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Ayuda doméstica y atención personal, en casa


Jueves, 7 de Abril 2011

No cabe duda de que a todos nos gusta despertar cada mañana en nuestra habitación, vivir en nuestro barrio de toda la vida y estar rodeados de nuestra familia y amigos. Es cierto. Como lo es también que, a medida que el ser humano envejece, necesitamos de pequeñas ayudas para realizar las tareas diarias del hogar, cuidados especiales o, simplemente, acompañamiento, sobre todo si no se goza de buena salud. Ante estas situaciones, el Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) es la opción perfecta para que las personas mayores y/o en situación de dependencia estén atendidas por profesionales cualificados sin salir de casa. Conozcamos las prestaciones que se ofrecen.


Ayuda doméstica y atención personal, en casa
El Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) comprende la atención personal en la realización de las actividades de la vida diaria y la cobertura de las necesidades domésticas mediante los servicios previstos en el artículo 23 de la Ley de Dependencia y los que en su desarrollo puedan establecerse por las correspondientes comunidades autónomas o Administración que, en su caso, tenga la competencia.

Concretamente, este artículo señala que el Servicio de Ayuda a Domicilio lo constituye el conjunto de actuaciones llevadas a cabo en el domicilio de las personas en situación de dependencia, con el fin de atender las necesidades básicas de la vida diaria e incrementar su autonomía, posibilitando la permanencia en el domicilio. Estos servicios, que serán prestados por entidades públicas o empresas privadas, acreditadas para estas funciones, se dividen en:

• Servicios relacionados con la atención de las necesidades domésticas o del hogar: limpieza, lavado, cocina u otros.

• Servicios relacionados con la atención personal en la realización de las actividades de la vida diaria.

De esta forma, la ayuda domiciliaria a las personas mayores y/o dependientes, además de hacer posible que estas personas vivan en su propia casa, evitando con ello el desarraigo emocional, ofrece, por un lado, asistencia en las tareas diarias del hogar y en su higiene personal y, por otro, impide situaciones de soledad extrema y aislamiento social, ya que el mayor puede solicitar simplemente acompañamiento durante unas horas al día.

El Servicio de Ayuda a Domicilio se presta por horas, y puede suponer desde un par de horas a la semana hasta un máximo de 90 horas mensuales, según ha establecido recientemente el Real Decreto 175/2011, de 11 de febrero, sobre criterios para determinar las intensidades de protección de los servicios y la cuantía de las prestaciones económicas de la Ley de Dependencia. A este respecto, la norma indica que este recurso se prestará en función del Programa Individual de Atención (PIA) y se determinará en número de horas mensuales de servicios asistenciales, mediante intervalos según grado y nivel de dependencia, de acuerdo con el siguiente cuadro:

En caso de contratar el servicio de forma privada, la duración y sus horarios dependerán de las necesidades particulares de cada usuario. Las actuaciones de carácter doméstico comprenderán tareas relacionadas con la alimentación (preparación de comidas, compra de alimentos), el vestido (lavado y planchado de ropa, ordenación de los armarios) o el mantenimiento de la vivienda (limpieza y pequeñas reparaciones). Mientras, las actuaciones de atención personal engloban las referidas a la higiene personal, control de la alimentación y la medicación, movilidad, cuidados especiales y acompañamiento, dentro y fuera del hogar.

Ayuda doméstica y atención personal, en casa
En primera persona

Desde hace un año y medio, Antonia Díaz Soler, de 83 años, se beneficia del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) que la empresa Clece presta en colaboración con la Diputación de Almería a las personas mayores y/o en situación de dependencia de la provincia. Fue a raíz de que un médico le hablará de la existencia de este recurso, desconocido hasta entonces para ella. "Enviudé hace nueve meses y, desde entonces, vivo sola. Gracias a este servicio estoy más contenta, porque me siento acompañada. Además, la auxiliar, que viene a mi casa una hora y media cada día, me ayuda con el aseo personal, en la cocina y con la limpieza de la vivienda. Mi vida ha mejorado muchísimo. Estoy encantada", explica esta usuaria.

En la actualidad, más de 1.600 personas reciben el Servicio de Ayuda a Domicilio prestado por Clece en la provincia de Almería, donde más de 870 profesionales ofrecen atención directa. Asimismo, recientemente, la empresa ha conseguido el certificado UNE 158301:2007, que garantiza que los beneficiarios reciben un servicio de calidad, según los requisitos fijados por la norma que se centran en los siguientes aspectos: información previa a la prestación del servicio, prestaciones y tareas, atención personal y en las necesidades del domicilio, coordinación con la red profesional, procedimientos y actuaciones documentadas, recursos humanos, técnicos y materiales y seguimiento y mejora de la calidad del servicio.

"Ayudar a las personas siempre es lo más importante. Su salud y su correcta atención son nuestro objetivo prioritario", cuenta Julia, auxiliar de ayuda a domicilio desde hace 16 años, ocho de ellos en Clece. Para ella, lo primordial a la hora de ofrecer este servicio es "generar empatía con el usuario, porque si no es imposible llegar a entender sus necesidades y prestarle un servicio adecuado. Además, con el tiempo, esa empatía se convierte rápidamente en afecto". Julia atiende a cuatro personas con distintas necesidades, no obstante, asegura que "hasta aquellas personas que, en principio, únicamente necesitaban servicio de limpieza, terminan recibiendo otro tipo de apoyo psicológico y colaboración por parte de los auxiliares, que siempre agradecen", añade.

Ayuda doméstica y atención personal, en casa
Impulsar el servicio

A fecha 1 de febrero de 2011, 98.927 personas en España recibían el Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) por la aplicación de la Ley de Dependencia, lo que representa el 12,13 por ciento del total de prestaciones concedidas hasta el momento. Una cifra que no termina de convencer, como manifestaron en su día los autores del documento La atención a la dependencia y el empleo, Ángel Rodríguez Castedo, ex director general del Imserso, y Antonio Jiménez Lara, sociólogo y antropológo social, en su presentación: "Conociendo las preferencias de las personas por recibir atención en su propio hogar, es difícil comprender el escaso desarrollo que está teniendo este recurso en el proceso de implantación del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD)".

"De no alcanzarse este objetivo –explican los autores en el estudio–, estaríamos ante la evidencia de que no se está implantando un auténtico sistema de prestación de servicios, sino un sistema de ayudas económicas, lo que resultaría preocupante, no solo porque no se daría el nivel de calidad en la atención especializada que las personas en situación de dependencia requieren, sino porque el Sistema no desarrollaría su extraordinario potencial de actividad económica y creación de empleo. El SAD ofrece oportunidades de empleo a amplios colectivos que, en una situación como la actual, tienen muy difícil incorporarse a otros ámbitos de la actividad profesional".

Para ello, declaran que "es urgente que se alcancen los acuerdos correspondientes entre comunidades autónomas y corporaciones locales que establezcan sistemas unificados de acceso al servicio y que permitan un fuerte impulso y desarrollo del servicio y su adecuada financiación". Y es que el Servicio de Ayuda a Domicilio no sustituye el cariño de la familia, sino que presta ayuda profesional, descargando a los cuidadores informales de determinadas actuaciones en la atención directa a los usuarios, a la par que genera puestos de trabajo estables y no deslocalizables.

Nota
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