistema público de pensiones que, en la actualidad, supera los 9,5 millones de pensiones contributivas. Por otro lado, el incremento de las prestaciones, apenas un 0,25 %, se queda corto con respecto al encarecimiento de la vida, y miles de jubilados así lo han denunciado saliendo a las calles de toda España para exigir una subida digna de las pensiones. Hasta el momento, y mientras esperamos las recomendaciones del Pacto de Toledo, lo único cierto es que la “hucha de las pensiones” se ha reducido casi un 90 % en seis años. Un informe elaborado por el Servicio de Estudios de Mapfre analiza los riesgos y las principales tendencias demográficas de los sistemas de pensiones para identificar elementos que puedan garantizar tanto la sostenibilidad como la suficiencia de las pensiones.

Más del 80 % de los españoles están preocupados por el actual sistema de pensiones. Para arrojar un poco de luz sobre este tema, el Servicio de Estudios de Mapfre ha analizado los principales modelos de pensiones y cómo se han ido reformando cada uno de ellos para encajar en su sostenibilidad el impacto de los movimientos demográficos y, muy especialmente, el del envejecimiento poblacional. En general, los seis modelos analizados (Chile, Estados Unidos, España, Reino Unido, Suecia y Holanda) han actuado sobre tres variables: el retraso de la edad de jubilación, el aumento de los incentivos fiscales y el incremento del ahorro voluntario. El objetivo es buscar un mayor equilibrio entre los tres pilares que intervienen en la generación de renta futura para los trabajadores: pensiones públicas, ahorro vinculado al empleo y ahorro individual.

Según dicho informe, el sistema de pensiones que mejor reparto hace de estos tres pilares, en los que participa el Estado, la empresa y el individuo, es sin duda el más efectivo. “Este modelo combinado contribuye significativamente a que los riesgos en el sistema de pensiones sean menores”, señaló Manuel Aguilera, director general del Servicio de Estudios de Mapfre. Asimismo, aseguró que el propósito del informe “no es tanto hacer un análisis cuantitativo, sino reflexionar sobre las características de los principales riesgos que afectan a los sistemas de pensiones y, a partir de ahí, tratar de perfilar cuáles pueden ser las medidas razonables, sensatas, para poder dar estabilidad a los sistemas de pensiones en el largo plazo”.

El estudio, que se divide en cuatro partes: introducción y marco conceptual, principales tendencias demográficas y selección de modelos de referencia, análisis de los mismos y conclusiones, advierte de que “la longevidad, junto con la materialización de otros riesgos de naturaleza económica y financiera, ha venido afectando de manera significativa al gasto en pensiones”. Según las estimaciones de Naciones Unidas, en 1950 la esperanza de vida al nacer a nivel mundial se situaba en 47 años, en tanto que en el año 2015 ya alcanzaba los 71, y la tendencia se mantendrá en las próximas décadas. La esperanza de vida promedio mundial estimada puede alcanzar los 90 años a finales de siglo en las regiones más desarrolladas.

Mecanismo de protección social
De manera general, un sistema de pensiones se puede definir como “el conjunto de mecanismos de largo plazo de los que una sociedad dispone, con el propósito de que la población cuente con ingresos necesarios para cubrir los gastos durante su vejez (cuando disminuye su capacidad para generar ingresos)”. Un concepto que está íntimamente relacionado con la hipótesis del ciclo de vida (figura 1), que considera que los individuos planean su consumo y ahorro en periodos prolongados, con la intención de distribuir su consumo de la mejor manera a lo largo de su vida. “Sin embargo, para poder realizar ese consumo necesitamos ingresos y los ingresos no se comportan igual que el consumo. Hay una parte en el ciclo de vida donde es posible ahorrar, pero hay otra en la que nuestros ingresos caen por debajo de lo que necesitamos consumir, precisamente al llegar a la edad de retiro”, aseguró Aguilera.

Por tanto, según el director general del Servicio de Estudios de Mapfre, para que un sistema de pensiones sea financieramente estable y sostenible en el tiempo, “el conjunto de aportaciones que hacemos a lo largo de nuestra vida productiva debe ser igual al conjunto de prestaciones que vamos a recibir a partir del momento de la jubilación y hasta el final de la esperanza de vida. Mientras esta igualdad se mantenga, un sistema de pensiones funciona bien y es sostenible en el largo plazo” (figura 2). Aguilera explicó, además, que los sistemas de pensiones en todo el mundo tienen tres características principales: pueden ser de naturaleza pública, como es el caso español, o no; también los hay con una fuerte participación privada; pueden ser obligatorios o voluntarios, o tener algún componente de cuasiobligatoriedad, o pueden basarse en la solidaridad entre generaciones, como ocurre básicamente en España, o en el ahorro individual.

Riesgos principales de los sistemas
¿Y qué es lo que ocasiona entonces esta tendencia a la desigualdad entre aportaciones y prestaciones que hace que el sistema no sea sostenible en el largo plazo? En términos generales, existen cuatro riesgos principales relacionados con los sistemas de pensiones los cuales, con diferentes niveles de frecuencia y diversidad, pueden llegar a materializarse.

Por Esther Eugenio


Nota



Nuevo comentario:

Sendasenior.com no se hace responsable de las opiniones y comentarios de sus lectores.





rollover css e imágenes

Escuchar último programa