Mayores activos - SALUD, NUTRICIÓN, ECONOMÍA Y OCIO
Sendasenior.com Sendasenior.com

Síguenos en:
Mayores activos - SALUD, OCIO, DEPENDENCIA y UNIVERSIDADES



Viernes, 15 de Junio 2018


Enrique Cornejo: Sénior del Año



Una de las claves para triunfar en la vida es la actitud. La gente que trabaja con pasión marca una diferencia, porque cuando hay entusiasmo el esfuerzo no conlleva sufrimiento, sino placer. El veterano empresario y productor teatral Enrique Cornejo, que no ha tenido una vida fácil, es un magnífico ejemplo para muchas generaciones. Un “luchador” incansable y tenaz que lleva más de medio siglo dedicando su vida al teatro, a pesar de que “no ha sido ni lo será nunca un gran negocio”.

El Premio Sénior del Año 2018, que otorga Grupo SENDA, reconoce la trayectoria profesional de este vallisoletano “amante de la vida”, que actualmente dirige no uno, sino cuatro teatros en Madrid, Valladolid, Cartagena y Granada.

¡Enhorabuena! Es el decano de la producción teatral y ahora también Sénior del Año. ¿Qué balance hace de su carrera?
Desde hace muchos años, sólo hago análisis del día a día. Pienso a quién he podido perjudicar y si mi conciencia me dice que a nadie, entonces me duermo tranquilamente. No me planteo un balance general, porque la vida no es una sociedad que se mueva por resultados empresariales, la vida se mueve por sentimientos y aportaciones. ¿Qué he aportado a la sociedad? Lo mejor de mí en cuanto a mi capacidad de trabajo, a mi ilusión diaria, porque sigo haciendo aquello que me gusta. Mi balance es de aliento a mí mismo. Hay que seguir.

Este premio es uno más de tantos. ¿Se considera un triunfador?
Me siento satisfecho, porque es verdad que he recibido muchos premios de toda índole, y los sigo recibiendo, pero nunca me han dado un premio por ser mayor y por ser un hombre que ha vivido y que sigue viviendo. Me parece un premio hermoso, alentador y más compensatorio que todos los demás, porque aquí se reconoce que siendo uno mayor, se le valora el trabajo que sigue haciendo.

Se dice siempre que los premios no son lo más importante, pero se agradecen. ¿El reconocimiento es lo que hace al artista o, en este caso, al empresario teatral?
No, porque hay muchos empresarios que por razones muy diversas no han sido afortunados con el reconocimiento público en la expresión de galardones y premios. Pero, indudablemente, cuando uno recibe premios se considera reconfortado y, como es mi caso, orgulloso, porque los premios los dan instituciones y personas que te conocen, que valoran tu trabajo.

¿Cómo empezó su aventura empresarial en el teatro? Creo que tuvo que dar algunos puñetazos, ¿no?
Sí. Mi ilusión siempre fue tener un teatro. Es pintoresco, pero es cierto. Me quedé huérfano a los 17 años, de padre y madre. Mi padre era un gran estudioso, un gran hombre de la cultura y me inculcó el amor por el teatro. Entonces, con 17 años, me hice cargo de una carpa que me prestaba el presidente de la Federación Española de Boxeo, y para eso tenía que ser boxeador. Desde aquel día, ya no he parado, por eso las más de 500 obras de teatro que he hecho en mi vida.

¿De dónde le venía esa ilusión de tener un teatro?
Llevo yendo al teatro desde los seis años. Mi padre tenía palcos alquilados en Valladolid, en los teatros Lope de Vega, Calderón… Aunque me metía a hurtadillas una vez comenzada la función, porque las normativas educativas de la época no permitían la entrada al teatro de menores, una cosa que ahora fomentamos.

¿Y cómo se aprende a producir teatro? ¿En qué consiste?
Primero, en rodearte de un equipo, y segundo, en darte unos cuantos coscorrones, que me los sigo dando, a pesar de la experiencia. Desarrollar un proyecto es elegir una obra de teatro que te guste, luego un equipo, un director, una escenografía, un diseño de luces y, por supuesto, un reparto. Además de todo el engranaje de publicidad, difusión de medios… Es muy complejo, por eso hay muy pocos empresarios de teatro.

¿Se requiere alguna habilidad especial?
Intuición y, sobre todo, amar lo que haces. El teatro no ha sido ni lo será nunca un gran negocio, al contrario, es un riesgo permanente. Después de un año de trabajo, cuando estrenas la obra, si al público no le gusta la tienes que retirar, y vuelta a empezar. En teatro siempre se está empezando, nunca se tiene una cartera de clientes. Quizá eso diferencia al teatro de todo lo demás. Quizá esa magia tiene algo de morbo que es lo que te impulsa a seguir, a superar lo anterior o mejorarlo. Tienes que tener fe en lo que haces.

¿Cuáles considera que han sido sus mayores éxitos? ¿Y su mayor fracaso o decepción?
Me acuerdo, por supuesto, de mis grandes éxitos, como el musical Chicago, pero más de mis grandes fracasos, porque cuando ya nadie se acuerda de que el año anterior habías hecho una producción, el banco te recuerda que le debes dinero. Por esa razón, recuerdo más los fracasos (risas). El fracaso es que el público no te acepte.

Por Esther Eugenio
 


Nota



Nuevo comentario:

Sendasenior.com no se hace responsable de las opiniones y comentarios de sus lectores.

Artículos relacionados

Josema Yuste en Taxi - 09/10/2018

1 2 3 4 5 » ... 14





rollover css e imágenes

Escuchar último programa




Subscripción al newsletter