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Martes, 26 de Octubre 2010


Huesos fuertes para prevenir la osteoporosis


Mantener los huesos en forma en todas las etapas de la vida puede protegerlos de una enfermedad tan discapacitante como la osteoporosis. Seguir una alimentación saludable, practicar ejercicio y huir, en la medida de lo posible, de hábitos nocivos como el alcohol o el tabaco evita que se pierda masa ósea y permite que la persona tenga unos huesos más resistentes.


Huesos fuertes para prevenir la osteoporosis
Los huesos son la base que sustenta nuestro cuerpo, por tanto, debemos procurar que se mantengan en buen estado desde la adolescencia para llevar una vida activa y saludable cuando se es mayor. De no ser así, aumenta el riesgo de desarrollar osteoporosis, que es una enfermedad ósea que consiste en la pérdida de la densidad y de la calidad de hueso, y puede suponer el comienzo de otras patologías óseas, incluso la fractura, problema que tiene graves consecuencias para la calidad de vida de la persona.

Los casos de osteoporosis son cada vez más frecuentes debido al envejecimiento de la población. En España, se estima que afecta a 3,5 millones de personas, por lo que constituye un problema de salud pública de gran magnitud por su prevalencia.

Es más común en la mujer, sólo poco más del 20 por ciento de los afectados son hombres. La explicación se encuentra en que la mujer posee menos masa ósea y, además, tiene un cambio hormonal muy importante con el comienzo de la menopausia, y los huesos son muy sensibles a las hormonas, provocando que se pierda gran cantidad de esta masa.

Según los datos estadísticos, casi la mitad de las mujeres mayores de 50 años sufren osteoporosis, por tanto, las féminas que entren en este etapa de la vida, deben prestar atención a su salud y asistir a las revisiones recomendadas por los especialistas, para que así puedan llevar un control más exhaustivo si fuera preciso.


El mejor tratamiento: la detección precoz

Uno de los grandes problemas de esta enfermedad es que no presenta síntomas en su inicio y, en muchas ocasiones, se llega al diagnóstico tras la aparición de una o varias fracturas, por lo que la gran mayoría (casi el 80 por ciento) de las personas con mayor riesgo de fracturas, sobre todo los que han tenido ya una fractura previa, vertebral o no vertebral, no es identificada y tratada. Los expertos hacen hincapié en la importancia de la detección precoz, ya que es fundamental empezar a tratarla cuanto antes para evitar una merma de la salud y calidad de vida del paciente y para conseguir mayor eficacia terapeútica.

El diagnóstico de la osteoporosis se lleva a cabo mediante la realización de una densitometría ósea, una prueba diagnóstica sencilla y no dolorosa, que dura unos siete minutos y aporta la configuración ósea del paciente. La persona estará tumbada y sobre ella se pasará un instrumento parecido a un escáner que indicará la cantidad de calcio y otros minerales presentes en una sección del hueso.

Con este sistema, el más eficaz que existe hasta el momento, el profesional médico podrá valorar si se padece o no osteoporosis y el riesgo de sufrir alguna fractura, por lo que juega un papel básico en la detección precoz de la enfermedad. El problema es que, a pesar de su importancia, la densitometría ósea no está al alcance de todas las pacientes porque es una prueba de alto coste y, además, hay escasez de aparatos. Esto obliga a los profesionales sanitarios a hacer una selección de los pacientes que necesitan someterse a esta prueba diagnóstica. Tienen preferencia las mujeres mayores de 65 años o menores de esa edad, con algún factor de riesgo. También deben prestar atención los hombres mayores de 50 años.

Factores de riesgo:

- Una fractura en cualquier hombre o mujer de más de 50 años de edad;
- Artritis reumatoidea, enfermedad renal crónica o trastornos alimentarios;
- Menopausia precoz (ya sea por causas naturales o cirugía);
- Antecedentes de tratamiento hormonal para cáncer de la próstata o cáncer de mama;
- Pérdida significativa de estatura;
- Tabaquismo;
- Antecedentes familiares fuertes de osteoporosis;
- Tomar medicamentos corticosteroides (prednisona, metilprednisolona) todos los días por más de tres meses;
- Ingerir tres o más bebidas alcohólicas al día la mayoría de los días.
Avances terapéuticos
El objetivo del tratamiento médico está enfocado a paralizar la pérdida de masa ósea en todos los pacientes y grupos de riesgo, a mejorar la densidad del hueso y a inhibir el riesgo de fractura.

