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Martes, 10 de Octubre 2017


Concha Velasco



Concha Velasco vuelve a Madrid con su increíble interpretación de Juana de Castilla en "Reina Juana", una de las obras más aclamadas por crítica y público. Desde el 11 de octubre y hasta el 12 de noviembre, los espectadores pueden disfrutar en el Teatro de La Abadía del recital que nos da una de las grandes damas de nuestra escena que, a punto de cumplir 78 años, se encuentra en su mejor momento profesional y personal. La veterana actriz y presentadora ha recibido por segunda vez en su carrera el Premio Nacional de Teatro (el primero lo consiguió en 1972) y la Medalla de Oro de Valladolid, galardones que vienen a sumarse a su extensa nómina de premios y reconocimientos. ¡Enhorabuena!

Acabas de recibir tu segundo Premio Nacional de Teatro. ¿Orgullosa? ¿Emocionada?
Sí, fue un acto impresionante en la catedral de Cuenca. Me emocioné tanto que casi no podía hablar.

¿Ha sido uno de los papeles más difíciles?
Pues sí. Me siento más segura viviendo otras vidas que siendo yo misma, para qué nos vamos a engañar.

El jurado ha manifestado que eres un referente de la escena y una maestra para las nuevas generaciones. ¿Te ves así?
Espero ser un referente pero, como dice Antonio Gala, es de una enorme responsabilidad aceptar una calificación tan importante. Me honra, por supuesto, y para mí son referentes Mary Carrillo o, en este momento, Nuria Espert, Julia Gutiérrez Caba, Lola Herrera… Lo que sí quiero es merecer los premios que me entregan. Me acaban de conceder también la Medalla de Oro de Valladolid, qué honor tan grande. Creo que tengo una carrera profesional estupenda, pero es que además la persona tiene que dejar la huella de ser una persona honesta y digna, para que cuando ya no esté en este mundo se me siga recordando por haber merecido todo lo que se me ha concedido, sobre todo para el recuerdo de mis hijos.

Para tus hijos y para tu nieto, sin duda, eres la reina, nunca mejor dicho… ¿Qué tiene de especial este personaje?
Sí, "Reina Juana" ha gustado mucho y no paro de recibir premios y críticas estupendas, pero mi nieto, que va a cumplir nueve años, quiere que se hable de él, no de mí (risas). Y me dice: “Abuela, mira, he hecho esto en el cole”. Pensábamos que esta obra iba a tener una duración breve por ser un texto poético, pero todo lo contrario, hemos hecho una gira muy larga. "Reina Juana" son las últimas cuatro horas de Juana I de Castilla en su lecho de muerte confesándose con Francisco de Borja. 

Y el próximo 11 de octubre vuelves a Madrid con "Reina Juana"…
Sí, vuelvo al Teatro de La Abadía para terminar y es una enorme responsabilidad, porque cuando estuve la otra vez, llenamos, vendimos todas las entradas… Mira que si ahora no es así… Voy después de Nuria Espert, que está maravillosa en Incendios, qué miedo…

¿Sueles preguntar antes de subir al escenario si el patio de butacas está lleno?
No. Tengo un director técnico, que se llama Fran Martí, que ahora que hemos estado en Bilbao en el Teatro Campos Elíseos, y como antes habíamos estado abarrotando el Teatro Arriaga, me decía: “No te pienses que vas a llenar como en el Arriaga; sal a hacer la función sin pensar en cuántas localidades hay”. Y resulta que hemos llenado. Con este personaje necesito mucha concentración. A mí me gusta recibir en el camerino a amigos, familiares… El camerino es un poco la prolongación de mi casa… se hacen tertulias, cuento chistes, pero con esta obra no puedo. Una hora antes de la representación tengo prohibida la entrada y que me digan quién hay entre el público.

¿Te exige mucho "Reina Juana"?
Sí. Hace tres años estuve muy grave y me han quedado secuelas físicas, para qué nos vamos a engañar. Y Gerardo Vera me lo ha puesto muy complicado (risas). Reina Juana es una moribunda que muere en escena, encerrada en Tordesillas durante 46 años.

¿Qué crees que la mantuvo con vida para aguantar tanto?
El dolor, el rencor, la necesidad de vengarse, la rebeldía… Fue tan injusto todo lo que la hicieron, el maltrato personal, primero por su madre, después por su marido, luego sus hijos, después su nieto… Una mujer maltratada, encerrada entre cuatro paredes, que al final de sus días ya ni siquiera tenía quién la vistiera, quién la ayudara. Decían que estaba loca porque gritaba y hablaba sola, no la dejaban tener tijeras, como a los presos, que no les dejan tener armas para que no se suiciden. Pero Juana no se hubiera suicidado nunca, porque quería que el mundo supiera de ella, por eso aprovechó la entrada de Francisco de Borja, bisnieto de Fernando el Católico.

Fue injustamente tratada en vida, y también por la historia…
Sí, todo lo que se ha hecho sobre ella, muy bien hecho, ha sido siempre como Juana la Loca, Juana enamorada, con una tendencia a la locura heredada de su abuela Isabel. Ernesto Caballero, Gerardo Vera y yo hemos conseguido que ya no se la llame La Loca, sino Reina Juana, porque no dejó de serlo nunca.

Y después de "Reina Juana", ¿qué?
Pues me pasa con Juana lo que me pasó con Santa Teresa, que fue un éxito tan grande que quise cambiar inmediatamente, porque sé que los éxitos tan grandes a veces no te permiten seguir con otros papeles. Y cambié totalmente, tanto que hice "Mata-Hari" (risas). Cuando termine "Reina Juana" tengo una comedia maravillosa esperándome, que ha escrito mi hijo Manuel y que estrenaremos en Valladolid, en el Teatro Calderón, en marzo. Se llama "El funeral" y voy a compartir escenario con Antonio Resines, que sólo ha hecho teatro una vez en su vida, y lo ha dejado todo. Cuando estudiaba "Reina Juana" estaba haciendo "Olivia y Eugenio", y ahora me tengo que estudiar El funeral.

Por Esther Eugenio


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