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Lunes, 9 de Mayo 2011


La magia de Irlanda: naturaleza en estado puro


Vistas impresionantes e imponentes, paisajes únicos, belleza natural, diversidad de culturas y de gentes, pueblos pintorescos, ciudades de leyenda, vestigios históricos, hadas y duendes celtas... y todo mientras saboreas unas pintas de cerveza, pero no de cualquiera, Guinness. Viajar por Irlanda es magia. Y es música, cómo no. ¡Bienvenidos a la Isla Verde!


La magia de Irlanda: naturaleza en estado puro
Las ciudades de Irlanda son muy diferentes entre sí. Pero todas ellas guardan una increíble historia y tienen un atractivo singular. La capital de Irlanda, Dublín, es una de las urbes más cosmopolitas del mundo, aunque su origen se remonta a la era vikinga. En ella se respira, además, literatura a raudales. Y es que sus castillos, fortalezas y catedrales han sido inspiración para grandes escritores, como James Joyce (Ulises) o Samuel Beckett (Esperando a Godot), poetas (Oscar Wilde), pintores (Francis Bacon) o cantantes (Bono).

Si te interesa la cultura irlandesa, no debes dejar de ver la Catedral Christ Church, las mazmorras de Kilmainham, el Castillo, Leinster House (sede del Gobierno) o Trinity College, donde se encuentra el ‘Libro de Kells’ (un manuscrito ilustrado con motivos ornamentales realizado por monjes celtas hacia el año 800). Entre visita y visita, puedes tomarte un respiro bebiéndote una pinta y disfrutando de buena música en uno de los numerosos pubs que ocupan sus calles, o quizás en el más famoso, The Temple Bar.

La otra capital de la isla, Belfast (Irlanda del Norte), es la ciudad que vio nacer el Titanic. Así que si lo deseas puedes sumergirte en la leyenda de este barco de la mano de Susie Millar, la biznieta de uno de los ingenieros del buque, y ver el Muelle & Estación de Bombeo, donde el trasatlántico cobró forma hace casi 100 años. Por su parte, el edificio más emblemático es el Ayuntamiento, también puedes visitar el Museo del Ulster o hacer un recorrido en autobús o taxi para descubrir el pasado más accidentado de la ciudad, reflejado de manera colorista en los muros que representan a las dos comunidades: católicos y protestantes.

La tercera ciudad de la isla por tamaño es Cork, a orillas del río Lee. Se recomienda dar una vuelta por el Mercado Inglés, en el centro, y probar las dos cervezas negras que se fabrican aquí, Murphy’s y Beamish. Además, cuenta con la segunda bahía natural más grande del mundo después de la de Sidney. Otras dos ciudades completan nuestra ruta: Galway, quizás la más tradicional de todas y el punto de partida para explorar la maravillosa Connemara, célebre por sus cautivadoras puestas de sol sobre el océano Atlántico, y Londonderry, también conocida como Derry, uno de los mejores ejemplos de ciudad amurallada.

La magia de Irlanda: naturaleza en estado puro
Un poco de historia
Irlanda fue habitada hacia el año 6.000 a. C. por pueblos paleolíticos. Casi 4.000 años más tarde llegaron a la isla tribus del sur de Europa, dejando innumerables rastros de su cultura neolítica. Los vikingos atacaron por primera vez Irlanda en el año 795 y después en el 837 y en el 854, instalándose definitivamente en Dublín.

La segunda mitad del siglo XIX fue una época trágica. Concretamente, entre 1845 y 1849 la Gran Hambruna, causada por una plaga que destruyó las cosechas de patata, diezmó la población de la isla. Más de dos millones de personas murieron de inanición y muchas más fueron víctimas de las epidemias resultantes. Otros dos millones de personas emigraron a Estados Unidos, Canadá y Australia. En total, salieron de la isla más de seis millones de irlandeses.

A principios del siglo XX, la Guerra de independencia irlandesa tuvo como resultado la partición de la isla, creándose el Estado Libre Irlandés en 1922. 27 años después, en 1949, la República de Irlanda obtuvo su independencia, mientrasIrlanda del Norte sigue siendo parte del Reino Unido.

Érase una vez (Once upon a time)
James Yorkston compuso alrededor de 1880 la canción popular que se ha convertido en el himno oficioso dublinés. Molly Malone (conocida también como Cockles and mussels, "berberechos y mejillones") narra la trágica historia de una hermosa pescadera llamada Molly Malone que murió de una fiebre en plena calle. La muchacha iba por las tortuosas calles de la zona portuaria de Dublín empujando un carro y pregonando "¡Berberechos y mejillones!". Sin embargo, todavía hoy se discute si la protagonista de la canción existió realmente. Otras leyendas cuentan que de noche se ganaba la vida como prostituta. En la calle Grafton hay una estatua en su memoria.

La magia de Irlanda: naturaleza en estado puro
¡Una cerveza, por favor!
¡One pint of this, please! Si quiere probar la afamada cerveza irlandesa tendrá que pedir una pinta (pint), medida de capacidad equivalente a casi medio litro de cerveza, o media pinta (half-pint), a elegir entre una enorme variedad de marcas y tipos, rubia, negra o tostada. Y si se queda con ganas de más, podrá descubrir los secretos de su producción en el Guinness Storehouse o en la fábrica de

Acantilados de Moher

¡Realmente asombrosos! A 214 metros de altura y con más de ocho kilómetros de largo, los Acantilados de Moher, situados al oeste de la isla, en el Condado de Clare, cerca del pueblo costero de Doolin, merecen más que una visita. El placer de escuchar el rugido de las olas del mar y respirar el aire fresco del océano Atlántico no tiene precio. Para ello, existe un sendero que recorre los acantilados en toda su longitud y desde donde podrá contemplar las vistas más espectaculares de toda Irlanda.

La magia de Irlanda: naturaleza en estado puro

Calzada de los Gigantes

Rodeando la costa de Antrim, en Irlanda del Norte, llegarás a la imponente Calzada de los Gigantes, declarada Patrimonio de la Humanidad. Este singular paisaje formado por 40.000 columnas de basalto con forma hexagonal es el resultado de erupciones volcánicas y lava fría, pero la leyenda cuenta algo muy distinto. Según los antepasados de la isla, el hecho de que también existan piedras similares en Straffa, en las islas Hebrides de Escocia, hace pensar que se trata del trabajo del gigante Finn McCool, que habría construido un camino hacia Escocia, donde vivía su rival.


Nota








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