A día de hoy, los profesionales médicos cuentan con una amplia variedad de tratamientos farmacológicos, que se prescribirán de forma individualizada, según los requerimientos del paciente.

La medicación resulta eficaz para resolver la degeneración ósea, no obstante, no se para de investigar en este campo porque se pretende lograr fármacos más avanzados, que permitan a las personas optar a un mejor estado de salud.

Aún así, la farmacoterapia no es el único factor que tiene importancia. A fin de prevenir la aparición de esta patología y minimizar las complicaciones asociadas, es necesario que, junto al tratamiento prescrito por el especialista, se adquiera un estilo de vida saludable y se lleven a cabo unas adecuadas pautas dietéticas.

Huesos fuertes para prevenir la osteoporosis

Alimentos recomendados

Los alimentos que se consumen habitualmente contienen una amplia variedad de vitaminas, minerales y otros nutrientes importantes para la salud pero, para mejorar la resistencia de los huesos, sobre todo, resultan imprescindibles dos componentes: calcio y vitamina D. "Se ha demostrado que niveles adecuados de vitamina D y calcio reducen hasta en un 40 por ciento las posibilidades de aparición de osteoporosis", asegura el doctor Manuel Díaz-Curiel, presidente de la Fundación Hispana de Osteoporosis y Enfermedades Metabólicas Óseas (FHOEMO).

Por el contrario, un nivel inadecuado de estas dos sustancias puede tener graves consecuencias como la pérdida de hueso, dolor músculo-esquelético, debilidad muscular, caídas y fracturas. El calcio puede adquirirse con relativa facilidad mediante la dieta, fundamentalmente, a través de productos lácteos como la leche, el queso o el yogur. Sin embargo, además de su ingesta, también se debe tener en cuenta que haya una absorción correcta de este mineral; y en esta función, cumple un papel principal la vitamina D. Para que se produzca una buena absorción de calcio, es necesario que existan niveles adecuados de vitamina D pero, según los especialistas, esto no es tan sencillo. La vitamina D se encuentra en pocos alimentos (aceites de pescado, hígados, sardinas ahumadas, atún...) y, aunque también se ha especificado que se puede adquirir mediante los rayos del sol, es decir, tomando el sol durante un cuarto de hora al día, parece no ser suficiente. En la actualidad, se estima que prácticamente el 60 por ciento de la población mayor presenta un nivel inadecuado de esta vitamina.


Ejercicios que fortalecen los huesos

Según Santiago Palacios, director del Instituto Palacios de la Mujer, caminar, trotar, montar en bicicleta y todos los ejercicios que hacen trabajar los pulmones y el corazón estimulan la masa ósea. Este experto afirma que "todas aquellas actividades que favorezcan que el músculo se contraiga y se estire del hueso resulta un gran estímulo para la masa ósea, además, se consiguen otro tipo de beneficios saludables psicológicamente".

Por otra parte, el profesor de Actividad Física y Salud de la Universidad Europea de Madrid, Alfonso Jiménez, va un poco más allá y explica que el entrenamiento de fuerza mejora todas las patologías crónicas (trastornos metabólicos, osteoporosis, riesgos cardiovasculares, etc.) y consigue, además, en el caso de la población femenina, que el riesgo de padecer osteoporosis se reduzca hasta un 200 por cien al disminuir la sarcopenia, que es la pérdida de masa muscular, y la osteopenia, o desmineralización del hueso asociada a la pérdida de masa muscular. "Actualmente, se recomienda el entrenamiento de fuerza con una intensidad de moderada a alta. Se ha visto que pasear aumenta la mineralización de la cabeza del fémur un 3 por ciento, pero tres series con entrenamiento de fuerza lo mejora un 47 por ciento", cuenta este experto.

Llegado este momento, lo principal es que la persona se mantenga activa, sea cual sea la actividad que elija. Aunque es importante recordar que "el ejercicio en los enfermos siempre debe respetar su sintomatología y adaptarse al umbral de dolor que tengan", puntualiza Jiménez.


