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Martes, 24 de Abril 2018


Dudas más frecuentes sobre el uso de lentillas



Como se ha puesto de manifiesto en el 25 Congreso Internacional de Optometría, Contactología y Óptica Oftálmica celebrado recientemente en Madrid, lo primero que hay que recordar es el papel clave del óptico-optometrista para prevenir y detectar los problemas visuales. La labor de estos profesionales es fundamental, por ejemplo, para prevenir y detectar disfunciones oculares relacionadas con la diabetes.
 
Por otro lado, cada vez son más las personas que se cambian a las lentes de contacto para corregir su visión. Aunque tradicionalmente se han empleado para paliar trastornos visuales como miopía, hipermetropía y astigmatismo, las lentillas del futuro serán capaz de dar respuesta a problemas hasta ahora no cubiertos, como es el caso del daltonismo.
 
También se han desarrollado ya unas lentillas especiales que buscan proteger la visión y ayudar a minimizar los síntomas asociados al llamado síndrome visual informático (SVI), causado por los dispositivos digitales. Y es que el uso de pantallas disminuye el ritmo de parpadeo, reduce la secreción del lagrimal y produce fatiga visual.
 
Sin embargo, pese a su popularidad existen muchos mitos alrededor de las lentillas que hacen que algunas personas no opten por su uso. El Colegio Nacional de Ópticos-Optometristas señala alguno de los más extendidos:
 
-Son incómodas y difíciles de usar. Los nuevos materiales y geometrías empleados en su fabricación, las nuevas tecnologías utilizadas para su adaptación personalizada, su alta hidratación y la posibilidad de utilizar lentes desechables (diarias, semanales, mensuales) han aumentado su comodidad de porte y sencillez en su uso.
 
-Se pueden perder detrás del ojo. Un mito tan absurdo como físicamente imposible. La superficie ocular posee una membrana muy fina (la córnea) que tiene cinco capas bien diferenciadas que cubren el ojo y que conecta con la zona interior del párpado. Por lo tanto, es imposible que la lente de contacto se mueva más allá de la parte frontal del ojo.
 
-Se pueden pegar al ojo. No, las lentes de contacto no se pegan a los ojos. Cabe la posibilidad, por diferentes causas, de que el ojo se reseque y podamos sentir algunas molestias, pero la solución es tan sencilla como utilizar lágrimas artificiales.
 
-Aparecen más infecciones. Su uso normal y adecuado no lo causa, pero descuidar repetidamente las medidas de limpieza y desinfección puede llegar a provocar una infección de la córnea. Por eso, hay que seguir a rajatabla las indicaciones de limpieza. Es importante lavarse bien las manos antes de poner, quitar o manipular las lentes de contacto, y secarlas con una toalla limpia sin pelusas.
 
No obstante, como decíamos al principio, para disfrutar de las ventajas de las lentes de contacto durante muchos años, lo primero es acudir a la consulta de un óptico-optometrista para una adaptación personalizada.

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