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Jueves, 4 de Febrero 2016


Corazón contento



Hay muchas razones para hacer del ejercicio parte de tu vida. Tu corazón es la primera de la lista. La práctica de ejercicio físico diario reduce considerablemente el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, por eso, debemos cuidarlo y prestar atención a todos los signos que nos puedan alertar de que algo no va bien. Al fin y al cabo, el corazón es el motor de nuestro cuerpo y, como cualquier otro músculo, ha de ser ejercitado para su óptimo funcionamiento. Media hora de ejercicio diario es suficiente para generar un efecto positivo en tu salud.

Las enfermedades cardiovasculares, es decir, aquellas que afectan al corazón o a los vasos sanguíneos, son la principal causa de muerte en todo el mundo, y son causadas por diversos factores. Algunos de ellos, como la edad, antecedentes familiares, sexo y raza, no se pueden modificar. Pero otros factores de riesgo sí son corregibles, y pueden controlarse o tratarse mediante cambios en el estilo de vida y/o medicamentos. El sedentarismo o falta de ejercicio se considera uno de los mayores factores de riesgo en el desarrollo de enfermedades del corazón, e incluso se ha establecido una relación directa entre el estilo de vida sedentario y la mortalidad cardiovascular. Una persona sedentaria tiene más riesgo de sufrir arterioresclerosis, hipertensión y enfermedades respiratorias.

Otros factores de riesgo ciertamente modificables que incrementan el riesgo de padecer una enfermedad del corazón son, además de la ausencia de actividad física, el tabaquismo, la obesidad, una dieta no saludable (rica en grasa y proteínas), el excesivo consumo de sal, el excesivo consumo de alcohol, presión arterial alta (hipertensión), colesterol y triglicéridos elevados, diabetes e insuficiencia renal. Asimismo, existen otros factores de riesgo secundario que pueden elevar el riesgo de sufrir estas enfermedades, como el estrés. Las enfermedades cardiovasculares más frecuentes son el infarto, la angina de pecho, las cardiopatías congénitas, las arritmias o la insuficiencia cardíaca.

EJERCICIO AERÓBICO REGULAR
La adopción de un estilo de vida que incluya la práctica de ejercicio físico interviene a la hora de tener un corazón fuerte y sano. El ejercicio, además de tener un efecto beneficioso sobre el sobrepeso, la hipertensión arterial, la diabetes y la hipercolesterolemia, disminuye las posibilidades de aparición de angina de pecho e infarto de miocardio. Además, presenta efectos psicológicos muy importantes, que contribuyen a controlar el estrés y aumentar el bienestar mental. Por el contrario, la falta de ejercicio fomenta la obesidad y, como consecuencia, los niveles de colesterol en sangre aumentan y también la tensión arterial. 

Por Esther Eugenio


Nota







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