Compromiso con el tratamiento

A pesar de los conocimientos que se tienen en la actualidad de esta enfermedad, tanto en el diagnóstico como en la prevención y en el tratamiento, no se puede obviar la actitud de la persona afectada.

Los profesionales se quejan de que los enfermos no toman bien la medicación y la dejan antes de tiempo con las consecuencias que eso puede tener para su salud y calidad de vida, e insisten en que la constancia en el tratamiento y la visita al especialista para el control de la enfermedad hacen posible que las nuevas y eficaces opciones terapéuticas cumplan su cometido.

Huesos fuertes para prevenir la osteoporosis
Según los especialistas, por lo general, las personas con osteoporosis no están concienciadas de la enfermedad, de ahí que haya un incumplimiento terapéutico. Estos expertos consideran que educar a los pacientes, y a la sociedad, en esta enfermedad es fundamental para conseguir mejores resultados y evitar el abandono de la terapia.

En comparación con otras enfermedades crónicas como la hipertensión arterial, la diabetes tipo 2 o la hipercolesterolemia, una mayor proporción de pacientes con osteoporosis (entorno al 50 por ciento) abandonan la medicación en el primer año. A este problema se suma el mal cumplimiento terapéutico que supera al 50 por ciento.

Estas altas tasas de abandono dan lugar a un gran incremento del número de fracturas osteoporóticas. Aproximadamente, una de cada tres mujeres y uno de cada cinco hombres mayores de 50 años sufrirán al menos una fractura osteoporótica a lo largo de su vida. Las más frecuentes son las de columna vertebral, cadera, muñeca y húmero.


El riesgo de que una mujer de Europa occidental mayor de 50 años sufra alguna de estas fracturas en lo que resta de vida se sitúa en el 46,4 por ciento. En el caso de los varones el riesgo asciende al 22,4 por ciento. En el conjunto de Europa se producen anualmente más de 2,7 millones de nuevas fracturas, una cada 12 segundos.

Para hacer frente a estas estadísticas los expertos investigan nuevas innovaciones terapéuticas que mejoren la eficacia actual, con menos efectos secundarios y con regímenes de dosificación más adecuados y que mejoren el cumplimiento del tratamiento, pero aún así no se puede pasar por alto el compromiso de las personas que padecen la enfermedad, pues sin su postura activa y resolutiva, no es posible mejora alguna.


LA MASA MUSCULAR PROTEGE LOS HUESOS

Según algunos estudios, un índice de masa corporal (IMC) elevado protege a hombres y mujeres de la osteoporosis, mientras que la delgadez aumenta las probabilidades de sufrir fracturas en los huesos por esa enfermedad. La idea que subyace a esta teoría defiende que el peso extra de los músculos estresa a los huesos y estimula la formación de tejido óseo. No obstante, esto no quiere decir que tener sobrepeso u obesidad prevenga la osteoporosis, ya que estas personas lo que tienen es mayor cantidad de masa grasa, no masa muscular; de hecho, se ha comprobado que las personas con más sobrepeso tienen huesos más pequeños y delgados. La clave se encuentra en el peso de los músculos.


ISOFLAVONAS CONTRA LA PÉRDIDA DE MASA ÓSEA

La pérdida de densidad ósea está muy relacionada con la disminución de estrógenos que se produce durante la menopausia. Para evitar los síntomas más frecuentes relacionados por el desequilibrio hormonal, las mujeres están recurriendo cada vez más a la fitoterapia o terapia con plantas medicinales porque estos tratamientos tienen muchos beneficios y pocos efectos secundarios. Concretamente, para tratar estos problemas, lo más efectivo son las isoflavonas de soja, que actúan sustituyendo a los estrógenos naturales, evitando la aparición de sofocos, sudoraciones, enfermedades cardiovasculares y también de la osteoporosis. Estos productos se encuentran en las farmacias, pero para que el tratamiento sea efectivo deben administrarse las dosis recomendadas por un especialista. Los expertos hacen hincapié en que las plantas medicinales son fármacos y, como tales, deben tomarse bajo supervisión médica, respetarse las indicaciones del prospecto y asegurarse de que tienen el reconocimiento del Ministerio de Sanidad y Política Social.

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