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Martes, 9 de Octubre 2018


Josema Yuste en Taxi



Se abre el telón y aparece Josema Yuste, que vuelve de nuevo a los escenarios madrileños con una obra de teatro en la que interpreta a un taxista que lleva una doble vida. ¿Cómo se titula la obra? Taxi. Una divertida comedia con la que se ha paseado por toda la geografía española y que ya va por su tercera temporada. Él mismo ha versionado y dirige este enloquecido vodevil, en el que le acompañan Santiago Urrialde e Ignacio Nacho.

Llevas tres años conduciendo este taxi de forma imparable. ¿Cómo lo estás viviendo?
La verdad es que estoy muy contento. La obra empezó muy bien, siguió maravillosamente bien y ahora está espectacular. Uno nunca sabe qué va a pasar, cómo va a funcionar, porque por mucha ilusión que pongas, muchas ganas, mucho trabajo, mucho esfuerzo… lo que tú quieras, nunca tienes la garantía de nada. Y eso es terrible. Pero cuando ves poco a poco que la gente empieza a pasárselo bien, a disfrutar y a venir, empiezas a respirar y estoy muy contento.

Tratándose de una comedia, ¿la experiencia como cómico es un grado?
Seguramente, aunque nunca estoy seguro de cómo irá al año siguiente. Como artista, soy frágil en el fondo. Lo que sí es verdad es que siempre pongo toda la carne en el asador. Soy muy constante y muy trabajador, y cuido mucho mi comedia cada año; la reviso, la retoco, y vuelvo a ensayar para que esté siempre viva y bien. Y ahí está la respuesta del público; cuando algo se hace bien, al final las cosas suelen salir bien.

¿Qué esperas de esta nueva temporada en la capital?
Es la tercera temporada en Madrid y la primera vez que estamos en el Teatro Maravillas. Espero una buena respuesta del público. Madrid es una ciudad muy grande y además viene muchísima gente de fuera durante el fin de semana. Como ya he hecho dos giras, la gente sabe que ahora Taxi está en Madrid. Creo que vamos a hacer una buena temporada, es lo que espero y creo, pero no estoy seguro. Además, tenemos nueva incorporación, el actor Ignacio Nacho, autor y guionista de El intercambio, una comedia que ha estado dos años y medio en cartelera de gira con Gabino Diego y Teté Delgado. Ignacio es un actor formidable y ha creado un personaje maravilloso.

¿Es muy diferente el público de otras ciudades al de Madrid?
No es que sea muy diferente, pero en cada región el público tiene matices. No es igual el público catalán que el andaluz, el de Levante que el gallego, pero se suelen reír casi con lo mismo, pero quizás de diferente manera. Somos un país muy variopinto, muy diverso y nuestra idiosincrasia es muy diferente también, pero la comedia ha funcionado bien en todas partes de España.

¿Importa más que el teatro esté lleno o, en este caso, al ser una comedia, que la gente se ría mucho?
Las dos cosas. Si se ríen mucho y vienen 80 personas, no me vale de nada. Cuando está lleno se suelen reír mucho. Que se rían mucho lo pondría en primer lugar, pero si no viene gente no hay dinero. Hemos pasado por momentos difíciles, pero de cinco años para acá, aunque seguimos siendo el hermano pequeño del espectáculo, el teatro está viviendo un buen momento. Y creo que es porque la gente se ha dado cuenta de que el teatro, o el directo en general, tiene una magia que no tiene ni el cine ni la televisión. Quizás no tengamos el glamur del cine, pero tenemos autenticidad. Ver sudar a un actor o a una actriz emociona. 

Eres el productor, director, guionista y protagonista de Taxi. ¿Qué es lo que te atrajo tanto de esta obra?
Cuando monté Taxi buscaba un vodevil. Mi intención era recuperar este estupendo género teatral que se había diluido en los años 90 en España. Y encontré esta comedia: una historia simple, sencilla, que no tiene un gran mensaje, pero sí un buen colchón literario para crear una serie de gags y de chistes en torno a la historia. La rehíce con ayuda de un amigo mío, guionista, Alberto Papa-Fragomén, y le metimos chistes por un tubo, gags nuevos, porque la comedia, anglosajona, venía de los años 80 y no tiene nada que ver con nuestra filosofía actual en España.

