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Martes, 14 de Febrero 2012


El cerebro de los hombres y el de las mujeres no se comporta de igual forma ante el amor



El cerebro de los hombres y el de las mujeres no se comporta de igual forma ante el amor
En el Día de San Valentín, la Sociedad Española de Neurología (SEN) quiere recordar la implicación de los procesos neuronales que se producen en nuestro cerebro en el sentimiento del amor.

Es principalmente gracias a los avances que se han producido en las técnicas de neuroimagen lo que ha permitido determinar gran parte de los circuitos cerebrales, las estructuras neuronales y los neurotrasmisores que hacen que nos enamoremos.

En la última década, se han publicado un importante número de estudios que han puesto al descubierto el papel que juegan varias partes de nuestro cerebro (el hipotálamo, la corteza prefrontal, la amígdala, el núcleo accumbens, el área tegmental frontal, etc.) en el amor.

Estas investigaciones también apuntan a que tanto el amor como la fidelidad poseen una clara base neurológica, donde neurotransmisores como la adrenalina, la dopamina, la serotonina, la oxitocina, vasopresina, etc. son elementos fundamentales para comprender por qué nos enamoramos.

La actividad neuronal es distinta según se trate de amor, apego a la pareja o deseo sexual, por lo que nuestro cerebro no se activa de igual manera en las relaciones duraderas que en las etapas iniciales de enamoramiento. También el cerebro de los hombres y el de las mujeres experimentan el amor de forma distinta.

“Mientras que los hombres, cuando se enamoran, parecen tener una mayor actividad en la región cerebral asociada a los estímulos visuales, en las mujeres se activan más las áreas asociadas a la memoria”, señala el doctor Jesús Porta-Etessam, director del Área de Cultura de la SEN.

Asimismo, añade que “tanto el amor como el odio estimulan algunas de las mismas regiones cerebrales. Pero mientras el amor parece inhibir parte de las zonas donde se procesan las ideas racionales, el odio las hiperactiva”.

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