Mayores activos - SALUD, NUTRICIÓN, ECONOMÍA Y OCIO
Sendasenior.com Sendasenior.com

Síguenos en:
Mayores activos - SALUD, OCIO, DEPENDENCIA y UNIVERSIDADES
 



Miércoles, 13 de Marzo 2019


Dormir bien es imprescindible para una buena calidad de vida


El sueño de calidad es un factor de gran importancia para alcanzar una mejor calidad de vida. Descansar bien está relacionado con un buen estado de nuestra salud física, psíquica y emocional; por tanto, es un aspecto que debemos de cuidar. Con la edad, las necesidades y las características del sueño pueden variar, pero no importa siempre que nos despertemos con la sensación de haber descansado. Cuando no es así, lo recomendable es cambiar los hábitos para conseguir una higiene adecuada del sueño, y si no funciona, es aconsejable recurrir a un especialista.


ENTREVISTA
Dr. Juan José Poza
Neurólogo. Miembro de la Sociedad
Centro médico GUNA. San Sebastián


¿Por qué es tan importante dormir bien?
El sueño desempeña muchas funciones. Por un lado, nos permite descansar y afrontar en plenitud de condiciones los retos físicos e intelectuales del día siguiente. Además, durante el sueño se consolida la memoria, por lo que, un sueño de mala calidad, impide la correcta organización y almacenamiento de los recuerdos. 
 
También es importante para la estabilización emocional, de modo que los trastornos de sueño se asocian a menudo a alteración del ánimo, tanto en forma de ansiedad como de depresión. El déficit crónico de sueño reduce la resistencia a las infecciones por alteración del sistema inmune, aumenta el riesgo de padecer enfermedades como la hipertensión arterial, diabetes o síndrome metabólico, así como de sufrir mortalidad cardiovascular o deterioro cognitivo
 
Del mismo modo, puede descompensar otros trastornos presentes en algunos pacientes, como la migraña o la epilepsia. Por tanto, un sueño adecuado en calidad y cantidad es imprescindible para tener una buena calidad de vida y gozar de buena salud.
 
¿Es cierto que las personas mayores duermen menos o peor?
Con la edad las necesidades de sueño suelen reducirse. Además, el sueño tiende a fragmentarse y son más abundantes los despertares a lo largo de la noche. Algunos factores concomitantes, frecuentes en edades avanzadas, como la tendencia a orinar más a menudo o el dolor por artrosis, aumentan la fragmentación del sueño.
 
¿Qué más debemos saber al respecto?
Aunque, según lo dicho, es importante satisfacer las necesidades de sueño, tanto en cantidad como calidad,  no se puede dar una cifra exacta del número de horas que es necesario dormir, pues varían de un individuo a otro y, además, para una misma persona van cambiando con la edad. Tampoco se puede afirmar hasta qué grado de fragmentación de sueño es aceptable.
 
Posiblemente, la mejor manera de saber si se satisfacen o no las necesidades de sueño de forma adecuada es considerar la sensación de refresco al despertar y si hay o no somnolencia diurna. En general, cuando alguien se levanta descansado y no tiene sensación de sueño a lo largo del día (excluyendo el ratito de después de comer), es que ha dormido lo suficiente.
 
¿Cuáles son los trastornos del sueño más comunes que están relacionados con la edad?
El trastorno del sueño más frecuente es el insomnio. También se acrecienta con la edad la prevalencia del síndrome de apneas obstructivas de sueño y el síndrome de piernas inquietas. Asimismo, es habitual que con la edad se dé un cambio en el ritmo circadiano, con tendencia al avance de fase, es decir, a sentir sueño más temprano por la noche y despertarse antes por la mañana.
 
¿Cómo podemos saber si tenemos insomnio?
El insomnio se define como una disminución de la cantidad o calidad de sueño, que repercute en la calidad de la vigilia diurna, es decir, que provoca somnolencia, cansancio, irritabilidad, alteración de concentración, durante el día, en un individuo que tiene una oportunidad adecuada para dormir. Es decir, quedan excluidos los individuos que duermen poco porque, por su ritmo de vida, no se dejan dormir más y aquellos que, aun durmiendo pocas horas, no tienen síntomas de privación de sueño.
 
