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Domingo, 29 de Octubre 2017


¿Cómo ha afectado el "veroño" a nuestra salud?



El otoño ha llegado con más de un mes de retraso. Las elevadas temperaturas de las que hemos sido testigos hasta hace apenas una semana -unos 10 grados por encima a las normales en esta estación- dieron paso a un nuevo concepto: el veroño, periodo de transición que trajo un clima confuso marcado por el calor y la falta de lluvia.
 
Según los expertos, a tenor de lo ocurrido en octubre, los meses de noviembre y diciembre tendrán que ser muy fríos para dar la vuelta a la anomalía térmica experimentada este año. ¿Puede repercutir esta alteración climática en nuestra salud? La respuesta es sí.

La aseguradora de salud Cigna explica las razones:

Mayor peligro de astenia otoñal con el cambio de hora. La astenia estacional que se tenía que haber experimentado a finales de septiembre se ha retrasado un mes. Ahora, con el cambio de hora al frío se unirá la reducción de exposición solar, que provoca cambios hormonales en la segregación de serotonina y melatonina, responsables del control biológico y de las emociones.

Aumento de peso. Gracias al buen tiempo, tuvimos más ganas de salir a la calle y disfrutar de los últimos días de calor. De este modo, se comía más fuera de casa, se consumía más alcohol y se descuidaba más la alimentación. 

Cuidado con la gripe. Los cambios bruscos de temperatura del día a la noche, la bajada de defensas provocada por el frío o la reducción de frecuencia en la ventilación, que incita a la acumulación de gérmenes, se traduce en mayores resfriados, gripes o enfermedades puntuales. 

Más polución en las grandes ciudades. Las altas temperaturas y la falta de aire y lluvia elevaron los niveles de polución en las ciudades. 

Por fin… sueños más placenteros. Un ambiente refrigerado ayuda a dormir mejor. Muy distinto a la época de calor, caracterizada por el llamado “insomnio ambiental”, producido por la reducción de melatonina causada por las elevadas temperaturas corporales.

Aumenta la necesidad de consumo de vitamina D. Con el frío y el mal tiempo nos exponemos menos al sol y dejamos de disfrutar de sus beneficios: mayor absorción de minerales como el calcio y el fósforo, protección frente a enfermedades de la piel como la psoriasis, mejora de trastornos asociados con huesos débiles y mayor agilidad mental. 

Vuelven los síntomas del reuma y la artrosis. La humedad es enormemente perjudicial para las personas que padecen artritis, y el frío intenso y la baja presión atmosférica acentúan el dolor en las articulaciones de los reumáticos. Todo ello se produce porque las articulaciones se vuelven más rígidas y están más contraídas que de costumbre.

Nota



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