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Lunes, 4 de Diciembre 2017


Envejecer en una residencia


Uno de los principales objetivos de los profesionales que trabajan en centros residenciales es diseñar actividades que promuevan el envejecimiento activo de los usuarios para que, independientemente de su edad, puedan desarrollar durante el máximo tiempo posible las actividades básicas de la vida diaria: vestirse, asearse, comer, etc. En este reportaje, algunos de los principales grupos residenciales explican los programas que realizan con el fin de mantener la autonomía funcional y emocional de los mayores para, en definitiva, mejorar su calidad de vida.


AMAVIR
En las residencias de mayores Amavir se trabaja, fundamentalmente, en tres grandes ámbitos. La parte física, que dirige el departamento de fisioterapia, tiene como principal objetivo mantener las capacidades físicas y la independencia de los residentes. La terapia ocupacional, con el apoyo de los profesionales de psicología, trabaja los aspectos cognitivos para que los mayores sigan desarrollando actividades que fomenten su autonomía, estimulando los sentidos, fomentando la autoconfianza y mejorando la orientación espacial y temporal. Y, por último, trabajo social y animación sociocultural se centran en el ámbito social y en el contacto con el entorno, que pretende integrar al mayor en el centro y mantener las relaciones interpersonales con sus compañeros y su familia.

“Todas las actuaciones se coordinan desde el Plan de Atención Individualizado (PAI), donde el equipo técnico del centro realiza la valoración de las necesidades concretas de cada residente, los objetivos a conseguir y los talleres y actividades que debe realizar para alcanzar esos objetivos. Cada residente tiene unas necesidades específicas y el PAI establece las prioridades y las líneas de actuación a seguir con cada usuario, con el propósito de mantener al máximo su calidad de vida y ralentizar las situaciones de deterioro”, explica el director de Comunicación, Roberto Rodríguez.

En todo este proceso, también es fundamental la supervisión del equipo sanitario, que actúa desde un enfoque preventivo para garantizar el mejor estado de los residentes, así como el equipo de gerocultores, “que son el primer eslabón en la cadena de atención y les ayudan a mantener sus capacidades en el día a día. Además, hemos desarrollado terapias especiales, más allá de las convencionales, enfocadas a buscar beneficios en cada uno de estos ámbitos, como las terapias con animales, la implantación de huertos terapéuticos, talleres de laborterapia, musicoterapia o teatro, encuentros intergeneracionales o las salas Snoezelen de estimulación multisensorial”, explica Rodríguez. 

Más información: www.amavir.es  

BALLESOL
Grupo Ballesol desarrolla programas específicos para cada uno de los perfiles de las personas que viven en sus centros. Por ejemplo, los usuarios que no tienen deterioro cognitivo ni funcional se benefician del programa Abiertos a la vida, que pretende que los residentes recuperen la iniciativa sobre su propio proyecto vital. Concretamente, la coordinadora de Psicología, Terapia Ocupacional y Animación Sociocultural, Leticia Pérez del Tío, detalla los cuatro ejes sobre los que se articula este programa:
  1. Bio, que promueve la salud y la autonomía física: ejercicio físico, alimentación, hábitos saludables y sexualidad.
  2. Psico, que favorece la salud mental, la actividad cognitiva, la satisfacción emocional y el aprendizaje a lo largo de la vida. 
  3. Social, que fomenta las relaciones familiares, sociales, intergeneracionales y la participación social. También destaca el ocio activo y positivo, que favorece la autorrealización y la calidad de vida.
  4. Espiritual, que impulsa el desarrollo espiritual como medio integrador de la vida y la muerte. 

Por su parte, el coordinador de Fisioterapia de la zona Centro-Norte, Francisco J. Paz, asegura que el mejor resultado lo dan la suma de todas las terapias: “Se ha demostrado que una rehabilitación para la mejora funcional retrasa el deterioro cognitivo y, a su vez, la realización de talleres de memoria y de estimulación cognitiva permiten que nuestros residentes realicen los ejercicios de rehabilitación con mayor concentración”.

En cada centro y en cada comunidad autónoma se ofrecen actividades diferentes, en función de las preferencias de los residentes. “Precisamente, una de las premisas que más garantiza el éxito de una actividad es que sea significativa para los residentes y que hayan participado en su elección. Por tanto, no hay una sola actividad estrella, sino muchas en cada área”, precisa Paz.

Más información: www.ballesol.es  

CASABLANCA
“Cuando una persona mayor ingresa en uno de nuestros centros, los profesionales realizan su historia de vida y detectan las necesidades de apoyo para conservar y/o recuperar autonomía con la participación de la propia persona, su familia, el equipo técnico y el gerocultor de referencia. Con esta información, le ofrecemos la cartera de actividades y talleres que se desarrollan desde los distintos departamentos”, señala el presidente de Grupo Casablanca, Ignacio Fernández-Cid.

