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Martes, 10 de Abril 2012


Carlos Soria: “Después de cumplir los 60, he subido nueve ochomiles; sí, no es normal"



Carlos Soria lleva toda una vida dedicada a la montaña. Pero fue después de cumplir los 60 años cuando comenzó a hacer historia. Este humilde tapicero, ya jubilado, ostenta el récord de ser el único alpinista que ha escalado nueve ochomiles a partir de esa edad y es la persona más veterana que ha ascendido con éxito al K2, Broad Peak, Makalu, Gasherbrum I y Manaslu. Sin duda, a sus 73 años, es todo un ejemplo de mayor activo y de que la edad no es un impedimento para cumplir los sueños. Aunque, reconoce, “soy uno de los primeros sorprendidos por todo lo que se dice de mí”. Y es que sus ganas de vivir, junto con su tenacidad y espíritu de superación, han llevado a este abulense a proponerse el reto de ser la persona de más edad en escalar los 14 ochomiles. En estos momentos, Carlos se encuentra en la montaña más peligrosa del mundo, el Annapurna, a punto de conseguir su 12o ochomil, pero antes de marchar tuvo la amabilidad de concedernos esta entrevista. ¡Ánimo Carlos! ¡Subimos contigo!

Carlos Soria: “Después de cumplir los 60, he subido nueve ochomiles; sí, no es normal"
¿Cómo se ha preparado mental y físicamente para este nuevo reto?
Mentalmente, estoy preparado desde hace mucho tiempo porque toda mi vida he hecho alpinismo y, físicamente, me preparo montando en bicicleta, escalando en roca y en hielo, haciendo esquí de fondo... Además, desde que me jubilé, vivo muy cerca de la sierra de Guadarrama y salgo a la montaña, a veces a trotar y a veces a subir cuestas a La Pedriza, El Yelmo o La Maliciosa.

Subir un ochomil, ¿es más físico o mental?
Las dos cosas son muy importantes. Subir un ochomil no es igual que jugar al tenis. Se trata de estar mes y medio en una montaña viviendo en unas condiciones un poco justas. A lo largo de mi vida, he pasado unos cinco años viviendo por encima de 5.000 metros. Pero estoy preparado para ello.

¿Qué le dice su médico de cabecera?
¡Está encantando! Además, una vez al año acudo a la sede madrileña del Consejo Superior de Deportes (CSD), donde me hacen un reconocimiento médico exhaustivo. Parece ser que estoy un poco mejor que las personas de mi edad.

¿Cómo será la subida al Annapurna?
Primero vamos a hacer un trekking por el valle de Khumbu, en el monte Everest. Estaremos aproximadamente unos 15 días, viviendo a una altura de entre 4.000 y 5.000 metros y subiendo a cumbres por encima de los 5.300 metros. Al Annapurna llegaremos, si todo va bien, el día 28 de marzo. Montaremos el Campo Base en uno o dos días y, enseguida, empezaremos a intentar subir la montaña.

Lo que procuro siempre es no dormir muy alto antes de ir a la cumbre, porque sé que eso no es demasiado bueno, aunque subiremos varias veces a dormir a 6.000 metros para montar el resto de campamentos (tres). Después de un periodo de aclimatación de unos 10-15 días, como mucho, ya estaré preparado para ascender a la cima; eso sí, cuando el tiempo lo decida.

¿Por qué se la considera la “montaña maldita” si no es la más elevada y tampoco la más técnica?
Ninguna montaña es maldita. Decir eso es una barbaridad. La dificultad de escalar el Annapurna es por el posible peligro de avalanchas de nieve y hielo entre el Campo II y III, una zona que tiene mucha caída; y también por sus complicaciones para llegar a la cumbre. Pero todos los ochomiles tienen algún problema gordo, sobre todo en la parte alta, cuando estás por encima de 7.000 metros. Entonces, el cuerpo, que no está capacitado para vivir a esas alturas, anda y se mueve mucho más despacio, y es peligroso porque si te pasa cualquier cosa no es fácil que alguien te saque de ahí.

