Mayores activos - SALUD, NUTRICIÓN, ECONOMÍA Y OCIO
Sendasenior.com Sendasenior.com

Síguenos en:
Mayores activos - SALUD, OCIO, DEPENDENCIA y UNIVERSIDADES



Miércoles, 12 de Enero 2011


Elije la carne que más te conviene


La carne constituye un elemento esencial en la dieta, ya que proporciona a nuestro organismo gran cantidad de nutrientes. Los más importantes son las proteínas, pero también minerales como el hierro y vitaminas esenciales como las del grupo B. Aún así, los mayores deben tener cuidado con ciertos tipos de carnes que son más grasas y pueden interferir en el control de enfermedades como el colesterol, la hipertensión o la diabetes.


Elije la carne que más te conviene
Debido a sus propiedades nutritivas, la carne se considera un alimento básico en la cocina mediterránea. Así lo ratifica la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) al considerar que el consumo conveniente de carne es de tres o cuatro raciones semanales, teniendo en cuenta que cada ración son 100 ó 125 gramos.

La carne es una fuente importante de proteínas, de vitamina B, hierro, potasio, fósforo y zinc, lo que lo convierte en un alimento muy rico nutricionalmente hablando, pero también se debe tener en cuenta su contenido en grasas saturadas, no muy saludables, aunque también necesarias en su justa medida.

Las proteínas son nutrientes fundamentales para la salud y deben suponer entre un 10 y un 20 por ciento de las calorías de la dieta diaria. Entre sus funciones principales destacan las de formar y reparar las estructuras del organismo: células, piel, huesos, órganos, músculos y sangre. Pueden obtenerse de muchos otros alimentos, como los lácteos, las legumbres, los cereales... pero la ventaja de las que proceden de la carne, el huevo o el pescado es que tienen alto valor biológico. Para entender esta expresión, los nutricionistas explican que cada proteína está compuesta por una secuencia de aminoácidos, alguno de los cuales no pueden ser sintetizados por el propio organismo (aminoácidos esenciales), por lo que tienen que ser aportados a través de los alimentos. Tanto la cantidad como la calidad de los aminoácidos de una proteína se tienen en cuenta para determinar su valor biológico, que en el caso de la carne, es excelente, pues el 40 por ciento de sus aminoácidos son esenciales.

Para una salud de hierro
Vitaminas y minerales son otros de los bienes preciados de la carne. Entre las vitaminas predominan las del grupo B (B1, B3 y B6), que tienen importantes beneficios para el buen funcionamiento del sistema nervioso y para la recuperación muscular. No obstante, también se reconoce la vitamina A, en forma de retinol. Este micronutriente actúa como protector del sistema inmunitario y de algunos sentidos como la vista.

Por otro lado, no podemos olvidarnos de minerales tan representativos como el hierro y el zinc. Aproximadamente, entre un 30 a un 60 por ciento del hierro de la carne es de alta biodisponibilidad (hierro hemo), y la presencia de este alimento en la ingesta diaria puede aumentar la absorción del hierro presente en otros alimentos. De este modo, lo explica la AESAN en su Guía de la alimentación saludable, "la carne contiene hierro de alta biodisponibilidad y, además, aumenta la absorción del hierro de cereales o legumbres. De esta manera, combinando dichos alimentos, podemos lograr un plato más nutritivo". Dicho esto, ¿quién rebate ahora la importancia de un cocido con morcillo o con carne de ave? Los potajes son un ejemplo claro de que las tradiciones culinarias encierran una amplia cultura nutricional.

Elije la carne que más te conviene
Carne blanca vs carne roja

La grasa presente en la carne es uno de los hándicap que se le atribuyen, pero que en muchos casos no está justificado, ya que su contenido lipídico es muy variable, concretamente, puede oscilar entre un 3 y un 30 por ciento de su composición. La cantidad y calidad de esas grasas depende de algunos factores como la edad o la alimentación que haya tenido el animal, pero sobre todo de la pieza que compremos. Por esta razón, no se justifica la diferenciación entre carne blanca y roja para establecer si es más o menos saludable.


El color de la carne se debe a una proteína que contiene hierro (mioglobina), pero esto no afecta al valor nutritivo ni a la digestibilidad de la misma. El secreto para elegir la carne con menos grasa es el corte, es decir, el solomillo, el morcillo, el contra muslo, la chuleta, el magro... En este sentido, independientemente del tipo de carne (ternera, de ave, porcina, ovina...), la parte magra, como el lomo, la pechuga, el solomillo y la aguja son las menos grasas y las más recomendadas.

De todos modos, debemos tener en cuenta que para conseguir un perfil lipídico equilibrado y cardiosaludable también es preciso incluir alimentos que contengan ácidos grasos, al ser posible insaturados. Además, la grasa es un agente que condiciona el sabor de los alimentos y un vehículo de vitaminas liposolubles (A, D, E y K) lo que consigue que disfrutemos comiendo de forma sana.

Elije la carne que más te conviene
 Carne de conejo para perder peso   

Según el Estudio de los efectos de la carne de conejo en la dieta de mujeres de más de 40 años sobre el Índice de Masa Corporal (IMC), el perfil lipídico y los hábitos alimentarios, la carne de conejo es adecuada para incluir en los planes de adelgazamiento y control del peso de la población, debido a su bajo contenido en grasa y su alta densidad nutricional. Así se ha concluido, tras la ingesta de carne de conejo por parte de las participantes en este estudio científico, ya que se ha detectado una tendencia a la reducción del IMC y una mejora del perfil lipídico, al descender los niveles de colesterol total. Por otro lado, se han visto reducidos los niveles de ácido úrico y observado valores interesantes de efecto protector a nivel hepático.


                                             Pollo con manzanas y castañas                                                 

Ingredientes

- Un pollo de kilo y medio entero.
- 500 gramos de castañas cocidas y peladas.
- 600 gramos de manzanas.
- 1 naranja.
- Aceite de oliva.
- Canela.
- Pimienta.

Elaboración

- Limpiar y secar bien el pollo por dentro. Meter por la abertura la mitad de las castañas. Y sazonar con la canela y la pimienta y el aceite.

- Meter en el horno a 180o C durante 45 años.

- Poner aceite en una sartén y sofreír las manzanas bien lavadas y troceadas en pedazos grandes con la piel. A los 20 minutos aproximadamente añadir el resto de las castañas. Espolvorear canela y rociar con unas cucharadas de zumo de naranja. Continuar con la cocción procurando que los trozos de manzana conserven cierta consistencia.

- Servir el pollo troceado y rodeado de la fruta, colocada formando una corona.

(*Receta extraída del libro Recetas para hipertensos. Sin sal, pero con gusto)
Elije la carne que más te conviene

Nota



Nuevo comentario:

Sendasenior.com no se hace responsable de las opiniones y comentarios de sus lectores.

Artículos relacionados

Comer sano en verano - 15/06/2018

Navidad en tu mesa - 04/12/2017

1 2 3 4 5 » ... 13





rollover css e imágenes

Escuchar último programa