Algunas de estas actividades por departamento son:
  1. Enfermería: nutrición saludable, higiene y cuidados de la piel, prevención de enfermedades, efectos negativos del consumo de tabaco, etc.
  2. Terapia ocupacional: reeducación alimentaria, independencia funcional, estimulación cognitiva grupal e individual, psicomotricidad y gerontogimnasia, ludoterapia (bingo, cartas, dominó, petanca, Wii), laborterapia (talleres de cocina, jardinería y huerto, cerámica), orientación a la realidad (prensa, medios audiovisuales y redes sociales), actividades socioculturales y de participación ciudadana (cine, teatro, museos, excursiones, etc.), nuevas tecnologías, musicoterapia, relajación, etc.
  3. Fisioterapia: gimnasia en grupo, rehabilitación, reeducación de la marcha, fisioterapia individualizada, programa de trastornos circulatorios, termoterapia, etc.

La evolución de una persona que entra con una autonomía mermada y comienza a participar en las terapias o talleres “es, generalmente, positiva, ya que se estimulan las capacidades de forma holística, es decir, viendo a la persona en su conjunto. De esta manera, se potencia al máximo el desarrollo de la autonomía de la persona”, explica Fernández-Cid.

Los principales cambios que se producen en los residentes son emocionales, con una mayor motivación, aumento de la tolerancia a la frustración y disminución de la apatía; sociales, mediante la reducción del aislamiento y una mayor interrelación; físicos, aumenta la fuerza muscular, el equilibrio y la movilidad; cognitivos, mantiene y/o mejora las capacidades cognitivas, potencia las funciones ejecutivas, promueve la creatividad y el pensamiento abstracto, estimula el lenguaje y la expresión, y funcionales, mejora la marcha, la destreza manipulativa, pinzas y agarres, etc.

Más información: www.grupocasablanca.es

CLECE
Tras años de recorrido en el cuidado de personas de edad avanzada, Clece está trabajando en un modelo de intervención propio centrado en la persona atendida y en el entorno que le rodea. “Cada proyecto terapéutico está sustentado en los deseos, gustos y capacidades de cada persona a la que atendemos, de manera integral e individualizada. Actualmente, no partimos de actividades estandarizadas, sino que cada tratamiento parte de la flexibilidad que la persona nos va aportando en su desarrollo, teniendo en cuenta sus inquietudes y apetencias”, señala el gerente de Servicios Sociales, Manuel Pérez-Beato.

Las actividades que mayor aceptación tienen son aquellas que han sido creadas a partir de la historia de vida de los mayores. Los profesionales son los encargados de encuadrar las ideas surgidas en un marco teórico-práctico para obtener resultados beneficiosos, “trabajando en el día a día para alcanzar los objetivos terapéuticos que se han consensuado en colaboración con la persona mayor, los profesionales de referencia y la familia como pieza esencial”.

En opinión de Pérez-Beato, no se puede hablar de una intervención terapéutica ideal generalizada, “ya que cada persona mayor es única y distinta al resto. Ahora bien, todas las actividades acompañadas con música como herramienta de intervención tienen resultados muy positivos de manera casi inmediata. Todas las personas tenemos una carga emocional musical muy fuerte, vinculada a diferentes fases de nuestra vida”.

Cada vez con más frecuencia, las personas mayores que ingresan en un centro residencial requieren de más cuidados. “Puede que estas personas no tengan suficiente capacidad para elegir e incluso no puedan expresarse, pero saben lo que les agrada y lo que no”, asegura este profesional. Por ello, es especialmente importante implicar a la familia, “ya que son ellos quienes mejor nos guían a la hora de tratar con su familiar y poder respetar sus gustos. Con toda la información, los profesionales van adaptando las terapias”. 

Más información: www.clecemayores.com

DOMUSVI
DomusVI entiende las residencias no sólo como el hogar de los mayores, sino también como un espacio en el que potenciar su autonomía y sus capacidades. Para ello, los centros desarrollan multitud de actividades. Algunas de ellas son de promoción de las actividades básicas de la vida diaria (ducha, aseo, vestido, etc.); talleres de envejecimiento activo como baile, danzaterapia, musicoterapia, relajación y gimnasia activa, paseos, gerontogimnasia y rehabilitación individualizada; talleres de psicomotricidad, juegos de mesa y tradicionales; talleres para las actividades instrumentales (cocina, huerto urbano, salidas al mercado, lavandería y doblaje de ropa); talleres de reminiscencia y de orientación a la realidad; talleres de ocio, como bingo o cine; talleres de nuevas tecnologías: Internet, uso de ordenadores, videoconferencias entre familiares, y misa.

La directora del Departamento Técnico Asistencial, Josefa Pérez, asegura que las terapias realizadas en grupo son las que dan los mejores resultados: “La sociabilización es fundamental para el desarrollo personal. Así, las terapias de rehabilitación física, la gerontogimnasia y los paseos, suelen tener buena acogida y buenos resultados”. Respecto a las terapias cognitivas, los talleres de reminiscencia y los de orientación a la realidad cuentan también con buenos resultados.

