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Lunes, 3 de Noviembre 2014


El yogur mejora la digestión de su lactosa y su consumo brinda beneficios para la salud



“El yogur puede considerarse un alimento imprescindible en el marco de una dieta equilibrada y variada”, es la conclusión a la que llega la doctora Manuela Juárez, profesora de investigación del CSIC y miembro científico del Instituto Danone en su intervención ante la Real Academia Nacional de Medicina. El yogur tiene todas las ventajas de la leche, como la importante aportación equilibrada de nutrientes (proteínas, vitaminas y calcio), pero con menos lactosa y de más fácil digestión, y está enriquecido en calcio y proteínas.
 
Diversas investigaciones han comprobado que los lácteos, en general, pueden contribuir a mantener el peso, entre otros efectos por proveer señales de saciedad que generan las seroproteínas de la leche. En el caso del yogur, suele ser habitual  incorporar fracciones de leche en el proceso de elaboración, fundamentalmente seroproteínas, que favorecen este efecto saciante. Además, la doctora Juárez señala que “hay estudios que indican que la ingesta de lácteos, como el yogur, contribuye a la disminución del riesgo de desarrollar diabetes tipo 2”, y añade que “en los procesos de fermentación de la leche, y por lo tanto en los yogures, se liberan péptidos con propiedades antihipertensivas”.
 
Más conocidas son las aportaciones de calcio de los lácteos, pues casi el 60 % del calcio que ingerimos proviene de la leche y es muy difícil de sustituir por otra fuente. Además el contenido en vitamina D, potasio y magnesio de la leche facilita la absorción de este mineral. Son bastante conocidos sus efectos para la salud y el desarrollo de huesos y dientes. Los que no están tan divulgados son sus efectos en el control del peso. En diversos  estudios se ha propuesto que el calcio está relacionado con el metabolismo de las grasas, de manera que un incremento en la ingesta de calcio que contienen los productos lácteos puede favorecer la excreción de grasa, que puede contribuir a un balance de energía negativo.
 
Se calcula que entre un 20 y un 40 % de la población en España tiene algún grado de intolerancia a la lactosa, sustancia presente en la leche de todos los mamíferos como fuente de energía. Muchas de estas personas reducen el consumo de lácteos porque sienten algunas molestias cuando los toman, algo que, según la doctora Juárez, no es lo más recomendable pues lácteos como el yogur, el queso y otros productos de leche fermentada reducen considerablemente sus niveles de lactosa y la hacen más digerible, con lo que hacen posible acceder a los múltiples beneficios que aportan los productos lácteos a la dieta.
 
Los lípidos de la leche son fuente de ácidos grasos esenciales, necesarios para ciertas funciones que el organismo no puede sintetizar, por lo que deben obtenerse por medio de la dieta. Además sirven de transporte a las vitaminas liposolubles que contiene la leche. Tradicionalmente se ha desaconsejado la ingesta de leche entera a personas con problemas cardiovasculares, sin embargo, la doctora Juárez indica que “la ingesta de lácteos enteros no incrementa el riesgo cardiovascular en individuos sanos”.
 
La recomendación de los expertos es tomar entre dos y tres raciones diarias de lácteos, siendo al menos una de yogur, por ser rico en proteínas y calcio, nutrientes esenciales para un desarrollo y crecimiento sano, así como para la correcta función metabólica. Además, este producto es uno de los pocos alimentos fermentados con microorganismos vivos que facilitan la digestión de la lactosa por lo que consumir un yogur cada día mejora la calidad de la dieta.

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