Miércoles, 9 de Noviembre 2011

Plántale cara a la incontinencia


El escape de orina tiene un gran impacto en la calidad de vida de aquellas personas que lo sufren debido a su repercusión social e higiénica. Aún así, todavía son muchos los que eluden el problema por vergüenza y terminan recurriendo más tarde que pronto al especialista. El primer paso para hacer frente a esta molesta situación es reconocer que está sucediendo y acudir al médico. La terapia será diferente en función del tipo de incontinencia que se padezca, pero en cualquier caso hay medidas que ayudan a prevenir y mejorar. Una de las más aconsejables son los ejercicios de Kegel, con los que se pretende fortalecer el suelo pélvico, músculo implicado directamente en este trastorno.


Plántale cara a la incontinencia
La incontinencia urinaria (IU) o pérdida involuntaria de orina es una alteración más frecuente de lo que podemos imaginar. En España, casi el 16% de la población la sufre en diferentes grados. La mayoría son mujeres, pero también los hombres deben estar atentos a sus síntomas: ganas frecuentes e incontrolables de ir al cuarto de baño, pérdida continua de orina, escapes cuando se realiza un esfuerzo (reír, toser, estornudar, correr...), gotas de orina que mojan la ropa interior cuando se ha terminado de miccionar...

Esta situación se debe a un mal funcionamiento de la vejiga y de los músculos del suelo pélvico o a un fallo en el control por parte del sistema nervioso, por lo que puede aparecer en cualquier etapa de la vida; no obstante, el Observatorio Nacional de la Incontinencia (ONI) asegura que existen diversos factores de riesgo, entre los que se encuentran la edad (se presentan una serie de cambios que favorecen la incontinencia), la obesidad, el embarazo, alteraciones de próstata, desajustes en la uretra y vejiga.

En cualquier caso, lo importante es que la persona comprenda que no se trata de un achaque de la edad y que si sucede se debe acudir cuanto antes a un profesional sanitario para que diagnostique el tipo de incontinencia, las posibles causas y le prescriba el tratamiento más adecuado.

Tipos de incontinencia
Según las características y cómo suceda esta pérdida se pueden distinguir cuatro tipos diferentes:

• De urgencia: la pérdida de orina se produce tras sentir, de repente, un fuerte deseo de orinar, resultando imposible llegar a tiempo al aseo.

• De esfuerzo: se tienen pequeñas pérdidas de orina al realizar un esfuerzo y aumentar la presión abdominal (al toser, reír, levantar peso, etc.).

• Mixta: cuando aparecen juntos los síntomas de urgencia y esfuerzo.

• De rebosamiento: se trata de pequeñas pérdidas tanto por el día como por la noche. La vejiga, por la debilidad del músculo o por obstrucción, no se vacía totalmente, esto provoca que se llene al máximo y cuando hay un aumento de presión en el abdomen se escapen pequeñas cantidades.


Además, de estos modos de presentación clínica, la incontinencia puede ocurrir de forma aguda o transitoria, provocada por un trastorno o situación pasajera, como por ejemplo una enfermedad aguda, restricción de la movilidad o por la toma de algunos medicamentos y suele durar menos de cuatro semanas, o de forma crónica o establecida cuya duración supera las cuatro semanas.

Reacios a acudir al especialista
Aunque se no se trata de una enfermedad de máxima gravedad, lo cierto es que afecta significativamente a la calidad de vida y que, en muchos casos, tiene un impacto comparable a otras patologías más significativas. A pesar de ello, aún son muchos los afectados que consideran que es algo normal o piensan que no tiene solución, aplazando la hora de visitar a un especialista. Así lo pone de relieve el Estudio Ausonia Evolution impulsado por la Sociedad Española de Ginecología (SEGO) en el marco del Observatorio de la Salud Íntima de la Mujer, que establece que un 70% de las mujeres españolas que sufren pérdidas de orina no ha consultado nunca al médico. Esta investigación también ha revelado que pasan entre cinco y diez años desde que empiezan las pérdidas hasta que las afectadas por el problema se dirigen al especialista.

