Para ser generador de tu propia felicidadLunes 12 Diciembre 2011
Si algo he aprendido en más de 30 años de vida profesional es que las personas, de forma más o menos inconsciente, generan y se causan a sí mismas su propia felicidad y alegría de vivir o su propia desgracia, convirtiéndose ellas mismas en su principal y mayor problema. Hoy quiero describir a los auténticos generadores de su felicidad y vida más gratificante.
- Viven plenamente el presente de manera gozosa, “saboreando” y celebrando el hecho de estar vivos y de existir. La vida es su principal motivo de felicidad. Haber nacido, “ser”, les abre a todos las posibilidades que procuran aprovechar. - Hacen amigos, se interesan por los demás y aplican el principio “gano-ganas”, tratando de dar lo mejor de sí mismos y contagiar su felicidad. Por eso, saben acercarse emocionalmente a sus semejantes y les hacen valorarse y sentirse bien consigo mismos. - Procuran no aislarse y cultivan las habilidades sociales. Pronto pertenecen a un “grupo humano” de su agrado y muy positivo que les haga sentirse formando parte de un proyecto, una ilusión o una idea. Es consciente de que “somos animales sociales” y las adversidades y problemas se solucionan mejor entre amigos y gente que te quiere y se solidariza contigo. - Controlan su vida; son conscientes de que sus actos tienen consecuencias y piensan bien antes de actuar, llevando a la práctica los principios de la inteligencia emocional: ser conscientes de sus pensamientos y sentimientos y ponerse en el lugar de los demás por empatía. Utilizan sus mejores recursos para solucionar posibles conflictos, llegando mediante el diálogo al mejor entendimiento con sus semejantes. - Se implican y forman partido en causas nobles, en tareas constructivas y que causan felicidad a otras personas más desfavorecidas. En definitiva, practican una “bondad activa”, hacen el bien allá por donde van. La felicidad de otros se convierte en su propia felicidad. - Saben ser resistentes y fuertes ante las adversidades y lo aceptan como algo normal en la vida de cualquier persona. Se enfrentan a ellas con coraje, pero sin caer en el pesimismo, siendo conscientes de que detrás de la noche viene el día y tras la tempestad la calma. - Tienen una razón fuerte para vivir, y es lograr que con su trabajo, los demás crezcan como personas y se sientan mejor. Son sensibles para con los demás. - Cultivan su parcela espiritual, la parte no material, aquello que les lleva a sentirse formando parte de un todo universal. - Viven para amar y aman para vivir. Jamás se olvidan del valor de una verdadera amistad y de un gran amor: Amor a la vida, amor a todo lo creado. Como bien decía Albert Camus: “El hombre tiene dos caras, no puede amar sin amarse”. Siempre que amas ya te haces feliz, por eso el más inteligente lo simplifica todo y vive para amar y ama para vivir.
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