¿Cuál es el límite de un alpinista?
Los de la prudencia normal aconsejable. No quiero arriesgar la vida. Si la montaña está en condiciones, es decir, la nieve está bien y no hay avalanchas, no hay ningún problema. Sé que este deporte es un poco peligroso, aunque no tanto como se dice. Llevo toda la vida haciéndolo, hasta la fecha he hecho 47 expediciones, y nunca he sufrido ningún percance.

Carlos Soria: “Después de cumplir los 60, he subido nueve ochomiles; sí, no es normal"
¿Cuál ha sido el momento más delicado que ha pasado y el más triste?
Los más delicados, en el Manaslu y en el K2, precisamente, por avalanchas. Y el más triste, en el Dhaulagiri, porque murió un compañero de expedición, y que pretendemos subir si alcanzamos la cumbre del Annapurna. Ya lo intentamos el otoño pasado, pero nos retiramos por prudencia. La nieve estaba en muy malas condiciones, muy suelta, y en la parte alta de la montaña había peligro de avalanchas, y así era bastante complicado subir, a pesar de que hacía buen tiempo.

¿Qué se siente al coronar un ochomil?
¡Unas ganas tremendas de bajar! Cuando llegas a la cumbre, lo primero que piensas es que, además de subir, hay que bajar. Realmente, coronas un ochomil cuando llegas a abajo del todo, entonces sí. La bajada siempre suele ser un poco más complicada, puesto que estás más cansado. Esa descarga de adrenalina que tienes cuando estás subiendo parece que se acaba al llegar a la cima, pero queda bajar, que no es ninguna tontería.

Habitualmente, paso poco tiempo en las cumbres. Sólo en una ocasión, en el Gasherbrum II, en Pakistán, estuve dos horas. Hacía un tiempo espléndido, subimos muy temprano y estuvimos esperando a que llegara el último de una expedición de seis personas, para bajar todos juntos. En las cumbres suele hacer mucho viento y mucho frío y cuando de verdad disfrutas es al llegar al campamento base. Entonces, te metes en tu saco y piensas dónde has estado, lo que has hecho y que por fin has conseguido uno de los sueños que buscabas.

¿Es consciente de que está batiendo muchos récords?
Después de cumplir los 60, he subido nueve ochomiles; sí, no es normal. Pero mi objetivo no es batir récords. Lo que ha ocurrido es que una vez que cumplí los 60 años estuve un poco más libre, y a partir de los 65, todavía más, porque me jubilé. Ahora tengo más tiempo libre y más facilidades para ir a estas montañas, tan lejanas, que llevan tanto tiempo y que vale tanto dinero ir a ellas.

¿Cómo surgió el reto de hacer cima en las 14 montañas más altas del mundo?
Al ver que últimamente se me estaba dando muy bien y que disponía de más tiempo, pensé que podía hacerlo, y en eso estamos. Aunque soy consciente de la edad que tengo y no sé si finalmente lo lograré. Pero, en principio, tengo todas las ganas y la fuerza suficiente para, al menos, intentarlo. No sé hasta cuándo.

¿Qué relación mantiene con Juanito Oiarzabal y Edurne Pasaban? ¿Se hacen amigos en la montaña o hay mucho pique por hacer historia?
He convivido con Juanito en varias expediciones y nos llevamos muy bien. Es una persona muy agradable, aunque algunas veces, porque se le calienta la boca, como él dice, parezca lo contrario. Le gusta mucho cocinar y lo hace muy a gusto para el resto de compañeros. Lo paso muy bien con él. Por su parte, con Edurne, hace mucho que no coincido. Lo hicimos en su primera expedición en 1988, en el Everest en 2001 y en el K2 en 2004. Con respecto a los piques, somos muchos los que vamos a la montaña y no se monta ningún follón. Lo que trasciende a la prensa son cosas puntuales. La montaña no es así, es un mundo de amigos.

