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Lunes, 6 de Junio 2011


Ana María Matute: “Nunca imaginé que llegara a conocer un día como éste”


La escritora Ana María Matute recibía el pasado 27 de abril de manos del rey Juan Carlos el máximo galardón de las letras hispanas, el Premio Cervantes, en una solemne ceremonia celebrada en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares en Madrid. Según destacó el jurado en el acta de concesión, por una obra extensa y fecunda que se mueve entre el realismo y “la proyección a lo fantástico” y por poseer “un mundo y un lenguaje propios”. La autora de Olvidado rey Gurú estaba, sencillamente, “feliz”.


Ana María Matute: “Nunca imaginé que llegara a conocer un día como éste”

Érase una vez Ana María Matute. Así empieza este cuento. La genial escritora llegaba al Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares muy emocionada, y muy nerviosa. Algo que no ocultó. En sus primeras palabras, con voz humilde y delicada, aseguró que "nunca imaginé que llegara a conocer un día como éste". Y confesó, además, que a pesar de "la inmensa alegría que me invade, preferiría escribir tres novelas seguidas y 25 cuentos, a tener que pronunciar un discurso. Los temo". Tanto, que apeló a la benevolencia de los presentes, no sin antes agradecer, en primer lugar, el premio: "Lo considero como el reconocimiento a la voluntad y amor que me han llevado a entregar toda mi vida a esta dedicación".

 

Matute es la tercera mujer en recibir el Cervantes en más de tres décadas de la historia de este galardón, tras la filósofa española María Zambrano y la poeta cubana Dulce María Loynaz. Por eso, quiso hacer partícipes de su emoción, de su alegría y de su felicidad "a todos cuantos han hecho posible este sueño, que me acompaña desde la infancia. Desde aquel día en que oí por vez primera la mágica frase: Érase una vez... y conmovió toda mi pequeña vida". Y, a continuación, se atrevió a decir: "El que no inventa, no vive". Porque eso es lo que ha hecho Ana María Matute desde que era muy niña: refugiarse en "esto que luego supe que se llamaba Literatura. Y que ha sido, y es, el faro salvador de muchas de mis tormentas".

 

Su vida no ha sido fácil, a sus 85 años, la académica de la lengua recordó que "no había cumplido los 11 años cuando estalló la guerra civil española. Unos niños acostumbrados a no salir de casa si no era acompañados por sus padres o la niñera nos vimos haciendo interminables colas para conseguir pan o patatas". "Por primera vez, vi la muerte, cara a cara, en toda su devastadora magnitud. Y conocimos el terror más indefenso: el de los bombardeos. Y, por primera vez, también cobró significado la palabra odio", prosiguió.

 

Y todo esto lo vivió con su único amigo, y cómplice, Gorogó, un muñeco que su padre le trajo de Londres cuando tenía cinco años. "Gorogó, como entonces, sigue conmigo ahora y le sigo contando lo que no puedo decir a nadie", señaló. Él ha sido quien ha estado a su lado en los momentos importantes de su vida, por ejemplo, el día que impulsada por la osadía "de los fabricantes de inventos y de sueños" probó fortuna llevando "mi primera novela a una de las más prestigiosas editoriales". "Pocos días después, tuve la enorme alegría de que Destino me contratase el libro. Eso sí, con la sorpresa de mi estupefacto padre, a quien no había anticipado nada, y que fue requerido para dar validez a mi contrato con su firma, pues era menor de edad", continuó.

 

Matute durmió toda la noche con su primer libro publicado, Los Abel, bajo la almohada. Más tarde, en 1954, con Pequeño teatro, obtuvo el Premio Planeta. "Ese fue mi verdadero bautizo de entrada en el mundo editorial". Ahora, 80 años después "desde aquel primer cuento inventado a los cinco años", la gran defensora de la literatura infantil y autora de libros como El polizón de Ulises o Luciérnagas comprueba "con satisfacción que por fin el cuento ha ingresado entre los géneros respetados de nuestra literatura", recordando que, hasta hace poco, "bajo pretextos intrascendentes de corrección política, manos depredadoras han convertido verdaderas joyas literarias en relatos no sólo mortalmente aburridos, sino, además, necios. ¿Y aún nos preguntamos por qué los niños leen poco?".

