Adaptación y renovaciónLunes, 6 de Junio 2011
Decía García Márquez que "la vida no es sino una sucesión de oportunidades para sobrevivir", y es una gran verdad. Nuestros antepasados de hace 100, 200, 300 años, no hicieron otra cosa que aclimatarse a sus circunstancias, superar las dificultades, desgracias, adversidades, guerras y desastres de todo tipo e intentar sobrevivir como pudieron. Los hombres y mujeres del siglo XXI, por más que nos lamentemos y digamos que la vida está mal, no nos percatamos de que, a pesar de todo, hoy tenemos más medios y mejores condiciones de vida en líneas generales. No esperemos otra cosa para nosotros y para nuestros descendientes que el hecho de que sepan adaptarse y renovarse lo mejor que puedan en los tiempos y en la vida que les toque vivir. Por encima de cualquier aptitud, habilidad o destreza, el individuo humano tiene que aprender a reinventarse cada día, a "buscarse la vida" con los medios de que disponga y a convertirse en un superviviente inteligente, dinámico, entusiasta, realista y optimista. Como buen superviviente, debe entender que si no aprende a cuidarse a sí mismo y a cuidar a los suyos y sus cosas, nadie lo hará. Cuanto antes aprenda cualquier ser humano que "todas las esperanzas están en sí mismo", como decía Terencio, mucho mejor. Cuando doy una conferencia a padres y educadores les recuerdo siempre que no olviden que la educación más inteligente y eficaz es la que hace posible que aprenda cuanto antes a hacerse cargo de sí mismo, a entender que su propia vida, su felicidad o su desgracia, básicamente depende de sus actos, de sus pensamientos y del control que tenga sobre su propia vida. Por eso, la forma más directa de hacer desgraciado a un niño y dejarlo sin defensas ni destrezas para enfrentarse a la vida es darle toda clase de caprichos, hacerlo todo para que no tenga que esforzarse y convertirlo en un inútil, porque todo se lo han dado hecho. Así no le han permitido que los problemas normales y los contratiempos le hagan fuerte y experimentado. Ese niño no habrá aprendido a adaptarse, renovarse y aclimatarse a la vida y la vida será implacable con él.
Nota
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