2012 es el Año Europeo del Envejecimiento Activo y de la Solidaridad Intergeneracional. ¿Qué mensaje trasladaría a las personas mayores?
A las personas de mi generación les diría que renuncien a las menos cosas posibles por la edad. Cada vez hay más personas mayores capaces de hacer cosas interesantes. A mí también me duele la rodilla, las lumbares, lo que a todo el mundo, y he perdido oído, pero lucho contra ello, y merece la pena; no para estar más joven, sino para seguir viviendo.

Carlos Soria: “Después de cumplir los 60, he subido nueve ochomiles; sí, no es normal"
¿Y a la sociedad? Porque las prejubilaciones están a la orden del día...
Una de las etapas de mayor plenitud de mi vida fue al cumplir los 50. Con 52 años pasé de Pakistán a China en bicicleta por el paso de montaña de Khunjerab, subí con esquís a una montaña de 7.500 metros en el día e hice la Ruta de la Seda hasta la ciudad de Kashgar en dos días. No se puede despreciar a las personas solamente porque tengan años. En mi profesión, he sido tapicero, he hecho trabajos muy interesantes ya bien mayor. Me parece un absurdo.

Volviendo a su pasión, ¿qué tiene la montaña que engancha tanto?
Para mí, es parte de mi vida desde niño. En general, la naturaleza y los espacios abiertos Desde que conocí la montaña, me parece una cosa imprescindible en mi vida. Es mi manera de vivir y no me jubilaré nunca de la montaña, sólo iré bajando el listón a medida que no me vaya encontrado bien. No obstante, en la montaña se pueden hacer muchas actividades, no todo es escalar grandes cimas, puedes pasear.

¿Qué hace falta para llegar tan alto y que se cumplan los sueños?
Tener verdaderamente el sueño, es decir, que no sea un cuento chino y que quieras hacer eso con toda tu pasión. De esta forma, casi siempre lo conseguirás. Mi lema siempre ha sido aprovechar la vida al límite, porque solamente vamos a vivir esta vez.

¿Qué tres cosas se llevaría a una montaña?
Buenos amigos, la amistad me parece muy importante; prudencia, que me la suelo llevar; y respeto por el medioambiente y por todos los animales y las personas que habitan alrededor de la montaña.

¿Algún objeto personal?
No soy persona de amuletos. Me llevo lo práctico y lo que necesito. Ahora tengo un libro electrónico y también suelo llevarme música y comida. ¡Jamón!

¿Está al tanto de las nuevas tecnologías?
Intento controlarlas porque sé que no se debe de ver uno apeado de esto, pero lo paso fatal, por ejemplo, con el ordenador. Ahora menos mal que tengo buenos compañeros, pero cuando he ido solo y he tenido que mandar una foto, me duele hasta el estómago. Me da un poco de rabia cuando la gente mayor dice que esto ya no es como antes. ¡Claro que no! La vida ha cambiado mucho y hay que adaptarse a las circunstancias como lo hacen las plantas.

Además de su equipo de siempre, le acompañan esta vez Nacho Tena, periodista, y Begoña y Raúl, dos empleados del banco. ¿Qué espera de ellos?
A Nacho le conocimos el verano pasado volviendo del Dhaulagiri y ha estado entrenando con nosotros todo lo que ha podido. Begoña, española de 58 años, y Raúl, chileno de 31 años, han sido seleccionados entre más de 7.000 empleados del banco y durante un mes tuvieron que seguir una dieta y unos entrenamientos recomendados. Lo que pasará, nunca se sabe, porque incluso para gente muy preparada la altura puede suponer un obstáculo.

  SUS 11 OCHOMILES, HASTA EL MOMENTO   

1. Nanga Parbat (51 años)
2. Gasherbrum II (55 años)
3. Cho Oyu (60 años)
4. Everest (62 años)
5. K2 (65 años)
6. Shisha Pangma Central (66 años)
7. Broad Peak (68 años)
8. Makalu (69 años)
9. Gasherbrum I (70 años)
10. Manaslu (71 años)
11. Lhotse (71 años)


Esther Eugenio

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