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Miércoles, 4 de Abril 2018


Cuida tu salud auditiva



La dificultad para seguir una conversación, la necesidad de subir el volumen de la televisión o no escuchar el timbre de la puerta son algunos signos principales de pérdida de audición. Cuando esto sucede es porque ya se ha alcanzado una disminución considerable de la capacidad auditiva y, por lo tanto, es aconsejable acudir al especialista para que realice una revisión exhaustiva y determine la solución más eficaz.

Según los expertos, un 40 % de la población sufre una pérdida auditiva progresiva por el paso de los años. Es lo que se conoce como presbiacusia. Al igual que ocurre con la vista, el oído es un órgano que se deteriora a medida que se cumplen años. Y esto produce falta de inteligibilidad, asegura la audioprotesista y directora general de Audifón, María Luisa García del Fresno. “Los mayores que visitan nuestros centros siempre indican que oyen pero no entienden, y esto se debe a la presbiacusia o deterioro por edad del oído interno”, concreta esta especialista.

Pero ésta no es la única consecuencia de tener problemas de oído. Tener una buena audición permite estar en sintonía con el mundo que nos rodea y relacionarnos mejor con los demás. Por el contrario, sufrir pérdida auditiva afecta a la capacidad de comunicación y puede provocar aislamiento social, ansiedad, depresión e, incluso, deterioro cognitivo, sostiene la Organización Mundial de la Salud (OMS).  Por ello, cuidar la salud auditiva es fundamental para el bienestar físico, cognitivo y emocional.

Revisiones periódicas
Una de las premisas clave que aconsejan los especialistas son las revisiones periódicas. La indicación es acudir, al menos, una vez al año, si existen factores de riesgo (como antecedentes familiares, exposición a ambiente ruidoso…), y a partir de los 50 años para realizar una prueba de audición. Así lo explica García del Fresno: “Si no hay ningún tipo de enfermedad en el oído, la edad es la que marca el control auditivo. Es muy difícil, por no decir imposible, fijar una edad, sin embargo, está comprobado que alrededor de los 50 años se empieza a perder, muy lentamente, la capacidad auditiva. Por tanto, aconsejaría empezar a controlar la audición a esa edad”.

Si la persona percibe algunos síntomas de pérdida de audición, debe visitar al especialista inmediatamente, ya que detectar la alteración cuanto antes es el primer paso para solventar el problema. El profesional sanitario le realizará una audiometría, una prueba totalmente inocua que mide el nivel de audición. Una vez tenga el resultado, decidirá si es preciso tratamiento y cuál es la solución conveniente.

Audífono, un avance importante
La directora general de Audifón señala que los controles auditivos informan del estado del oído y, “en pérdidas leves, se puede recurrir al entrenamiento auditivo o estimulación del oído interno, pero no debemos olvidar que, en concreto, la presbiacusia es una pérdida producida por la edad”, por lo que algunas personas con este tipo de alteración auditiva precisarán de audífono para oír correctamente y mejorar su calidad de vida. Por el contrario, en el caso de la hipoacusia, disminución de la audición en uno o los dos oídos originada por la exposición reiterada a la contaminación acústica, ingesta de medicamentos tóxicos o algún trastorno congénito, “hay muchas patologías que el médico debe tratar antes de recurrir a la prótesis”, concreta esta especialista.

Según indica García del Fresno, los audífonos están recomendados para aquellas personas con más de un 30 % de pérdida auditiva y en las que se ha descartado un tratamiento médico. Estos sistemas son muy eficaces y cada vez más discretos, por lo que la recurrente excusa de que son antiestéticos ya no tiene cabida. Hasta hace pocos años, estos aparatos sólo se relacionaban con personas sordas y de edad avanzada, pero la media de edad de sus usuarios ha descendido y la ciencia ha conseguido mejorar su tecnología y diseño para adaptarse a las necesidades y gustos de cada uno. 

En la actualidad, “los audífonos son auténticos miniordenadores y dan al paciente una audición muy confortable. Constan de un micrófono que recibe el sonido, un chip dotado de múltiples canales que se eligen y regulan según la pérdida del paciente y un auricular que hace llegar la audición con claridad”, explica la directora general de Audifón.

Por otra parte, cada vez existe mayor conciencia acerca de que estos dispositivos mejoran la calidad de vida, permitiendo que la persona que lo requiere oiga mejor, pero también actúan previniendo que el problema no avance y se complique. “Si la capacidad auditiva no se protege adecuadamente la pérdida de audición irá a más en poco tiempo”, concluye esta audioprotesista.

Por Carmen Moreno


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