¿Qué medidas deberíamos tomar?
La fundamental es mantener una buena higiene de sueño. Esto incluye ser regular a la hora de acostarse y levantarse, dejar un tiempo de desconexión progresiva previo al sueño, no prolongar el tiempo en la cama por la mañana, evitar las siestas prolongadas, realizar ejercicio de forma regular a lo largo del día, pero al menos tres horas antes de la hora de dormir y evitar las cenas copiosas, así como el consumo de bebidas excitantes o el alcohol al final del día.
 
¿Cuándo visitar al médico?
Cuando llevando a cabo una higiene de sueño adecuada no se consigue un sueño de cantidad o calidad suficiente, según los criterios explicados previamente.
 
¿La fitoterapia puede ayudarnos a dormir mejor?
Algunas plantas son capaces de sintetizar moléculas químicas que tienen efectos sedantes o inductores del sueño y que, por su acción farmacológica, pueden ayudar a dormir mejor. Su principal inconveniente es que los productos de parafarmacia se regulan como complementos alimenticios, no como medicamentos, que es lo que realmente son. A fin de cuentas, se trata de sustancias químicas con acción biológica, pero sintetizadas por una planta, cuya concentración puede variar dependiendo de la dotación genética de la planta y del ambiente en que se haya cultivado (grado de temperatura, humedad, etc.).  En cualquier caso, tomada en forma de infusión, es poco probable que se den problemas de seguridad relacionados con cambios en la dosis. Además, la preparación y toma de una infusión caliente previa a ir a la cama introduce una rutina de sueño agradable que prepara al cerebro para dormir.

EFECTOS DEL CAMBIO HORARIO
El último fin de semana de marzo se produce el cambio horario. Disponemos en nuestro cerebro de un reloj interno que marca la oscilación de los ritmos de vigilia y sueño. Este reloj tiene un ciclo de aproximadamente 25 horas, de modo que se ajusta diariamente a la duración del día de la Tierra, de unas 24 horas, fundamentalmente por la exposición a la luz pero también, en menor medida, por otros sincronizadores menores, como los horarios de comida, de actividad y de ejercicio. Gracias a este reloj interno, el cerebro predice cuándo será de día y cuándo de noche, y ajusta la vigilia al día y el sueño a la noche. De esta forma, estamos programados para dormir y despertar más o menos a la misma hora.
 
Cuando se produce el cambio horario, nuestro reloj interno queda parcialmente desajustado. Una hora para delante o para atrás no es un desajuste extremo. De hecho, es habitual que se cambie voluntariamente el ritmo, en ocasiones mucho más de una hora, entre los días de entresemana y el fin de semana. En cualquier caso, el reloj interno está preparado para ajustarse (de hecho, como hemos dicho, se ajusta a diario) de forma que entre uno y tres días después del cambio horario, nuestro reloj interno se habrá adaptado al nuevo ritmo.
 
Según explica el neurólogo Juan José Poza, el cambio de ritmo puede suponer alguna molestia de retraso o adelanto (según nos movamos al horario de verano o de invierno) en la conciliación del sueño o despertar. Como consecuencia, “puede que la calidad de sueño se resienta algo hasta que el reloj interno se ajuste completamente al nuevo horario. En cualquier caso, la mayoría de las personas son capaces de retrasar su ritmo interno entre hora y hora y media y de adelantarlo entre media y una hora por día, de modo que la repercusión del cambio horario es muy poco duradera”, sostiene este especialista.
 
En general, con la edad, la flexibilidad del reloj interno disminuye, por lo que las personas mayores pueden tener más dificultades para adaptarse al nuevo ritmo. También los niños muy pequeños pueden ser más sensibles a estos cambios. Para prevenir o combatir las posibles molestias, el doctor Poza aconseja: “Puesto que el principal sincronizador del reloj interno es la luz, la mejor manera de ajustarlo es exponerse a la luz solar. Un ratito de ejercicio al aire libre, que puede ser un paseo, al levantar, es la mejor medida para que la adaptación al nuevo horario se produzca lo más rápidamente posible”.

Nota






Lo más visto

rollover css e imágenes

Escuchar último programa