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Consultorio de HERENCIAS




AMAYA ALONSO

Abogada
Escribir

 

Margot (Sevilla)


Cuando una persona fallece deja tras de sí vivencias, consejos, amigos, familia, etc.; pero además de la huella personal, al que llamamos causante, deja los bienes materiales que le han acompañado. Los llamados a heredar esta parte deben seguir una serie de pasos que dependerán de si el fallecido ha dejado o no testamento y, en su caso, del grado de parentesco que les una. 

Para conocer este dato debemos solicitar el denominado Certificado de Actos de Última Voluntad, donde podemos ver todos los testamentos realizados por una persona, siendo válido el último de ellos. No podemos olvidar que dicha solicitud debe ir acompañada del correspondiente Certificado de Defunción que, de forma gratuita, emite el Registro Civil del lugar del fallecimiento. 
En el primero de los casos, es decir, si el causante falleció con testamento, el heredero debe solicitar una copia autorizada al notario ante el que se hubiera firmado. De esta forma, la herencia será testamentaria y los bienes se repartirán conforme conste en el mismo, siempre que se respeten las legítimas. 

Si la persona falleció sin testamento, la herencia se denomina ab intestato y el reparto de los bienes del causante se hará conforme a la legalidad vigente respetando el parentesco. Para ello, se debe realizar una declaración de herederos vía judicial o ante notario, según el caso, seguido de un inventario de los bienes y un cuaderno particional donde conste el reparto de los mismos. 
Los trámites que se deben realizar cuando no existe testamento son un procedimiento complejo que tiende a alargarse en el tiempo, sobre todo si existen posturas enfrentadas, por lo que sería aconsejable contar con apoyo legal especializado.

Alicia González (Sevilla)


En términos jurídicos, la expresión “reparto de una herencia en vida” no puede ser aceptada, ya que la palabra herencia implica el fallecimiento del propietario de los bienes. Muchas personas pueden utilizar este término con la intención de querer dejar “todo atado” en vida y así, con el reparto, evitar una disputa futura en la que no podría estar presente.

Después de esta pequeña aclaración, deciros que una “herencia en vida” no es más que una donación, con todas las obligaciones que ésta conlleva. La más importante, si lo que queremos es evitar tensiones familiares futuras, se establece en términos de limitación. Es decir, la ley nos obliga a no transmitir por donación a los herederos más de lo que deberían recibir por herencia. Esto significa que debemos respetar las legítimas a los herederos forzosos o el usufructo de la viuda o viudo.

Tampoco podemos olvidar que las donaciones no están exentas del pago del impuesto correspondiente, aunque éste puede verse minorado según el grado de parentesco o la comunidad autónoma de residencia. Por ejemplo, un padre que desee donar un bien a su hijo, ambos residentes en Madrid, puede aplicar una bonificación del 99 %, lo que supone, en la práctica, casi una eliminación del mismo.

Por último, aconsejaros que si decidís donar vuestros bienes en vida, acudáis a un abogado y un notario. De esta forma, evitaréis las donaciones inoficiosas y discusiones entre los herederos, y haréis vuestra decisión válida frente a terceros.








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