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Martes, 24 de Octubre 2017


¿Existirá el sistema de pensiones en el año 2050?



Se estima que para 2050 España será el segundo país con la población más envejecida, sólo por detrás de Japón. La noticia de la mayor longevidad es muy positiva, pero junto a esta mayor esperanza de vida también se está dando que la pirámide poblacional se invierta, peligrando el sistema de pensiones público y aumentando, por tanto, los seguros de jubilación  privados como una alternativa para asegurarse los recursos una vez la vida laboral se finaliza.

Sociólogos y antropólogos venían anunciando hace años el peligro de esta pirámide poblacional invertida que no es otra cosa más que pocas personas que nacen y pocas personas que mueren. O mejor dicho, son muchas menos las que nacen que las que mueren.

Se ha dado casi a la par un aumento de la esperanza de vida y una importante caída de la natalidad. En España, gracias a la oleada de inmigración en los primeros años del 2000, caracterizada por muchas familias con hijos pequeños, se pudo contar con un tiempo de ventaja y aplazar los problemas del sistema de pensiones que, hoy por hoy, ocupa mucho –aunque menos de lo que debería– en el debate político.

La crisis en el año 2007, por su parte, también puso en alerta al sistema con la caída del empleo y los recortes en políticas sociales. Ahora, diez años después, lo cierto es que la realidad laboral ha cambiado mucho, caracterizándose por una cierta inestabilidad en comparación con el pasado y con sueldos más orientados a objetivos y productividad y, generalmente, más bajos dependiendo de los sectores de actividad.

A principios de año, el Gobierno anunciaba la creación de un comisionado encaminado, precisamente, a estudiar esta nueva situación demográfica y a establecer algunas medidas llamadas a dar longevidad, también, al sistema de pensiones, tal y como lo conocemos o, por el contrario, reformándolo y readaptándolo a la realidad actual y a la que se espera llegar en los próximos años.

Por otro lado, además de abordar el tema desde la perspectiva de la hucha de las pensiones de la que tanto se habla, es importante también poner en pie políticas que incentiven la natalidad o que, de alguna manera, la premien. Algunos ayuntamientos ya las poseen, claramente los que tienen mayor holgura económica, como puede ser el Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón (Madrid), el municipio más rico del país, que concede una ayuda de 2.500 euros por niño, una cantidad que, si bien se acaba rápido, sirve de ayuda para los primeros meses.

Pero las políticas públicas incentivadoras deben ir más allá. Cada día, muchos medios se hacen eco de los problemas de conciliación laboral, sobre todo en lo referido a las mujeres. La corresponsabilidad todavía no está a la orden del día por lo que, en muchos casos, pareciese que es la mujer quien debe renunciar a la vida profesional si quiere ser madre y las empresas y las políticas no siempre facilitan que se pueda compatibilizar.

Si bien el periodo de paternidad ha variado en este último año, con el objetivo de incentivar la corresponsabilidad, lo cierto es que en muchas compañías aún la maternidad está vista como un lastre para progresar y ascender y muchas mujeres deciden posponer su maternidad a la espera de una situación profesional mejor, más estable o más remunerada, aumentando la edad de maternidad.

Sea como fuere, a día de hoy, la esperanza de vida de las mujeres está en 85,6 años, la de los hombres en 80,1 y, según los datos del Padrón Continuo, existen más de nueve millones de personas mayores de 64 años.

El Instituto Nacional de Estadística (INE), además, proyecta que para 2050, los mayores de 65 años supondrán el 30 % de la población y, de ese porcentaje, los octogenarios representarían un 30 %.  Además, con el desarrollo de la ciencia, nuevas técnicas como la andulación dirigidas a aliviar dolores crónicos hacen que, en el futuro, no sólo se viva más años, sino que aumente la calidad de vida, lo cual es positivo.

Ante este panorama, con menor base social que sostenga el sistema, no es de extrañar que cada vez sean más las personas en edad laboral que recurran a sistemas de pensiones privados, ya que no se les garantizará una jubilación lo suficientemente digna como para mantener, al menos, la calidad de vida del último periodo.

Así, existen en el mercado distintos productos o planes que se adaptan a cada caso concreto con el asesoramiento de expertos inversores que recomendarán la solución que case mejor con el estilo de vida de la persona, haciendo un pago periódico anual o trimestral que se pondrá invertir en renta fija o variable en distintos porcentajes.

Esto es una forma de asegurar tus ingresos o, al menos, de asegurar que los ingresos que se van teniendo a lo largo de la vida laboral tengan repercusión tras la jubilación, sin tener que depender de cuestiones demográficas, crisis económicas, estabilidad política o huchas que cada vez pesan menos y cada vez se llenan menos, dejándolas en un rincón, casi olvidadas.
 

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