¿Con qué se van a encontrar entonces los espectadores?
El vodevil nunca tiene trascendencia más allá de que pases una hora y media divertida. Taxi es la historia de un hombre, casado con dos mujeres, taxista de profesión, que lleva una doble vida. Ellas no lo saben y él no se atreve a decírselo, porque me imagino que no lo consentirían. Un día se ve involucrado en un robo que ocurre en la linde de los dos barrios donde vive, Chamartín y Chamberí. Las comisarías de ambos barrios le confunden con el atracador, investigan su vida y a partir de ahí es un lío tras otro hasta el final, porque tiene que tapar esa doble vida. Taxi tiene una cosa muy buena, y es la garantía absoluta de que te lo vas a pasar bien y te vas a abstraer de todo. 

¿Se puede querer a dos personas a la vez?
No lo sé, no lo he hecho nunca, no me ha surgido, no me ha pasado (risas). Entiendo que es un lío acojonante, pero cada uno que haga lo que quiera.

¿Cómo se logra mantener el ritmo en una comedia?
El actor tiene un reloj biológico dentro de sí que sabe si está marcando buen ritmo o está desajustado. El vodevil es como una partitura musical, no puede parar, no puede haber un bache, una pausa, si hay una pausa tiene que estar dentro del ritmo, y ese ritmo suele ser vertiginoso. Eso implica que el actor se cansa, pero el público disfruta mucho.

¿Cómo fue el paso de la televisión al teatro? ¿O de Martes y Trece a trabajar como Josema Yuste?
Ya llevo casi 15 años en el teatro. Llegó un momento que consideré que tenía que dar el paso, porque la televisión hoy te llaman y mañana no, sencillamente. Soy un actor que necesito estar trabajando permanentemente, soy muy inquieto y no me gusta estar parado seis meses. Entonces, la única forma de trabajar todo el año es el teatro. Además, es una cosa que la puedo producir yo. Evidentemente, es algo más pequeñito que el cine y que la televisión, pero a la vez más emocionante. Me busqué unos buenos socios y así empezamos a hacer la primera comedia.

Una vida dedicada al humor. ¿Has pensado en protagonizar alguna comedia con tintes dramáticos? 
Estoy abierto a todo. No me cierro a nada. Pero la comedia me encanta, disfruto mucho haciendo comedia, me lo paso muy bien. Podría hacer Otelo o Calígula si quisiera, pero no quiero. Pero si alguien me ofrece un personaje que navega entre el humor y el drama, o cine, escucho. Escucho todo.

¿De qué se ríen los españoles?
Esta pregunta nunca la sé responder. Es muy difícil. Hago el humor con el cual yo me reiría. Si veo a una señora mayor que se cae por la calle con ocho bolsas de la compra, no me río, no me hace gracia. Lo que me pide el cuerpo es ayudarla y llamar a la ambulancia.

¿Tenemos buen humor en España?
Sí, sí, hay muchísima gente con un gran sentido del humor. En los bares hay muchísima gente que hace reír, pero en el escenario menos.

¿El contexto social y político influye?
Claro que sí, en el humor todo influye y tiras mano de ello. Taxi está muy pegado a la actualidad, porque es una historia de hoy.

La pregunta de siempre: ¿el humor tiene límites o debería tenerlos?
Vivimos en una democracia, entonces cada uno puede hacer lo que le dé la gana. Luego está la justicia, los jueces y tú como persona agredida, si te sientes agredida, para ponerle una demanda, o una de callos (risas). A veces, nos hemos extralimitado, y la otra parte nos puede denunciar, está en su derecho, pero creo que el humorista o el cómico no tiene que tener cortapisas, puede hacer humor de lo que quiera. Eso es lo que creo como demócrata. Como persona, hay cosas que por respeto no toco. Pero el cómico tiene que sentirse libre para hacer humor.

¿Vivimos en la época de lo políticamente correcto?
Puede ser. No te digo que no, porque te la juegas si te sales de ahí. 

¿Las redes sociales han influido?
Sí, bastante, por eso no estoy en redes sociales. Es la razón por la que no estoy.

El año que viene cumplirás 65 años, la edad de jubilación, hasta ahora, tradicional. ¿Seguirás trabajando?
Claro, los actores tenemos esa pequeña ventaja. Todo lo demás son desventajas: la inseguridad del trabajo, la inconstancia, el no saber, el éxito, el no éxito… A mí nadie me retira más que yo. Y de momento hasta que acabe Taxi seguiré trabajando.

El futuro de las pensiones es uno de los temas más candentes y que más preocupa a los españoles. ¿Tienes bien planificada la jubilación?
Tengo unos pequeños ahorros que espero que me permitan complementar la pensión. Siempre que me preguntan qué consejos le darías a un actor que empieza, respondo: “Que ahorre”. Todo lo demás se da por hecho: que sea constante, que confíe en sí mismo, que tenga tenacidad, que luche… Pero si no ahorras, no puedes continuar.

Por Esther Eugenio


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