 
Finalmente, el discurso al que tanto temía "esta anciana" y que, como adelantó, fue breve, apenas duró 20 minutos, lo terminó con un ruego: "Si en algún momento tropiezan con una historia, o con alguna de las criaturas que trasmiten mis libros, por favor créanselas. Creánselas porque me las he inventado", como el "arzadú", el nombre de una flor que no constaba en ningún libro ni catálogo de botánica y que, incluso, dibujaba en las pizarras ante la mirada de decenas de escolares. Y así fue como la protagonista de esta historia, la "niña asombrada", como ella misma se define, se despidió del público presente en la ceremonia. Inmensamente alegre. Tremendamente feliz.

Continuará...


Ana María Matute: “Nunca imaginé que llegara a conocer un día como éste”
Una vida dedicada a la literatura

Ana María Matute (Barcelona, 1925) se dio a conocer en la revista Destino publicando cuentos. Su novela Los Abel fue finalista del Premio Nadal en 1947. Dos años más tarde, escribió Luciérnagas y quedó semifinalista del Premio Nadal, pero la censura impidió su publicación. Desde entonces su trayectoria literaria está repleta de títulos y galardones, entre ellos el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil y el Premio Nacional de las Letras Españolas al conjunto de su labor literaria.

Su labor docente la realizó fuera de España: en las universidades de Indiana, Oklahoma y Boston, donde conservan sus manuscritos en la colección Ana María Matute.

 

Para el mundo infantil y juvenil, un género que necesitaba nuevos sueños, ha sido una valiosa aportación. Tiene títulos inestimables como Los niños tontos, Paulina, El verdadero final de la Bella Durmiente, El polizón de Ulises o Solo un pie descalzo. Entre sus libros más recientes: Olvidado rey Gudú, Aranmanoth, Paraíso inhabitado o La puerta de la luna.

 

Desde 1996, es miembro de la Real Academia Española, convirtiéndose así en la tercera mujer en ocupar un sillón, concretamente el asiento K. Sus libros han sido traducidos a 23 idiomas.


Premio Miguel de Cervantes

El Ministerio de Cultura concede el Premio Miguel de Cervantes, dotado con 125.000 euros, a los escritores españoles e hispanoamericanos que contribuyen con obras de notable calidad a enriquecer el legado literario en lengua castellana. Se otorgó por primera vez en 1976 a Jorge Guillén y, con el de este año, han sido 36 los autores galardonados. En 1979 el premio recayó ex aequo en Jorge Luis Borges y Gerardo Diego. Desde entonces, la orden de convocatoria contempla que el galardón no puede ser dividido, declarado desierto, ni concederse a título póstumo.


Autores galardonados hasta el momento

1976 – Jorge Guillén
1977 – Alejo Carpentier
1978 – Dámaso Alonso
1979 – Jorge Luis Borges
Gerardo Diego
1980 – Juan Carlos Onetti
1981 – Octavio Paz
1982 – Luis Rosales
1983 – Rafael Alberti
1984 – Ernesto Sábato
1985 – Gonzalo Torrente Ballester
1986 – Antonio Buero Vallejo
1987 – Carlos Fuentes
1988 – María Zambrano
1989 – Augusto Roa Bastos
1990 – Adolfo Bioy Casares
1991 – Francisco Ayala
1992 – Dulce María Loynaz
1993 – Miguel Delibes
1994 – Mario Vargas Llosa
1995 – Camilo José Cela
1996 – José García Nieto
1997 – Guillermo Cabrera Infante
1998 – José Hierro
1999 – Jorge Edwards
2000 – Francisco Umbral
2001 – Álvaro Mutis
2002 – José Jiménez Lozano
2003 – Gonzalo Rojas
2004 – Rafael Sánchez Ferlosio
2005 – Sergio Pitol
2006 – Antonio Gamoneda
2007 – Juan Gelman
2008 – Juan Marsé
2009 – José Emilio Pacheco
2010 – Ana María Matute



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