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Lunes, 6 de Agosto 2018


Empleo sénior: realidad y retos



El envejecimiento de la población es un fenómeno globalizado, pero que afecta con más intensidad a las sociedades avanzadas, debido a la fuerte caída de la natalidad y al aumento imparable de la longevidad. Es el caso de España, con más de 14,8 millones de mayores de 55 años. Un dato positivo, ya que cada vez más personas viven más años y en unas condiciones de salud cada vez mejores, pero plagado de consecuencias económicas, sociales y políticas. El envejecimiento de la población constituye un reto para el funcionamiento del mercado de trabajo, donde a la vez que se reduce la población en edad de trabajar, también aumenta su edad media. Y, en este sentido, la gestión del talento sénior es uno de los desafíos del presente.

Según refleja el informe "Los trabajadores sénior en la empresa española: realidades y retos", presentado por Rafael Puyol, director del Observatorio de Demografía y Diversidad Generacional del Instituto de Empresa (IE) y coordinador del trabajo, la gestión de los profesionales sénior y el diseño de políticas específicas para este colectivo serán claves para el futuro del mercado laboral. El informe destaca, además, que el proceso de envejecimiento del mercado de trabajo es imparable y su evolución redibujará un nuevo escenario. El estudio cruza los datos con las proyecciones de los cambios demográficos y evalúa la experiencia y buenas prácticas de 16 compañías europeas sobre gestión de empleados mayores de 55 años.

“Lo que hemos pretendido hacer con esta investigación es, ante todo, poner de manifiesto el papel cada vez más importante que los trabajadores sénior van a jugar en el mercado laboral del futuro inmediato”, afirma Rafael Puyol, exrector de la Universidad Complutense de Madrid y demógrafo ya jubilado. En su opinión, la caída de la natalidad, una constante en la evolución demográfica española de los últimos tiempos, va a provocar una escasez de jóvenes en la base de la pirámide laboral y, por otro lado, el envejecimiento general de la población va a acumular un significativo volumen de activos en las edades altas de dicha pirámide. 

“Ante esta realidad, totalmente previsible, hemos querido conocer cuántos y quiénes son estos trabajadores sénior, saber si las empresas españoles son conscientes de que deberán mantenerlos más tiempo en sus plantillas y qué procedimientos están arbitrando para lograrlo”, señala. 

El potencial del talento sénior
Para su cuantificación y caracterización, David Reher y Miguel Requena han utilizado los microdatos de la Encuesta de Población Activa (EPA), con la finalidad de contextualizar el análisis. Cuatro grandes tendencias estructurales han dominado la transformación de la fuerza de trabajo en España: 
1. La existencia de un volumen numeroso de inmigrantes en el mercado laboral.
2. La presencia cada vez más intensa de las mujeres en la fuerza de trabajo.
3. La revolución educativa que ha afectado al conjunto de la sociedad y que ha terminado por extenderse al mercado laboral.
4. El envejecimiento progresivo de la población activa y ocupada ligado al proceso de envejecimiento general de nuestra población.

Según los autores, el primer hecho a destacar es que todavía hay pocas personas que trabajen más allá de los 60, menos después de los 65 y casi nadie a partir de los 70. “Las tasas de empleo de los trabajadores mayores se sitúan en la parte baja de la tabla de países europeos, a mucha distancia de los niveles que se dan en los estados nórdicos, bálticos o en otros territorios de la Unión Europea”, apunta Rafael Puyol. 

En esos países, las tasas de empleo de las personas de 60-64 años son entre un 50 y un 80 % mayores a las que se dan en España. Entre los hombres suecos o noruegos, por ejemplo, los índices de empleo de 60 a 64 años se sitúan en torno al 70 %, en cambio en España son sólo del 44 %; y los de 65 a 69 años en torno al 30 %, frente a sólo el 7 % de nuestro país. “Hay, por lo tanto, una elevada mano de obra potencial entre los mayores de 60 años en España”, sostiene este experto.

El director del Observatorio de Demografía y Diversidad Generacional del Instituto de Empresa (IE) asegura, además, que “los datos atestiguan que en España predomina una cultura del trabajo entre los sénior muy distinta a la que encontramos en otros países de la Unión Europea: edad real de jubilación temprana, gran peso aún de las jubilaciones anticipadas y un marco legal que no incentiva lo suficiente para seguir trabajando más tiempo o hacerlo después de la jubilación. A pesar de todo, se observa que la presencia de sénior en el mercado de trabajo no ha cesado de crecer desde el año 2008”.

Los factores que explican ese aumento son: el mayor peso de los trabajadores en las ramas de actividad donde prima menos el esfuerzo físico que la capacidad mental; una mejor salud, en términos generales, que permite trabajar hasta edades más avanzadas, y, más recientemente, la paulatina disminución de incentivos para terminar la vida laboral de forma anticipada. En este proceso de crecimiento reciente, como indica este experto, han participado ambos sexos, especialmente las mujeres, que han reducido significativamente la diferencia con los años. De 2,5 varones por mujeres en el año 2000, se ha pasado a 1,3 en el primer trimestre de 2018. 

Por Esther Eugenio
 


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