Ahora bien, Pérez desvela que, sin ningún lugar a dudas, el bingo y los juegos de mesa tradicionales son la estrella de todas las actividades en las residencias DomusVi, “porque mejoran y ayudan a mantener las capacidades cognitivas y brindan la oportunidad de mejorar o iniciar relaciones sociales”. 

En cuanto a los beneficios de estas terapias, esta profesional lo tiene claro: “Producen una mejora en la autoestima, lo que funciona como un factor multiplicador que les hace sentirse mejor, a gusto consigo mismos y con los demás, mejorando las relaciones sociales y la integración”.

Más información: www.domusvi.es

ILUNION SOCIOSANITARIO
La directora de la residencia Ilunion Sociosanitario Baena, especializada en la atención a personas con trastorno de conducta, Guadalupe Valenzuela, señala que todas las actividades que se programan están encaminadas a la promoción de la autonomía personal y el envejecimiento activo.  

Las principales actividades por departamento son: 
  1. Fisioterapia: gimnasia de mantenimiento, taller de deambulación, tratamientos físicos individuales para la movilización de personas dependientes, tratamiento a través de máquinas o circuitos en el gimnasio y termoterapia con calor.
  2. Terapia ocupacional: estimulación sensorial, rehabilitación cognitiva y psicoestimulación.
  3. Animación sociocultural: laborterapia, cuidado personal, debates de actualidad, paseo, actividades lúdico-recreativas y actividades espirituales. 
  4. Psicología: tratamientos terapéuticos individuales y grupales, dinámicas de grupo, musicoterapia y taller de uso de nuevas tecnologías. 
  5. Trabajo social: actividades encaminadas a la socialización de los residentes como pasear y participar en el coro.

“Gracias a estas actividades se ha conseguido que los residentes pierdan peso, que su capacidad funcional perdure y mejoren su estado anímico. Además, se han potenciado sus habilidades sociales y ampliando su círculo social”, subraya Valenzuela.

La evolución de un residente que ingresa en el centro está sujeta a diferentes factores: el estado inicial en el que se encuentra, si las funciones mermadas son susceptibles de revertirse, la actitud que tiene hacia su recuperación y la motivación por las actividades que se le proponen. “En nuestro centro, se han obtenido resultados positivos gracias a las terapias aplicadas. Personas que presentaban una movilidad reducida han comenzado a caminar y otras con un humor depresivo, que les incapacitaba para tomar iniciativa en su propio autocuidado, han conseguido valerse por sí mismas”, concluye.

Más información: sociosanitario.ilunion.com

SANITAS
Para el jefe de Gestión Asistencial de Sanitas Mayores, David Curto, lo más importante para promover la autonomía personal es adaptar las actividades a la persona. “La atención centrada en la persona es la guía principal de nuestro cuidado. Para conseguir más y mejores beneficios y una mejor calidad de vida de los mayores, debemos adaptarnos a sus necesidades y a sus capacidades”, explica. 

En el ámbito físico, desarrollan sesiones de fisioterapia, tanto grupales como individuales, así como sesiones de actividad física, que son más genéricas e intentan mantener la movilidad. En el ámbito cognitivo, realizan actividades que, en primer lugar, intentan mantener las actividades básicas de la vida diaria. “A posteriori, y aprovechando la reserva funcional y la plasticidad neuronal, se intenta mejorar las habilidades cognitivas”, añade Curto. Actividades como la estimulación cognitiva y multisensorial, la musicoterapia, animalterapia, talleres de lectura, arteterapia u horticultura son algunos de los ejemplos que han demostrado ser muy útiles.

En las terapias que podrían considerarse más “físicas”, la mejoría es más apreciable, sobre todo en el campo de la ortopedia (fracturas, artrosis o recambios articulares). Desde su experiencia, los talleres que se salen de la rutina son aquellos donde los mayores se muestran más predispuestos, como los de animalterapia, y aquellos donde se usan elementos nuevos como, por ejemplo, aparatos tecnológicos.

Para poder ofrecer el mejor tratamiento, en el proceso de admisión es fundamental que todos los profesionales tengan contacto con el mayor, analicen los puntos que consideran que pueden mejorar, así como sus necesidades, y después, en reuniones multidisciplinares, pongan en común sus conclusiones y diseñen planes de acción interdisciplinares y personalizados. “Es entonces cuando los mayores que entran con niveles de dependencia altos o con gran afectación tienen una mayor ganancia. Lo más satisfactorio para los equipos es ver que personas que entran muy mermados pueden, a lo largo del tiempo, ser más autónomas, hablar con más fluidez, interaccionar con otros mayores o, simplemente, estár más activos”, concluye Curto.

Más información: www.sanitas.es

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