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Lunes, 12 de Diciembre 2011


Cruceros: cómo disfrutarlos al máximo


Fue el vapor británico Lady May Word de 553 toneladas, de la compañía English Shipping Company P&O, el que podría considerarse como el barco en el que se inicia el turismo de cruceros, cuando en 1844 emprende una lujosa travesía por el Mediterráneo. Tras el éxito del viaje, Thomas Cook fue uno de los primeros en organizar cruceros para grupos. Pasados los años, la subida del carburante hizo que navieras como Carnival o Royal Caribbean se plantearan la construcción de grandes buques, triplicando la capacidad del pasaje y rentabilizando así el crucero. Cuando comienza la industrialización, se amplía el mercado y se bajan los precios del pasaje.


Cruceros: cómo disfrutarlos al máximo
En la actualidad, España es uno de los principales países del mundo que reciben en sus puertos a este tipo de turistas del mar, con más de 8 millones de cruceristas que recalan en puertos españoles cada año. Son muchas las dudas que surgen cuando uno se plantea embarcarse en un crucero, por lo que desde estas páginas trataremos de ir desentrañando todas las recomendaciones que se pueden hacer y que sirven para sacarle el máximo partido a este tipo de turismo.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que, por norma general, los cruceros no suelen dejar a nadie indiferente. Puede gustar apasionadamente o resultar la peor decisión de su vida. Por ello, a la hora de elegir un crucero es recomendable analizar los diferentes aspectos que pueden influir en que la elección sea un éxito o un rotundo fracaso.
 
Los lugares que queremos visitar, la fecha en la que hacerlo, el presupuesto del que disponer y los días a invertir en la aventura, pueden ser un comienzo. A partir de aquí, habrá que elegir la compañía naviera, la ruta, el barco o el camarote, para terminar con las excursiones, partiendo de las denominadas "oficiales", las organizadas desde el propio barco y que suelen ser caras pero seguras, o las que podemos planificar por libre.

 

Elección del barco
Es preciso decidir entre uno grande con más servicios e instalaciones de ocio como bares, restaurantes, salas de espectáculos, etc., o uno de dimensiones más reducidas, que proporcionan otro tipo de encanto gracias a un trato más personalizado. Por otra parte, algo que uno sólo aprecia cuando ya se encuentra a bordo, es que si se trata de nuestro primer crucero, un barco muy grande puede resultar pesado de recorrer.


Por norma general, cuando la mar está revuelta es posible que el barco se mueva. En estos casos, y por seguridad, se opta por suspender el servicio de ascensores, por lo que desplazarse en buques con 10, 12 o 16 pisos puede resultar incómodo.
 
Para que el futuro crucerista se haga una idea, un barco pequeño acoge a unos 1.200 pasajeros, mientras que uno grande llega a trasladar hasta a 4.000 turistas, es decir, son auténticas ciudades flotantes y las zonas de ocio suelen estar repartidas entre la cubierta principal y las superiores.

 
Para evitar problemas con el idioma sería recomendable que elija uno donde se hable español de forma oficial. Esto se agradecerá, sobre todo, cuando asista a los diferentes espectáculos que se ofrecen durante las horas de navegación. No olvide que la agencia de viajes donde contrate el crucero le aseguren este punto.


Cruceros: cómo disfrutarlos al máximo
El camarote
 
Es la zona del barco que menos vamos a utilizar, ya que nuestra estancia en él se limitará al descanso nocturno. Si el navío tiene más de diez años, los camarotes suelen ser de dimensiones similares, exceptuando los clasificados como de lujo o suites, los individuales o los adaptados para discapacitados, y de tamaño algo más reducido que los construidos a partir del año 2000.
  
Cuando tengamos que escoger un camarote o cabina, tres son las principales dudas que nos asaltarán: ¿se oirán los motores del barco?, ¿sentiré el movimiento hasta el punto que resulte incómodo?, ¿con o sin ventana?
 
Lo primero que hay que saber es que no necesariamente por ser más caro es mejor, con la excepción de los camarotes de lujo y las suites. La diferencia de precio se establece, básicamente, según la altura con respecto a la línea de flotación y si son exteriores o interiores (si tienen ventana u ojo de buey). Una regla muy sencilla para realizar una buena elección es trazar una cruz en la silueta del barco y buscar el camarote que esté más cerca del centro, tanto por altura como por situación. 
 
Demasiado abajo, puede oírse el motor, y demasiado arriba, tampoco es del todo recomendable, ya que generalmente al estar más cerca de la piscina o de los bares y restaurantes, escucharé más ruidos y habrá mayor movimiento por la afluencia de pasajeros.
 
En cuanto a proa, popa, estribor o babor, las cabinas que están más alejadas del punto central son las más sensibles al movimiento, por lo que no son aconsejables para aquellos pasajeros que acusen con facilidad el mareo. Los motores del barco suelen encontrarse en la popa y bajo la línea de flotación. También conviene asegurarse de que no esté cerca de ascensores ni escaleras.
 
Al margen de estas prevenciones, se encontrará con que hay un gran abanico de posibilidades: individuales, para dos personas en camas separadas, cama de matrimonio, cama de matrimonio y una cama individual alta (litera), cama de matrimonio y una cama individual baja, cama de matrimonio y dos camas individuales altas (literas) o bajas, dos cabinas comunicadas entre sí y camarotes adaptados para discapacitados. Además de con terraza (según el barco) o ventana más o menos grande.
 
Si viaja en épocas en las que es más probable el mal tiempo, una ventana puede llegar a resultar molesta, sobre todo en aquellos camarotes más cercanos a la línea de flotación del barco, ya que, en estos casos, el mar suele golpear el casco transmitiéndose el sonido. Igualmente, recuerde que en todos los catálogos y folletos, las fotos muestran compartimentos más grandes de lo que son en realidad. Esto lo notará especialmente en el baño, cuyas dimensiones son muy ajustadas.
 
De todas formas, se trata de una estancia en la que se permanece poco tiempo, utilizándose para cambiarse de ropa, asearse o dormir, aunque la actividad nocturna hará que sus horas de sueño no sean muchas, ya que aprovechará los diversos espectáculos que se ofrecen. Por tanto, las dimensiones de la cabina no serán impedimento para disfrutar de su crucero.
 
Los camarotes, como cualquier habitación de hotel, disponen de internet, teléfono, secador de pelo, aire acondicionado, televisión y los famosos chalecos salvavidas, que suelen estar en unas cestas debajo de una de las camas.
 
Para mayor comodidad, se le asignará, además, un "cabinista", que es la persona que se encarga de la limpieza diaria de su camarote y a quien se tendrá que dirigir en caso de cualquier necesidad.
 
 
Fernando de Oyarbide

 

Nota para el lector: Si tiene cualquier duda, pregunta o consulta sobre el turismo de cruceros, contacte con nosotros a través de la dirección electrónica cruceros@gruposenda.net .


Nota







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