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Miércoles, 10 de Noviembre 2010


Desayuna como un rey


La primera comida del día es la más importante porque pone las pilas a nuestro organismo, después de más de 10 horas sin pegar bocado. Sin embargo, el estilo de vida que se impone, donde las prisas marcan las pautas alimenticias, provoca que el desayuno quede marginado y no se le reconozca su verdadero valor.


Desayuna como un rey
Comer bien es importante a cualquier edad porque nos ayuda a estar sanos y a envejecer con calidad. Y nada más fácil para conseguirlo, que comenzar la jornada con un buen desayuno para activar nuestro metabolismo.

Según los especialistas en nutrición, la primera comida del día debe aportar los nutrientes necesarios para estimular cuerpo y mente. Por lo tanto, no puede reducirse a tomar un café. Un desayuno completo debe representar el 20 o el 25 por ciento de las calorías ingeridas a lo largo del día y debe estar constituido por lácteos, cereales y fruta. Aunque también es recomendable incluir grasas saludables como las del aceite de oliva o la margarina.

La forma de tomar cada uno de estos alimentos es muy variada. El mercado ofrece gran diversidad de lácteos, entre los que elegir: yogur, leche, queso, cuajada o quesitos. En el grupo de los cereales se encuentran el pan, los biscotes o tostadas, las galletas y los cereales del desayuno. La fruta puede tomarse de muchas maneras: fresca, en macedonia, al horno, en zumo. Aún así, en el caso de los mayores, se deben tener en cuenta una serie de matices. Por ejemplo, los nutricionistas recomiendan que los lácteos sean desnatados (en el caso del queso, fresco o semicurado), que los cereales y sus derivados sean integrales y que la fruta se tome natural y sin ningún extra de azúcar.
Repleto de vitaminas y minerales

La combinación adecuada de los alimentos que conforman el desayuno aporta nutrientes clave para comenzar el día con buen pie. El principal, son los hidratos de carbono presentes en el pan, los cereales de desayuno, las galletas... Estos elementos mantienen en forma la función del cerebro y aportan energía al cuerpo para que pueda realizar sus actividades cotidianas sin demasiada fatiga.

También son importantes las vitaminas y minerales propios de la leche, la fruta y de los cereales. Los más interesantes para las personas mayores son el calcio y la vitamina D, que pueden conseguir a través de los lácteos; la vitamina C, muy común en la fruta fresca; y el grupo de vitaminas B, entre ellas el ácido fólico, procedentes de los cereales.

Asimismo, la mayoría de estos alimentos (frutas y cereales) contribuyen a mejorar la ingesta de fibra, sustancia primordial para contrarrestar los niveles de colesterol y los problemas de estreñimiento, más frecuentes en este grupo de edad, como consecuencia de la disminución de la actividad física, una hidratación insuficiente y la pérdida de motilidad intestinal.

Desayuna como un rey
Beneficios para la salud
Los expertos en nutrición insisten en que es muy importante que la población se acostumbre a desayunar correctamente porque son muchas las ventajas que reporta a la salud. Así lo explica la doctora Carmen Gómez Candela, jefe de la Unidad de Nutrición Clínica y Dietética del Hospital Universitario de La Paz de Madrid: "Las personas que desayunan de forma saludable suelen tener una alimentación más equilibrada durante todo el día, además de unos índices menores de obesidad. Aparte del bienestar que induce durante la mañana y la mejoría en el rendimiento".

La Asociación Española de Fabricantes de Cereales (AEFC), en su libro Los cereales de desayuno y la salud, presentado con motivo de la VI Semana Europea del Desayuno, completa la afirmación de esta experta y hace hincapié en los siguientes beneficios del desayuno:

1. Mejora la calidad global de la alimentación por el aporte de nutrientes que supone. Cuando el desayuno es completo, es decir, incluye fruta, lácteos y cereales y proporciona las vitaminas, minerales, proteínas, fibra e hidratos de carbono necesarios para mantener una dieta equilibrada. En este sentido, suprimir el desayuno hace que privemos a nuestro organismo de las sustancias diarias necesarias, porque los nutrientes que no son ingeridos durante el desayuno no se compensan durante las comidas del resto del día.

2. Aumenta el rendimiento físico e intelectual, así como la capacidad de concentración. Los hidratos de carbono, que son parte esencial en el desayuno, son la principal fuente energética. De hecho, se les considera el combustible básico para el buen funcionamiento del cuerpo y la mente. Las vitaminas y minerales que se obtienen de los alimentos propios del desayuno también juegan un papel importante en el cumplimiento de esta función.

3. Favorece la correcta distribución de las calorías a lo largo del día y, como consecuencia, ayuda a mantener un peso adecuado. El desayuno supone una parte considerable de calorías, pero como se toman al comienzo del día se pueden gastar sin problemas. Además, favorece el control del apetito porque estabiliza los niveles de azúcar en la sangre, encargados de regular la sensación de hambre. Está comprobado que las personas que desayunan tienen menor sensación de ansiedad, lo que evita que se coma en exceso a lo largo del día.

Desayuna como un rey

En la variedad está el gusto


No te aburras con el desayuno. Existen múltiples combinaciones posibles* que mantienen la esencia nutricional.

1. Una rebanada de pan integral con una cucharadita de mermelada de ciruela.
- 200 gramos de leche desnatada.
- 1 café o infusión.
- Un kiwi.

2. Cereales integrales.
- Leche desnatada.
- Un zumo de naranja natural exprimido.

3. 50 gramos de pan integral con un poco de aceite y tomate.
- Un yogur desnatado.
- Una manzana.

(*para personas sanas)



Saltárselo aumenta los factores de riesgo cardiaco

Según en estudio de la Universidad de Tasmania, las personas que no desayunan tienen más factores de riesgo de enfermedad cardíaca que aquellas que sí lo hacen. Ya, antes, algunas investigaciones habían registrado que no comer por la mañana se relaciona con peores hábitos alimentarios y sedentarismo. También existen evidencias de que las personas que no desayunan son más propensas a tener colesterol alto.

En este estudio, el equipo investigador observó que las personas que nunca desayunaban tenían un perímetro de cintura cinco centímetros más grande que las que nunca se habían saltado esa comida. Ese grupo tenía también niveles más elevados de insulina, colesterol total y colesterol LDL o "malo", por lo que la probabilidad de que sufran problemas de corazón es mayor.

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