El documento hace una radiografía de la población femenina, pero esta problemática trasciende al ámbito masculino, ya que el hombre también tiene tendencia a enmascarar la incontinencia y no busca una solución. Las causas por las que no lo confiesan es por asociarla al envejecimiento o porque les da vergüenza o pudor.

Ante esta reacción de los afectados, expertos como la presidenta de la sección de Suelo Pélvico de la SEGO y responsable de la Unidad de Suelo Pélvico del servicio de Ginecología del Hospital Clínic de Barcelona, Montse Espuña, recomiendan "visitar al especialista (ginecólogo, urólogo o al doctor de cabecera) para prevenir o incluso mejorar los síntomas, incluso en los casos de pérdidas leves, ya que con los años esta problemática va a más".

Soluciones eficaces

En contra de la opinión generalizada, la incontinencia urinaria tiene solución. Existen diferentes tratamientos, desde medidas preventivas, hasta alternativas paliativas, fármacos o intervenciones quirúrgicas. El empleo de uno u otro dependerá del tipo de incontinencia que la persona padezca.

Cuando la incontinencia es leve o moderada la terapia se centra en fortalecer y tonificar el suelo pélvico. Los especialistas recomiendan los ejercicios de Kegel a diario porque este método, basado en las contracciones de los músculos de alrededor de la uretra, la vagina y el ano, consigue prevenir y evitar los problemas de incontinencia, al mejorar la función de la musculatura y su capacidad de contracción y continencia. Se trata de ejercicios muy sencillos que se pueden hacer en cualquier lugar y hora del día. Se ha demostrado que haciendo 10 o 12 contracciones unas dos o tres veces al día se consiguen mejorar los síntomas de escapes involuntarios de orina con los esfuerzos.

Existen otros ejercicios, como el Método Pilates, que también pueden ayudar a fortalecer los músculos del suelo pélvico, por lo que contribuyen a prevenir la incontinencia. El punto de partida de cualquiera de los más de 500 ejercicios del Método Pilates es contraer el suelo pélvico y, posteriormente, el abdominal; de ahí que no sólo no se ejerce presión sino que se ejercita de forma constante los músculos de la zona, que se fortalecen mejorando la capacidad de contener la orina.

Cuando con esta medida no es suficiente, se recurre a los fármacos anticolinérgicos, que actúan relajando el músculo detrusor de la vejiga y aumentando la capacidad para retener la orina, o a la cirugía. Además, existe otra novedad para solucionar este trastorno de la micción: el bótox.

El empleo de la toxina botulínica, más conocida como bótox, supone una alternativa eficaz y segura en algunos pacientes con incontinencia de orina porque inhibe la contracción del músculo de la vejiga. El tratamiento se administra a través de una inyección, bien en la vejiga, para paralizar el músculo detrusor temporalmente, o bien en el esfínter para facilitar la salida de la orina. La terapia se debe repetir cada seis o nueve meses para mantener su eficacia.

Todas estas soluciones ayudan a mejorar la calidad de vida de aquellos pacientes que sufren incontinencia, pero para eso es preciso que un especialista valore la alteración. La recomendación es clara: "se debe acudir al médico cuando se notan los primeros síntomas". De nada sirve la vergüenza y el esperar por si se pasa. Plantarle cara es la única forma de conseguir el bienestar.

     Consejos de higiene     

• Eliminar los obstáculos que se puedan encontrar para llegar hasta el cuarto de baño, o tener cerca un orinal o cuña sanitaria.
• Cuidar la alimentación y mejorar el estreñimiento con la ingesta de fibra.
• Tomar suficientes líquidos (1,5-2 litros al día). Si la incontinencia es nocturna, disminuir los líquidos a partir de la tarde.
• Reducir el consumo de excitantes como alcohol, café o té.
• Mantenerse activo, la incontinencia no debe disminuir nuestra actividad diaria.
• Mejorar la higiene íntima con jabones adecuados reduce el riesgo de infecciones.
• Escoger los absorbentes que mejor se adecuen a sus necesidades y preferencias personales.
• Su profesional sanitario debe ayudarle, tras una evaluación individualizada, a escoger el absorbente de incontinencia que más le convenga, ya sea de apoyo a su tratamiento, o bien cuando éste no sea suficiente para controlar la incontinencia.

Nota
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